El exilio de Adela

Tolosa, Braganza, Donostia-San Sebastián 
1797-1801

La “política” del Terror revolucionario alcanza su cenit con la ejecución del rey Luis XVI el 21 de enero de 1793. Francia entera vive en una gran convulsión, que conocemos también por la vida escondida pero testimoniante de Guillermo José en Burdeos. Todo parece calmarse con el golpe de estado que propicia la caída de Robespierre (27 de julio de 1794). Chaminade y la “iglesia confesante” (que no ha aceptado la Constitución civil del clero) salen a la luz. Es la época del fundador reconciliando a los sacerdotes juramentados. Pero en 1795, el gobierno del “Directorio” impone otra vez la política dura, aunque ya no es la guillotina el método, sino la presión, el miedo y la deportación. Son los años en que el castillo de Trenquelléon vive la zozobra de tener al barón, el padre de Adela, fuera de Francia (sobre todo en Inglaterra), intentando que la monarquía vuelva al país y acabe con el nuevo régimen. Son los años de saqueos del castillo, de vigilancia policial, de ruina económica de la familia de Adela. Cuando parece que los moderados van a lograr una política más equilibrada en Francia, viene el golpe de estado de 4 de septiembre de 1797, contra las fuerzas conservadoras. Inmediatamente se publica el Decreto de deportación para los “énemigos” del régimen: monárquicos, nobleza, sacerdotes no juramentados, etc. Chaminade sale para Bayona y Zaragoza el día 11. La baronesa no consigue que borren a su familia de la lista de emigrados, y debe salir con sus dos hijos, Adela (8 años) y Carlos Policarpo (5 años), fuera de Francia. Un vecino del pueblo les da una recomendación para que sean alojados en Tolosa, con la ayuda de los franciscanos. El 29 de septiembre cruzan la frontera. Comienza el Exilio de la familia, que durará hasta noviembre de 1801. Cuatro años de exilio, uno más que Chaminade. En el mapa siguiente aparece la ruta seguida por la familia esos años.

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1. LA CORTA ESTANCIA EN TOLOSA (Guipúzcoa). Octubre 1797- Abril 1798

El 1 de octubre de 1797 entran en España por Hendaya-Irún-San Sebastián y bajan hacia el pequeño pueblo guipuzcoano de Tolosa, a orillas del río Oria. Tolosa curiosamente heredó su nombre de la francesa Toulouse. Ha sido históricamente una de las ciudades más importantes del país vasco: fundada en el siglo XIII, el rey Alfonso X el sabio le concedió un fuero especial de privilegios que la convertían en una de las poblaciones representativas de la región, privilegios que fueron aumentando en los siglos posteriores. Hasta el siglo XIX, Tolosa es considerada capital de Guipúzcoa, en competencia con San Sebastián, Azpeitia y Azkoitia. Con el despegue demográfico y político de San Sebastián en los siglos XIX-XX, que se convierte en la verdadera capital guipuzcoana, Tolosa decae en significación socio-política. Hoy tiene 18.000 habitantes, en tiempos del exilio de Adela tendría bastantes menos, pero abundaban los exiliados franceses (del clero, del ejército y de la nobleza). Desde la Revolución francesa, Tolosa es un lugar agitado (las tropas francesas ocupan varias veces la ciudad, y las guerrillasde la resistencia atacan a los ocupantes desde las montañas). La baronesa con sus dos hijos llegan a los franciscanos, el convento más importante del pueblo, y ellos les consiguen alojamiento y contactos con otros deportados. Pero Tolosa va a ser un lugar de exilio muy provisional: el embajador francés en España presiona al rey Carlos IV para expulsar a los exiliados. En marzo de 1798 sale el decreto de expulsión. Deben abandonar España inmediatamente. Chaminade sigue en Zaragoza porque el decreto no afecta a los sacerdotes.

En las fotos siguientes, algunas imágenes de Tolosa y el río Oria; y la entrada a la iglesia del convento de los franciscanos.

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2. LOS FELICES AÑOS EN BRAGANZA (Portugal) Abril 1798- Septiembre 1800

Cuando parecía que el exilio iba a complicarse, el barón de Trenquelléon, desde Londres,preocupado por los suyos, hace gestiones ante el embajador de Portugal en Inglaterra y consigue un permiso para que la baronesa y sus hijos (Adela y Policarpo) puedan entrar e instalarse en Portugal. Es el gobernador de Braganza el encargado de acogerlos, que los trata desde el principio como huéspedes de honor. Llegan a esta ciudad en abril de 1798. Braganza está situada al norte del país, casi en la frontera, constituyendo el paso obligado entre las rutas castellanas de España y Oporto en Portugal. Es una ciudad pequeña, que no ha crecido mucho (hoy tiene 23.000 habitantes) ni se ha desarrollado económicamente, pero cuyo nombre es muy significativo en Portugal: el Ducado de Braganza ha sido siempre el título nobiliario más importantes de Portugal. Ocho duques de Braganza se han convertido en reyes del país, desde que se creó este ducado, hasta la instauración de la República (1910). En España hemos tenido a Bárbara de Braganza (1711-1758), esposa de Fernando VI, como reina consorte, una mujer de gran influencia política y cultural por promover la música. Todo esto explica que Braganza, a pesar de su pequeñez como ciudad, haya tenido un “peso” especial, simbólico y político. Por eso, los “nobles” de Trenquelléon son tan bien acogidos y pasan más de dos años tranquilos y en un ambiente más que favorecedor: el gobernador les proporciona enseguida una casa buena, amueblada, les introduce en el círculo de la clase alta de la ciudad, reciben invitaciones, etc. Adela tiene 10 años cuando llega a Braganza. Los dos acontecimientos más importantes de estos años son: primero, la llegada del barón de Trenquelléon en julio de 1798, y al año siguiente, el nacimiento de Deseada (5 junio 1799), la hermana pequeña de Adela. Años felices, en los que se acrecientan los lazos familiares, primero entre los propios padres, separados tras la revolución, luego entre los hijos y su padre, y especialmente entre Adela y su madre. Años cruciales para la edad de Adela.

Las fotos siguientes muestran: 1.- Una panorámica del casco antiguo, amurallado, de Braganza, en cuyo centro destacan: la torre del homenaje del castillo y la bella iglesia de Santa María. 2.- El torreón iluminado de noche. 3.- La catedral, donde fue bautizada Deseada, la hermana pequeña de Adela. Su partida de bautismo en esa catedral es un documento curioso por ser la primera francesa exiliada bautizada en Braganza.

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El padre intenta conseguir que anulen en Francia sus nombres en la lista de deportados. Con elgolpe de estado del 18 Brumario (9 noviembre 1799)Napoléon Bonaparte, convertido en Primer cónsul, va a iniciar una nueva etapa política en Francia, el Imperio. Pero habrá que esperar: enjunio de 1800 le niegan al barón una petición de vuelta a Francia. El 20 de octubre de 1800 se publica el decreto consular que permite el regreso de los eclesiásticos exiliados. Acogiéndose a él, vuelve G.José Chaminade a Burdeos. Pero la familia de Adela no puede acogerse todavía a esta política conciliatoria. Entonces el barón decide acercarse lo más posible a la frontera.

3. DONOSTIA-SAN SEBASTIÁN. Primera comunión y primera vocación de consagración (otoño 1800-otoño 1801)

El 12 de septiembre de 1800 emprenden el viaje hacia la que será la última ciudad de exilio: San Sebastián. El “Diario de viaje” del barón es una fuente documental interesante para este capítulo de la biografía de Adela y su familia. Recorren otro itinerario al utilizado por la baronesa hacia Braganza: Puebla de Sanabria-Benavente-Palencia-Burgos-Miranda de Ebro-Vitoria-San Sebastián. El barón es muy preciso en su Diario, señalando detalles sobre las ciudades, los paisajes, aspectos militares, estado de los caminos. El día 23 llegan a la ciudad, que describe así el barón: “Ciudad muy bella, situada a orillas del mar. Pequeña, pero muy poblada, porque tiene más de 8.000 almas. Aquí se puede encontrar todo lo que se desea. Cuando llegué aquí, nos han dejado muy tranquilos”. La ciudad es conocida por tres denominaciones: San Sebastián o su correspondiente palabra eusquera (Donostia), La bella Easo (basada en la creencia de que la antigua ciudad romana Oiasso estaba allí; parece más bien que estaba en Irún), y Irutxulo (“los tres agujeros”, porque los marinos desde el mar veían, al acercarse a ella, tres entradas, delimitadas por los montes Igueldo, isla Santa Clara, Urgull y Ulía). La “belle epoque” de Donostia tiene lugar a fines del siglo XIX, cuando la familia real comienza a veranear allí, y empieza el primer despegue social y económico. Durante el siglo XX va adquiriendo cada vez más peso cultural y turístico, hasta culminar un ensanche que hace de Donostia una mediana pero significatica ciudad vasca, actualmente con 185.000 habitantes(2009). La bahía de la Concha y el festival internacional de cine son algunos de los principales atractivos turísticos.

En San Sebastián tiene lugar la primera comunión de Adela, que recibe probablemente en el día de Epifanía de 1800, en la basílica Santa María, iglesia de la patrona de la ciudad, la Virgen del Coro. A los pies del monte Urgull, en la llamada “parte vieja” o “casco primitivo” de Donostia (que solo ocupaba ese espacio limitado entre la Concha, el Urgull y el río Urumea). La ciudad que conoció Adela la define ese pequeño casco histórico, todavía amurallado, ya que el derribo de los muros, y el ensanche ocurrió ya avanzado el siglo XIX. La foto aerea de Google nos da idea de la situación geográfica de la ciudad y sus enclaves. Se ven muy bien las tres playas de la ciudad: Ondarreta a la izquierda, la Concha en el centro, y la de Zurriola, tras el río Urumea. Pensamos que Adela no se bañaría en ninguna de ellas: ¡todavía no había comenzado la práctica de los baños en el mar! Entonces iban a los balnearios, como el barón que fue a Cestona en ese año, para curarse de su reumatismo.

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En las fotos siguientes: 1. Una panorámica de Donostia desde el monte Igueldo, con la isla Santa Clara en primer lugar; al fondo a la derecha la playa de la Concha; y al fondo a la izquierda: primero el monte Urgull con la “parte vieja”, y después el monte Ulía. 2. El conjunto escultórico “Peine del viento” (1976) de Eduardo Chillida, al final de la playa de Ondarreta, en los acantilados bajo el Igueldo.

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Adela descubrió pronto en la ciudad el convento Santa Teresa, de las carmelitas descalzas (hoy convertido en un edificio de uso cultural y museo). Es el primer momento que aparece en ella una llamada a la vida consagrada, que comunica a su madre. Adela tiene solo 12 años… Pero la baronesa le dice que debe esperar:“Eres aún muy joven para poder tomar una decisión tan seria. Si a los 25 años persistes en tu deseo y si en Francia no se han restablecido todavía las religiosas, te prometo que podrás volver a España para seguir tu vocación”. Efectivamente, poco más de 25 años tenía cuando fundó las Hijas de María en Agen, respondiendo a esa llamada. Yel espíritu carmelitano, el recuerdo de Santa Teresa persistirá: sus cartas las encabecerá con la sigla J.M.J.T (Jesús, María, José… y Teresa). En las fotos siguientes: 1.- La iglesia Santa María del Coro, donde Adela hizo su primera comunión (exterior). 2. Interior de la iglesia. 3.-Una panorámica de la playa de la Concha, con la típica barandilla del paseo.

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El 27 de julio de 1801 se obtiene para el barón un estatuto de “residencia vigilada”, con la prosibilidad de regresar a Francia. Meses antes, otro decreto permitía ya el regreso de mujeres y niños, pero no de quienes habían militado en el ejercito contra el regimen revolucionario o imperial. El estatuto no convence como fórmula para el regreso, pero un acuerdo del emperador con el papa, permite a los exiliados poder volver simplemente “jurando obediencia al gobierno establecido por la Constitución”. Es la señal definitiva. El 4 de noviembre de 1801 volvían todos a Tranquelléon.