La maduración del Exilio (1797-1800)
El Pilar de María que animó la fe de Santiago, impulsó a Chaminade

 

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“Guía de Zaragoza” para imprimir, al final

En la geografía marianista de los orígenes hay un capítulo que transcurre en la península ibérica. España y Portugal fueron dos naciones que acogieron a los exiliados de la Revolución francesa. G. José Chaminade sólo tuvo a Zaragoza como ciudad de exilioAdela en cambio pasó por dos ciudades españolas (Tolosa, San Sebastián) y una portuguesa (Braganza).

Chaminade recibió su pasaporte de exiliado en Burdeos el 11 de septiembre de 1797. Por el sello del documento sabemos que pasó por Bayona el día 24, y que lo presentó al consul español. El día 27 cruzó la frontera por Hendaya, pero no sabemos cuál fue el itinerario, ni los acompañentes del fundador. No tenemos certeza que viajara con su hermano Luis, pero hay más suposición de que lo hiciera con el sacerdote José Bouet. El camino actual habría sido: San Sebastián-Pamplona-Tudela-Zaragoza. Pero en el siglo XVIII no había comunicación normal de caminos carreteros entre San Sebastián y Pamplona. Eso significa que de San Sebastián había que bajar hacia Vitoria y luego por Logroño ir hacia Calahorra-Tarazona-Borja y enlazar con la ruta que viene de Pamplona-Tudela ya en el “camino real” que entra en Zaragoza. El viaje de Chaminade por tanto era menos cómodo y rápido que el nuestro, aunque el camino debía ser bastante bueno de piso, puentes y albergues. Curiosamente, el camino que viene de Burdeos y por Irún atraviesa el país vasco hacia Logroño está citado en guías de dos viajeros de 1783 (Ponz) y 1792 (Bourgoing) como ¡uno de los mejores de Europa! La entrada en Zaragoza, lógicamente tuvo que ser por la carretera de Navarra y Logroño. Ambas ciudades enlazan con el único camino que penetraba en la ciudad por el “Portillo”, la puerta famosa que unos años después inmortalizaría la heroína Agustina de Aragón en el Sitio de 1808. El 2 de julio de ese año, ella defendió esa puerta de la ciudad, cuando los artilleros habían caído, disparando el cañón y haciendo retroceder el ataque francés. Zaragoza fué sitiada por el ejército napoleónico (Guerra de la independencia) a lo largo de los años 1808 y 1809, capitulando en este último, tras un feroz bombardeo. Los mapas o planos que se hicieron en esos años son fundamentales y precisos para conocer la Zaragoza que Chaminade habitó sólo 8 años antes. Por eso, lo primero que vemos es un plano de Zaragoza del Asedio de 1808-1809.

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En este plano, se aprecian muy bien las defensas de la guerra: 1. Río Ebro, primera defensa natural; 2. Río Huerva, a la derecha, afluente del Ebro, más pequeño, que necesitaba murallas y baluartes especiales; y 3. las murallas defensivas que llegaban hasta el Castillo de la Inquisición, hoy Palacio de la Aljafería. Junto a la Aljafería, se aprecia el “Portillo”, puerta de la que hemos hablado, famosa en 1797 porque por allí llegó Chaminade…y porque el 2 de julio de 1808, la gran Agustina hizo retroceder al enemigo. Comparemos este mapa de la época chaminadiana, con la foto aérea de Google, para ver “las tres Zaragozas”: el cerco más pequeño (en rojo) señala la ciudad romana, ciudad original; el segundo cerco (en amarillo) es la de Chaminade y los Sitios (siglo XVIII-XIX). Zaragoza tenía, al llegar Chaminade unos 45.000 habitantes; la ciudad que se expande desde ahí, es el ensanche del siglo XX-XXI, quinta ciudad de España por habitantes (700.000) y por actividad económica. Y ahora, embellecida y enriquecida en infraestructuras gracias a la EXPO INTERNACIONAL DEL AGUA 2008. En este nuevo mapa que sigue, están señalados los tres lugares chaminadianos que vamos a visitar: el Portillo, San Gil y la basílica del Pilar.

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Zaragoza era, cuando llegó Chaminade, una ciudad orgullosa de su historia bimilenaria,fundada (14 a.C.) por el emperador romano Cesar Augusto (de él toma el nombre: Cesar=Zar; Augusto=Agoza). Desde la Edad Media (1118, reconquistada la taifa “Zarakosta” a los musulmanes por Alfonso I El Batallador), era la capital de la Corona de Aragón, uno de los reinos más importantes de Europa (cuyos territorios estaban no solo en la península, sino en Italia -Nápoles-, Sicilia, Córcega, Cerdeña, y parte de Grecia -Atenas y Neopatria-). Con los Reyes Católicos esta potencia europea tuvo que “compartir el poder”, al unirse con Castilla. Es la unificación política que da origen a “España” en el siglo XV. Zaragoza por tanto es una ciudad de mucha historia, poder y significación. Pero desde el punto de vista cristiano, su peso lo adquiere muy pronto con la tradición que asegura que María, la madre de Jesús, el 2 de enero del año 42, se apareció “en carne mortal” al apóstol Santiago, que estaba evangelizando la península, para animarle. Al dejarle como prenda de su protección la columna (el “pilar”), María dejaba también un “objeto” de gran trascendencia para la historia posterior de la ciudad y de la devoción mariana en España y en la Iglesia. Los zaragozanos cantan todos los días (y se oye por la megafonía de la plaza del Pilar): “¡Bendita y alabada sea la hora en que María santísima, vino en carne mortal a Zaragoza!”. Desde la Edad media hasta hoy, se han sucedido distintos templos (paleocristiano, visigodo, románico, gótico-mudejar y barroco), pero siempre respetando el pilar, intocable e intocado por los arquitectos desde hace siglos. Es sin duda el templo mariano más visitado y con horario de apertura y culto continuo mayor de España. Por ello pensamos que para Chaminade debió ser impresionante entrar en él, ¡y además la misma víspera de la Fiesta del Pilar!

Conozcamos ahora algunos sitios representativos de esta ciudad para la geografía marianista. Comenzamos por el “Portillo”. Vemos dos fotos de la iglesia “Nuestra Señora del Portillo”(fachada de la puerta principal, y la parte trasera) junto a la cual estaba el “portillo” de la muralla. Este templo (que Chaminade conoció recien reconstruido, 1702, y que resultó muy dañado en los Sitios) guarda en una de sus capillas las tumbas de las heroínas de la ciudad, entre ellas Agustina Zaragoza (o “de Aragón”). Chaminade entró presumiblemente por esta puerta, y con bastante seguridad acompañado por el P. José Bouet. Es el primer sitio chaminadiano. La puerta no existe ya, pero al atravesarla, esta fue la primera iglesia que vio Chaminade al entrar en Zaragoza para buscar refugio, calor, sentido a lo que estaba ocurriendo y esperar el día del regreso a Francia. El decreto francés que permitía la vuelta se publicó el 20 de octubre de 1800; Chaminade debió regresar en noviembre a Burdeos.

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Chaminade entró en la ciudad el 11 de octubre de 1797. Lo sabemos porque conservamos un certificado oficial de residencia, firmado por dos testigos: Pedro Novella, comerciante, y José López, carpintero. Lógicamente Chaminade iría a presentarse a los que se ocupaban de los refugiados franceses, que eran muchos, y especialmente los sacerdotes expulsados de Francia por haberse negado a jurar la Constitución civil del clero (que los convertía en funcionarios del Estado, al servicio de la política revolucionaria). Chaminade, su hermano Luis, el P. Bouet y otros muchos, fueron exiliados por esta razón. En Zaragoza sin embargo no les daban muchas facilidades para ejercer su sacerdocio públicamente, ni predicar por supuesto. Se alojaban en casas dedicadas a acoger a franceses, formando pequeñas comunidades homogéneas.¿Dónde vivió Chaminade en Zaragoza? Lo ignoramos. Actualmente solemos suponer que vivióen el territorio de la parroquia de San Gil, en pleno casco romano de la ciudad, relativamente cerca del Pilar (calle Don Jaime, junto al teatro principal). Las razones que apoyarían esta suposición: una biografía sobre el P. Bouet (de Paul Rigagnon), dice que en Zaragoza, Bouet vivía en una casa con los hermanos Chaminade y dos seminaristas franceses (Boyer y Lansac). El 15 de noviembre de 1800 se pidió a todos los párrocos que dieran la lista de la gente de sus parroquias, y en la de San Gil aparecen los dos seminaristas todavía viviendo allí. Aunque Bouet y los Chaminade ya se han debido marchar de Zaragoza, podemos pensar razonablemente que era en esa casa donde vivíó G. José Chaminade. Algunos se atreven a señalar el edificio, pero eso ya es mucho señalar. Podemos pasearnos sencillamente por ese barrio y entrar para orar en San Gil, una preciosa iglesia con una torre mudejar extraordinaria, recien restaurada. Aragón tiene un mudejar magnífico, patrimonio de la humanidad, ¡y en Zaragoza hay varias torres mudéjares dignas de ver de día e iluminadas de noche!: San Pablo, La Magdalena, San Miguel. Bien, pues visitemos San Gil, y soñemos a Chaminade rezando en ese templo, su parroquia, y caminando hacia su casa por ese barrio céntrico de la ciudad. Si un día vas a Zaragoza, no te olvides de San Gil.

Y llegamos a la BASÍLICA de “NUESTRA SEÑORA DEL PILAR”. Como Chaminade llegó el día 11 de octubre, entró de lleno en las fiestas más importantes de la ciudad, y debió suponer un gran impacto en él. Las fiestas tendrían una espectacularidad externa parecida a la que tienen hoy (¡aunque con muchísimos menos participantes! Pensemos que sólo la ofrenda de flores del año 2009 duró ¡once horas! y la participación de gente fue más numerosa que nunca). Pero lo que importa es la celebración en el interior del templo (rosario de víspera, salve la tarde anterior, la “misa de infantes” a las 5 de la mañana, con el interior de la basílica repleto desde las 4 de la mañana… la misa mayor el día 12…). Sin embargo hay relatos de otros exiliados de la época que hablan de misas en el Pilar a las 2 y las 3 de la mañana, la noche del 11 al 12…Todo eso lo debió vivir G.José Chaminade a las 24 horas de llegar. Dificil de olvidar… Todavía hoy el Pilar es mucho pilar.

El templo actual es un edificio barroco (S.XVIII), construido presumiblemente tras una capillapaleocristiana ¿y otra visigoda? (de los que no quedan rastros, salvo la columna, claro), una iglesia románica (de la que solo queda el vestigio del tímpano de una de sus puertas, incrustado ahora en la fachada principal, junto a la puerta que da a la “Santa capilla”), y una gótico mudejar(de la que queda el espléndido retablo de Damian Forment en la capilla mayor, y presumiblemente la talla de la Virgen). Al gran arquitecto Ventura Rodriguez se le encargó lanueva “Santa Capilla” que alberga el pilar dejado por la Virgen. Es el corazón de la basílica. Junto a la Santa Capilla, pintó Goya la magnífica cúpula “Reina de los mártires”. La basílica se ha ido construyendo literalmente al cabo de los siglos. Por ejemplo, ahora tiene 4 torres, peroChaminade solo conoció una, la “torre alta de la plaza” (o de “Santiago”) , que estaba inacabada(se terminó en 1872). Las fotos siguientes muestran la basílica hoy y cómo la conoció el fundador en 1797-1800. Las otras torres se construyeron: la “torre baja de la plaza” (o de Nuestra Señora del Pilar), en 1907, y las dos de la fachada del Ebro, “San Francisco de Borja” (lado de la de Santiago), y la de “Santa Leonor” (lado del Ayuntamiento) entre 1959 y 1961, y que fueron costeadas por un matrimonio, Francisco Urzaiz y Leonor Sala, cuyos santos patronos dieron nombre a ambas torres.

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“El Ebro guarda silencio al pasar por el Pilar: la Virgen está dormida, no la quiere despertar”. Así canta una jota, el cante-baile aragonés más típico de esta tierra. Seguro que Chaminade escuchó cantar jotas, pero sobre todo, aprendió y cantó canciones a la Virgen del PIlar en el interior de la Santa Capilla, en todas esas horas, que según la tradición marianista, pasó orando, discerniendo, y pidiéndole a Dios que le iluminara para la nueva evangelización, los “nova bella” al volver a Francia. Sólo tenemos un testimonio, pero muy elocuente, de su paso por el Pilar: cuando le escribe a María Teresa de Lamourous: “Te envío un algodón que ha tocado a Nuestra Señora del Pilar (Chaminade lo ha pasado seguramente por la columna: en el “humilladero” o reclinatorio posterior a la santa capilla, donde queda al descubierto un óvalo del pilar, y por cuyo lugar pasan a diario desde hace siglos los fieles para besarlo). Que la divina María se digne dar su bendición a este algodón, si Dios quisiera manifestar su gloria con la curación de tu sordera…” (28 diciembre 1798). Conservamos varios trozos de las cartas que Chaminade le escribió a María Teresa en Zaragoza (ver “Las Cartas de Zaragoza“, en Textos de los orígenes). A continuación, varias imágenes de la Santa Capilla, para hacernos soñar, imaginar el lugar preferido para orar en ella. Hay un medallón de la Anunciación en el lado derecho, junto a la columna. ¿Sería allí, debajo de él? ¿Sería en el lado opuesto, junto al grupo escultórico de Santiago y los primeros evangelizadores, a los que María (en el centro) les muestra la columna? En todo caso, orar en la Santa Capilla es una experiencia única para un/a marianista.

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El Pilar es el pilar. Es decir, toda la basílica gira en torno a esta columna, que por encima de su materialidad, es un símbolo de la permanencia de la protección del amor de Dios a su pueblo(Dios es la Roca), signo la protección especial de María, Madre de la Iglesia, con sus hijos que creen, caminan, encarnan la Palabra, sostienen y dan a luz a Jesús en el mundo. La columna es un pilar de jaspe revestido de bronce y encima cubierto con una funda de plata que es la que se ve (sin manto) todos los días 2, 12 y 20 de cada mes: el 2 por ser la fecha de la venida de la Virgen, el 12 por el día de la fiesta en Octubre, y el 20 como memoria del día en que fué coronada canónicamente. Sobre la columna, una talla gótica de madera policromada que representa a María con el niño Jesús, que sostiene una paloma.

Aquí oró Chaminade. Aquí oramos los que vivimos en Zaragoza por toda la Familia marianista: por los que viven en Asia, en América latina, en Estados Unidos, en Canadá, en Cuba, en Guatemala, en México, en África, en Europa, en Oceanía… Aquí celebramos una Eucaristía todos los marianistas que vivimos en Zaragoza (seglares, religiosas, religiosos), la tarde del dia 22 de enero, fiesta del P.Chaminade. La “columna” ha estado todo ese día con el manto rojo, por San Vicente mártir (diácono del obispo San Valero, patrono de Zaragoza). Pero al comenzar nuestra misa ¡le ponen el manto blanco con la cruz marianista! Y al terminar, 9 de la noche, cuando ya se marchan todos, puedes quedarte solo/a con Ella. Solo tienes cinco minutos únicos, en la Santa Capilla. Las luces las están apagando… La basílica está a punto de cerrarse y te van a urgir a marcharte. Resuena todavía el eco del Himno que acabamos de cantar a María. Ella nos muestra a Jesús. “Haced lo que Él os diga”…

Y este es el Himno a la Virgen del Pilar. Si lo sabes cantar…

Virgen Santa Madre mía, Virgen Santa – Madre mía
luz hermosa – claro día
que la tierra – aragonesa
te dignaste visitar.
Este pueblo que te adora,
de tu amor favor implora
y te aclama y te bendice
abrazado a tu Pilar.
Pilar sagrado, faro esplendente,
rico presente de caridad.
Pilar bendito, trono de gloria,
tú a la victoria nos llevarás.
Cantad, cantad
himnos de honor y de alabanza
a la Virgen del Pilar.

UNA GUÍA PARA IMPRIMIR:

“EL P.CHAMINADE Y ZARAGOZA”

Descargar la Guía aquí (PDF 13.373 KB)

Y su Portada aquí (PDF 6.035 KB)