1. “CRISTO Y SAN MENAS”

 

Estamos ante un icono copto (Iglesia egipcia) del siglo IV. El original está en el Museo del Louvre (París). La imagen ofrece una escena de una profunda carga afectiva: Jesús echa su mano sobre el hombro del abad Menas, un santo monje, en gesto de cercanía, apoyo y acompañamiento. Menas era un soldado del emperador Maximiano, que abandonó el ejército para entregarse a la oración en el desierto. Era el momento del florecimiento de la vida eremítica en Egipto (San Antonio, San Pacomio, etc). Se retiró (“anocóresis-anacoreta”), al desierto (Eremo-Yermo,eremita), pero como San Antonio, supo estar al lado de la Iglesia que sufría divisiones y persecuciones (Alejandría). Proclamó con su vida y su palabra la Buena Noticia: en el icono, Jesús lleva el libro de los Evangelios, mientras que Menas sostiene el rollo de papiro, en el que escribe lo que aprende de Cristo. Menas es así un modelo de discípulo: el que escucha y aprende; el que se siente acompañado por Jesús, llamado por él. Menas fue encarcelado y torturado primero, y luego sufrió el martirio decapitado. La Iglesia copta lo veneró pronto como un modelo, visitaba su tumba, y  encargó que pintaran este precioso icono. Con él nosotros podemos meditar nuestra fe cristiana, como un camino en el que nos sentimos acompañados por Jesus, como Menas. “Ya no os llamo siervos. A vosotros os llamo amigos” (Jn 15,15).

 

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Oración

Gracias, Señor de cielo y tierra, Padre y Madre a la vez, por el abad Menas. En él hemos sido bendecidos por Tí, pues los santos son la bendición de Dios para el pueblo sediento de amor. Gracias, porque nos enseñas a vivir contigo, sembrando el camino de tu presencia viva. Gracias, porque a través del abad Menas nos recuerdas la poderosa intercesión de los santos, que son los mayores hijos de la Iglesia, los que alientan nuestra fe, enardecen nuestra esperanza, y nos llenan del amor del Espíritu el corazón. Gracias, Jesús Amigo, porque los santos son los amigos de Dios, que nos enseñan a construir un mundo de amistad, los que nos adelantan cómo sabe el cielo, con los pies en la tierra. AMEN.