SAN AGUSTÍN Y “LAS CONFESIONES”

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San Agustín de Hipona (354-430).

Doctor y Padre de la Iglesia. Agustín nació en Tagaste, Numidia ( actual Argelia ). Su madreMónica, fue una cristiana que dedicó toda su vida a la conversión de su hijo. Su padre, Patricio, concejal del municipio, era pagano. Agustín tras sus primeros años de formación en Tagaste y Madauro, estudió en la gran ciudad de Cartago (actual Tunez) preparándose para la Abogacía y dando sus primeros pasos junto a abogados y profesores de prestigio. Inspirado por el tratado filosófico Hortensius , de Cicerón, Agustín se dirigió a la filosofía en búsqueda de la verdad y probando en varias direcciones aunque con la llamada del Cristianismo acechándole. Del año 373 al 382, se adhirió al Maniqueísmo, filosofía dualista de Persia muy extendida por el Imperio Romano de Occidente. Agustín abandonó esta doctrina y dirigió su atención hacia el Escepticismo. En estos años formó pareja con una mujer de la que se ignora su nombre, y con la que tuvo un hijo, Adeodato. No era un verdadero matrimonio ni canónico ni civil, que terminó disolviéndose. Hacia el año 383 se trasladó de Cartago a Roma, pero un año más tarde fue enviado a Milán como profesor y Orador imperial. Aquí se movió bajo la órbita del neoplatonismo y conoció también al obispo de la ciudad, san Ambrosio , el orador y escritor más distinguido de Italia en aquel momento, que le impresionó. Es entonces cuando Agustín se sintió atraído de nuevo por el cristianismo, y tiene lugar el episodio de la llamada definitiva de Dios en el jardín (“Toma y lee”), relatada maravillosamente en el libro octavo de “ Las Confesiones ”. Fue ordenado sacerdote el año 391, y consagrado obispo de Hipona en el 395,cargo que ocuparía hasta su muerte. Agustín emprendió la batalla teológica contra el dualismo maniqueo, así como frente a los donatistas y los pelagianos, desarrollando al hilo de las disputas, gran parte de sus obras. Fue también un pastor interesado profundamente por la Vida consagrada, escribiendo su propia Regla, marcada por su espiritualidad de la interioridad, el corazón, y el amor. Es una de la reglas madre de la Vida religiosa. Autor de numerosas obras, es uno de los escritores más prolíficos del Cristianismo. Literariamente, Agustín es uno de los mejores escritores que ha tenido la Iglesia, con una prosa extraordinaria, llena de imágenes sugerentes, y con un estilo sumamente atractivo, que lo hace actual en cada época. Leer a Agustín es un regalo para la inteligencia, el corazón y sobre todo para la fe.

“Las Confesiones”

“Las Confesiones” son la historia de su corazón; las Retractaciones , lo son de su mente; mientras que sus Cartas dan evidencia de su actividad dentro de la Iglesia. Las Confesiones(hacia el 400 D.C.) son, en el sentido bíblico de la palabra “confíteor”: ni un reconocimiento de los pecados (sentido popular de la palabra “confesión” en el lenguaje sacramental) ni una declaración (el “Confieso que he vivido” de Neruda), sino la “alabanza” de un alma que admira la obra de Dios dentro de sí misma. Confesiones se podría traducir mejor como “Alabanzas a Dios por lo que ha hecho conmigo”. Es como el Magnificat de María. De todos los trabajos de Agustín, ninguno ha sido más leído y admirado universalmente, y ninguno ha provocado tantas lágrimas curativas como éste. Muy difícilmente puede encontrarse en la literatura otro libro que pueda equipararse con éste en lo referente al análisis penetrante de las más complejas impresiones del alma, a la sensación comunicativa, a la elevación del sentimiento, o a la profundidad de sus visiones filosóficas. Cuando comienza, ya pronuncia una de sus convicciones más hondas y famosas (“ nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti”. Libro I, cap 1); cuando el relato fundamental de su vida está ya casi terminado, llega el canto final: ¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé!”(Libro , cap 27). Para un cristiano, el relato de Las Confesiones es como un paradigma del camino de fe de cada uno, un modelo para poder dar gracias por la obra de Dios en nosotros.

TEXTO DE “LAS CONFESIONES”. Leer o descargar aquí

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