MARÍA TERESA DE LAMOUROUS
(1754-1836)

Compañera de Chaminade y misionera de la misericordia

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Esta mujer tan cercana a la vida de Chaminade y a los inicios de sus fundaciones, pertenece a la historia de santidad de la ciudad de Burdeos y es un modelo para una Iglesia de la compasión y la acogida. Forma parte del nacimiento de la Familia marianista, aunque propiamente no sea su obra, parte de la misión de la Familia. Pero María Teresa es sin duda una de las grandes figuras de nuestros cimientos. Una mujer de Dios y de la compasión con los más perdidos, que es memoria del núcleo del Evangelio.

Familia. Infancia y juventud

María-Teresa-Carlota era la hija primogénita de Luis Marco Antonio de Lamourous, gentilhombre y abogado, de carácter más bien tranquilo y tímido; y de Isabel de Vincens, hija del Vizconde de Cézac, magistrado. Nació en Barsac, pequeño pueblo de viñedos junto al Garona, al sur de Burdeos, el uno de noviembre de 1754. Su nacimiento fue prematuro y hasta los dos años tuvo problemas de crecimiento. Después, se desarrolló bien, pero siempre fue enfermiza. La madre, que se había formado con las Ursulinas, se ocupó personalmente de su educación. Probablemente a causa de la educación recibida en casa, quizá bastante directiva, o de los influjos de confesores posteriores, era bastante escrupulosa y eso le hacía sufrir. Exteriormente tuvo cualida­des brillantes, y era muy sociable y simpática. De pequeña, jugaba a ermitaños. A los 11 años, la familia se trasladó a Burdeos. Su padre se va desprendiendo de sus bienes y tienen que vivir con austeridad. Además, probablemente por falta de temperamento, su padre dejó de ejercer la abogacía.

Sus padres tuvieron once hijos, pero sólo sobrevivieron un hermano y tres hermanas de María Teresa. Su hermano dejó el ejército y se marchó a Santo Domingo. Una hermana se casó en 1784 y su madre murió en 1789. De modo que se quedó con su padre y dos hermanas más pequeñas.

Quiso ser carmelita, pero su confesor no se lo consintió. Probablemente por motivos de salud y de escrúpulos. Siempre necesitada de dirección espiritual, tuvo en Burdeos, como director, entre otros, a Noël Lacroix, el vicario de Santa Colomba, que tuvo que exiliarse a Portugal. Después, eligió al P. Pannetier, que fue guillotinado poco después. Durante la Revolución, María Teresa se puso incondicionalmente al servicio de José Boyer, vicario general de la diócesis y realizó servicios delicados y arriesgados. En 1794 fue obligada como noble que era a dejar Burdeos, trasladándose a Pian-Médoc, pequeña aldea, a unos 20 km. de Burdeos, a una propiedad de su madre, “L’Ermitage”. En el Pian-Médoc, María Teresa realizó un apostolado notabilísimo. En 1795, al año de establecerse allí, ya había convencido al cura que había jurado la Constitución, Francisco Andrieu, para que se retractara y se reconciliara. Ella misma reúne a la gente los domingos, para hacerlos rezar, acompaña a los moribundos…

 

G.José Chaminade, su director espiritual

No se sabe a ciencia cierta dónde ni cuándo encontró a G. José Chaminade, pero lo más probable es que fuera en el oratorio de la calle Saint-Eulalie, porque María Teresa lo frecuentaba. Posiblemente también se lo recomendó el mismo P. Pannetier o José Boyer. El caso es que María Teresa de Lamourous lo tomó como director espiritual y lo mantuvo hasta su muerte realizando bajo su dirección, progresos espirituales y grandes empresas apostólicas. Después de la caída de Robespierre, se quedó en el Pian-Médoc, aunque de vez en cuando aparecía por Burdeos, sobre todo por casa de su hermana Catalina, casada con Renato de Maignol. Su padre Luis Marco Antonio de Lamourous murió en 1795.

El 27 de Octubre de 1795, se nombró un nuevo gobierno o Directorio que puso en vigor todas las medidas de represión contra la Iglesia refractaria. Se substituyó la guillotina por la deportación. Pero la situación es muchísimo más grave, porque todos los sacerdotes refractarios se habían descubierto. Había que volver a la clandestinidad. Las autoridades de Burdeos son muy lentas en publicar y poner en práctica las medidas emanadas de París. La policía tiene pocas ganas de actuar contra los sacerdotes. Se las ingenian para poner toda clase de obstáculos contra las medidas de París: no tienen locales para recluir a los sacerdotes en espera de la deportación; además, ¿a cuenta de quién corre la manutención de los sacerdotes recluídos?… A pesar de todo, hay unas pocas detenciones. Los refractarios vuelven a desaparecer y, al menos aparentemente, se cierran los oratorios. G.José Chaminade sigue actuando en la clandestinidad.

Aunque no es momento para nuevas retractaciones, porque los juramen­tados eran también perseguidos, sigue habiendo alguna, que recurre al P. Chaminade. También en esta época se sitúa una acción de G.José Chaminade entre jóvenes y seminaristas. En este tiempo se sitúa también la dirección espiritual de Chaminade con María Teresa de Lamourous; una dirección muy pastoral, acogedora y abierta, que le hace encontrar la paz interior (curándola de los escrúpulos) y progresar en la virtud (olvido de sí, vida de fe, abandono a la Providencia). Es el tiempo también de las misas clandestinas: de vez en cuando, en la casa de María Teresa en Pian-Médoc. G. José Chaminade las celebraba en una mesa de cocina, que todavía hoy se conserva en la Magdalena de Burdeos, en el cuarto del fundador. La eucaristía se celebraba en la llamada “Casa del pastor”, uno de los edificios emblemáticos e históricos de “L’Ermitage” de Le Pian. El 16 de Diciembre de 1796, María Teresa se ofreció al Señor como víctima de expiación por los pecados y excesos de la Revolución.

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La casa del pastor y la iglesia de Pian-Medoc

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En la iglesia, se encuentra la tumba de la venerable María Teresa

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“Puerta santa” de la iglesia de Pian-Medoc, donde está el sepulcro de Teresa, elegida por la diócesis de Burdeos para ganar el jubileo del Año de la “Misericordia”

“Las cartas de Zaragoza”

Llamamos así al conjunto de cartas que G.José Chaminade escribió exiliado en Zaragoza entre octubre de 1797 (llegada) y noviembre de 1800 (partida para Burdeos, tras el decreto que permitía la vuelta de los exiliados). No era fácil establecer esta correspondencia, pero el fundador logró establecer un medio clandestino para poder enviar su correo. Podemos suponer que escribió a otras personas, pero sólo conservamos las que recibió María Teresa de Lamourous: AQUÍ. No nos han llegado los originales, sino la transcripción que hizo ella misma, de los pasajes que consideraba más interesantes para su vida espiritual, ya que es una correspondencia situada en clave de acompañamiento. Muy probablemente los originales habrían sido destruidos por motivos de seguridad: para no dejar rastro de cartas de un exiliado que escribe clandestinamente. El cuaderno donde María Teresa copió los trozos de las cartas se encuentra en los “Archivos generales de la Compañía de María” (AGMAR. Roma). A las “cartas de Zaragoza” podemos añadir, la última que le escribió G.José Chaminade a Teresa (que estaba en Le Pian-Medoc), antes de partir para Zaragoza, y que conservamos íntegramente y en original. Desde Zaragoza, G.José Chaminade escribe más o menos todos los meses a María Teresa. Algunos fragmentos de estas cartas, transcritos por ella misma en su cuaderno espiritual, han llegado así hasta nosotros. Primitivamente estas notas formaban un cuaderno de diez páginas. No conservamos referencias de las primeras cartas, porque faltan las dos primeras hojas de su cuaderno: por ello, la colección comienza con la carta fechada el día 8 de diciembre de 1798, más de un año después de su llegada a la ciudad. El 28 de Diciembre de 1798, le envía un trozo de algodón que ha pasado por el pilar, para tratar de aliviar la sordera que afligía a Teresa. Y el 15 de Enero de 1799, el P. Chaminade empieza su carta, dando gracias a Dios, que ha curado la sordera de Teresa.

Esta correspondencia con María Teresa manifiesta una vez más, la admirable capacidad de discernimiento del fundador y el don que tenía para acompañar o guiar a las personas. Sus cartas son el mejor retrato que tenemos de su corazón de padre y hermano, de sus cualidades como pastor: haciéndose cercano, responsabilizando, animando, confirmando, avisando, respetando, fundamentando en el centro del evangelio y de la persona de Jesús, ayudando a crecer y a liberarse desde el amor.

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 “Cuaderno de Teresa” (Archivos generales de la SM. Roma). En él fue copiando los trozos más interesantes desde el punto de vista espiritual, de las cartas que G.José le enviaba desde Zaragoza.

La fundación de “La Misericordia” en Burdeos

Recordemos que María Teresa de Lamourous se había ofrecido como víctima en reparación de los crímenes de la Revolución. Había permanecido en el Pian, pero había sufrido mucho. Su padre había muerto en 1799. Su cuñado, René Maignol, se estaba muriendo de tuberculosis en Burdeos; su hermana se iba a quedar viuda con tres hijos pequeños. Esta familia vivía en Arnaud-Miqueu 7, que va a convertirse en el primer oratorio del P. Chaminade en el tiempo de después de la Revolución. Efectiva­mente el cuñado murió el 19 de Noviembre de 1800 y el P. Chaminade establece allí su domicilio legal.

Más que las pruebas familiares, apenaba a María Teresa la privación de ayuda espiritual. Se había pasado 16 meses sin poder confesarse, ni comulgar, ni asistir a Misa. En su ingenui­dad, confesaba sus pecados al cuadro de San Vicente de Paul. Una de las primeras visitas de G.José Chaminade a su vuelta fue evidentemente a María Teresa de Lamourous. Le proporcionó una gran alegría.

La fundación de la Misericordia es una historia de fe y de sentido de la Providencia. Juana-Germana de Pichon-Longueville era una dama noble, que no se casó, y se dedicó totalmente a obras de servicio al prójimo. Fundó dos casas: Una la Providen­cia para jóvenes huérfanas y otra, la Misericordia para prostitutas arrepentidas que querían rehacer su vida. Esta la empezó en Julio de 1800 con una ex-prostituta que se confió a ella, pidiéndole ayuda para poder aprender un oficio y empezar una nueva vida. En seguida llegó a reunir 15 chicas. Alquila una casa y empieza a pedir dinero a sus amigas, pero la obra le desborda por todos los lados. Comprende que tiene que haber una persona que conviva y se entregue de lleno a ellas.

Busca a alguien que lo pueda hacer. Piensa en María Teresa de Lamourous, porque era amiga y porque la sabía en la Congregación. Con el fin de pasar a la acción, se entrevista con el P. Chamina­de. El itinerario de las reacciones del P. Chaminade es revelador. Primero, intenta disuadirla (Tengo otras miras) ; después, la deja libre y finalmente, ve un signo de la Providencia y lo asume con generosidad. Pichon-Longueville visita a María Teresa. Esta seguía pensando en su interior en el Carmelo, pero estaba formada en la escuela de G.José Chaminade que le había ido desprendiendo de sus miras personales. Cuando escucha la propuesta, se rebela(Nada le repugna tanto; no soporta ni la idea, ni siquiera la palabra “prostituta”) . Con todo, acepta visitarlas. Entre las 15 mujeres siente una paz interior y se encuentra a gusto. Nada más salir, vuelven las repugnancias y los ascos. Este mismo esquema se repite en varias visitas: con ellas, paz y gusto; fuera, enormes rechazos y ascos. Ella sigue rezando: Dios mío, haz de mí lo que quieras . Una noche tiene un sueño terrible, ve a varias personas precipitándose en el infierno; las almas le gritan: Es por tu culpa . Decide hacer un último intento. Coge su gorro de dormir, se monta en la burra y se va a Burdeos. Dicen que fue un viaje muy agitado; la burra la tiró varias veces. Con el P. Chaminade pergeña un reglamento y con él y la Pichon-Longueville se va a ver a las 15 mujeres. Está unas horas con ellas y, a diferencia de las otras veces, cuando va hacia la puerta con sus dos acompañantes les dice: “ Buenas noches, yo me quedo” .

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María Teresa en el comienzo de la “Congregación de la Inmaculada”

Cuando G.José Chaminade funda la Congregación seglar de la Inmaculada entre 1800 y 1801, nada más llegar del exilio en Zaragoza, allí está María Teresa. Ella es el lazo de unión entre la época preexílica y la postexílica. Ella es su persona de confianza y su modelo de cristiana misionera. Pertenece a ese grupo de cristianos maduros que han pasado por el crisol de la persecución y ahora están preparados para la nueva misión que se abre en Francia tras la Revolución. Le ha pasado a Chaminade, le ha pasado a ella, le pasará a Adela de Trenquellèon.

El 25 de Marzo de 1801 tienen lugar las primeras consagraciones de las jóvenes congregantes. El grupo fundacional lo componen Luisa Maqué, Elena Jay, Catalina Pichon, Teresa y María Tauzin. Actúa de responsable del grupo y de su formación María Teresa de Lamourous. Y eso que ella ya ha empezado con la fundación de “La Misericordia”. Pero presta toda la colaboración que puede a la primera de las fundaciones de Chaminade. Así se convirtió en primera responsable del grupo femenino de “La Inmaculada”, cargo que conservó hasta 1809.

Primer desarrollo y primeras pruebas de “La Misericordia”

Había que organizar todo. Los comienzos fueron – en opinión de María Teresa de Lamourous -como el caos de un nuevo mundo. Cada vez había más mujeres (pronto llegaron a 35), pero no había ningún reglamento, ninguna organización, ninguna seguridad de recursos. José Boyer aprueba la obra y nombra al P. Chaminade Superior eclesiástico. Hay que tener en cuenta que hasta 1813 la obra va a ser llevada por personas que se irán comprometiendo y uniendo para vivir y trabajar juntas, pero sin pensar en formar una congregación religiosa.

El 15 de mayo de 1801, Ascensión de la Virgen, María Teresa de Lamourous impuso una cofia negra a las chicas y dio lectura al reglamento. Nacía así la obra de la Misericordia. Con la ayuda de las señoras de la Congregación del padre Chaminade y con el permanente favor de monseñor d´Aviau, hombre de vida austera y ardiente defensor de todas las obras caritativas en su diócesis, la Misericordia consiguió estabilizarse y dar a las arrepentidas una formación laboral, moral y cristiana.

Hay que buscar locales mayores. Después de algunos tanteos, llegarán a la casa de la Misericordia en el barrio de Santa Eulalia. Antes habían rechazado la oportunidad de que el Prefecto interviniera para conseguirles un local del Estado, porque hubiera tenido que ser en “régimen de reclusión”, lo que evidentemente era contrario al plan de María Teresa. Hay que buscar dinero. Un cura amigo se compromete a reunir a las Damas ricas de Burdeos en el oratorio del P. Chaminade y a abrirles el corazón y el bolsillo. Se llega posteriormente a establecer una oficina y a ganar subscrip­ciones fijas. Hay que buscar trabajo y María Teresa recorre infatigablemente casas. Logra trabajos de costura y de sastrería, a base de encajar muchas humillaciones, incluso de ser tratada de gitana . Coser botones de uniformes, coser piezas de sastres, etc. Hay que hacer un reglamento. Comienza por imponer un horario sobre la base del reglamento de una comunidad religiosa, pero con mucha mayor amplitud en los recreos. Se dedica tiempo a rezar, a cantar (se canta de la mañana a la tarde), al trabajo y a la educación (formación religiosa y humana). Pero esto requiere más personal, para maestras y educadoras. Empieza a unirse gente, amigas de María Teresa de Lamourous, congregantes del P. Chaminade, alguna viuda.

El 14 de Julio empiezan las pruebas y la primera crisis. María Teresa cae enferma y vienen una serie de pruebas misteriosas. En su cuarto dice oír al demonio y gritos blasfemos, dice que las cortinas de su cama se corren y descorren. En el delirio pasa una temporada muy mala. Mejora algo en Sep­tiembre, pero tiene que irse a reponer al Pian (y también para ayudar en la vendimia). Vuelve el 5 de Octubre. Pero la casa está en plena indisciplina. No hay más remedio que recurrir a una purga para remediar el caos y los abandonos y las recaídas que se ha establecido. De 42 se reducen a 35 las jóvenes.

A las pruebas en su salud y en la Misericordia, se unen las pruebas de la familia. Su hermana, viuda, y con tres criaturas cae enferma de un mal terrible en aquella época: la tuberculo­sis. María Teresa tiene que correr en su ayuda. Además el niño de 5 años, Andrés, se contagia de su madre y se pone a morir. Los médicos dicen que no hay remedio ni para uno ni para otra. En el oratorio del P. Chaminade hay una vela encendida constantemente. Además, María Teresa de Lamourous ofrece a su sobrino a la Virgen. El 25 de Marzo (Anunciación) Andrés recobra la salud de forma completamente inesperada e inexplicable para la medicina. Pero seis semanas después, la madre muere. Aparte del dolor natural, María Teresa tiene que ocuparse de sus tres sobrinos. A las dos niñas las coloca en pensión en una familia. Y al pequeño Andrés se lo lleva con ella a la Misericordia. A partir de 1813 las jóvenes seglares ayudantes formaron una congregación religiosa, cuyos estatutos fueron aprobados el 20 de septiembre de 1813 por monseñor d´Aviau y enviados al Ministro de Culto, dando lugar a la “Congregación de la Misericordia”.

 

Teresa y la fundación de las Hijas de María

Por encargo de G.José Chaminade, en 1816 interviene María Teresa en la fundación de las Hijas de María: ocupándose ya en la mañana del 25 de mayo en Agen, de la organización y la vida de la naciente comunidad marianista. Permanece con la primera comunidad de las Hijas de María más de un mes. El P. José Simler cuenta así esta estancia de María Teresa, su relación con Adela, y la decisión final de nombrar a Adela como “superiora” de la comunidad naciente:“Durante la estancia de G.José Chaminade en Agen, que se prolongó hasta fin de junio, el fundador no dejó de comunicarles el verdadero espíritu de su estado. Multiplicaba las conferencias generales y las entrevistas particulares. Tenía también que preocuparse de la organización jerárquica del Instituto naciente. No podía dejar Agen sin poner a la pequeña comunidad bajo la dirección de una superiora. Si se consultaban sólo los orígenes de la fundación, Adela de Trenquelléon era la designada de antemano. Pero ella tenía una repugnancia invencible. Tres veces había escrito al P. Chaminade a Burdeos suplicándole que no hiciese recaer sobre ella la elección cuando viniese a organizar la comunidad. El propio P. Chaminade dudaba. Adela tenía sólo veintisiete años y varias de sus compañeras eran sensiblemente mayores. Además, en ella una cierta timidez se unía a una impulsividad que parecía hacerla inadecuada para el gobierno de una familia religiosa. Sin duda, Dios dominaba toda su alma. Sus timideces eran temor de ofenderle, y sus vivacidades deseo de verle mejor servido. Pero san Ignacio estimaba que, para el gobierno de una comunidad, «una gran prudencia con una mediocre santidad es mejor que una gran santidad con una mediocre prudencia». De ahí las dudas del fundador.

Maria Teresa de Lamourous, que conocía bien el paño, era de la misma opinión y se abrió a Adela de Trenquelléon. Pero la alegría y la humildad con que ésta acogió esta apertura, conmovieron a Maria Teresa y le hicieron cambiar de idea. Dijo al P. Chaminade que tanta virtud podría dominar las imperfecciones de la naturaleza y haría de ella, con la ayuda de la gracia, una excelente superiora. En consecuencia, Adela de Trenquelléon fue nombrada superiora. Algunos días después, el P. Chaminade reemprendió el camino de Burdeos, feliz de ver a su pequeño rebaño lleno de fervor y buena voluntad, y ya aumentado con algunos nuevos miembros”. (José Simler. “Guillermo José Chaminade” cap 20. vol 1. SPM. Madrid.2005).

 

El “espíritu de La Misericordia” se extiende. Teresa Rondeau y Laval.

En 1818 abre un noviciado y confía los cursos de formación a G.José Chaminade. La obra de La Misericordia adquiere tal fama que el propio obispo le llama “la maravilla de mi diócesis”. Además, de muchos lugares de Francia empiezan a llegar peticiones para abrir nuevas casas. Así, ciudades como Marsella, Toulouse, Avignon, Agen, etc toman contacto con la fundadora para conseguir esta expansión de su obra. En el mismo Burdeos, hasta el P. Bienvenido Noailles, fundador de “la Sagrada Familia” le consulta sobre proyectos pastorales y misioneros que está estudiando. Pero María Teresa, teniendo en cuenta su salud y su edad se resiste a pensar en “La Misericordia” como una congregación religiosa que se extiende por Francia y el mundo, y ella tampoco se ve como la superiora general de esa orden. Entonces lo que sucede es la aparición de casas con el mismo espíritu de “La Misericordia”, pero sin conexión jurídica ni institucional con la casa de Burdeos. Aunque las diferentes “fundadoras” de esas casas (Cahors, Libourne, por ejemplo) van a Burdeos para entrevistarse con María Teresa y pedir consejo para organizar esas “Casas de Misericordia” que se multiplican. Sólo hubo un caso en el que María Teresa de Lamourous se implicó de una manera especial, la ciudad de Laval, donde prestó apoyo y siguió “La Misericordia” fundada por Teresa Rondeau. Esta, joven muchacha, había sido enviada por el jesuita P. Chanon para formarse con Lamourous. Estos meses con María Teresa la convirtieron en una entusiasta discípula entregada a su obra. Hizo el noviciado y profesó entre las manos de la fundadora de Burdeos (1818), antes de partir para Laval y fundar ella misma la “Misericordia” de esa ciudad. Para consolidar y desarrollar esta obra, la misma Lamourous le envió a Marinette, una de sus mejores ayudantes, y a Laura de Labordère, sobrina suya, que ejercía de directora y brazo derecho. Fue una corta estancia, ya que al año tuvieron que regresar a Burdeos. Sin embargo la relación entre las dos “Misericordias”, la de Burdeos y la de Laval, continuó adelante. Incluso una vez sucedió una curación inexplicable: Teresa Rondeau enferma desde hacía tres años, viajó en 1831 a Burdeos, y en el momento que vio a María Teresa de Lamourous, quedó inmediatamente curada.

 

Muerte de María Teresa de Lamourous (14 Septiembre 1836)

En julio de 1836, María Teresa está enferma. El 8 de Agosto, el P. Caillet escribe al P. Chaminade diciéndole que se agrava más y más cada día . La muerte del Arzobispo Cheverus le ha afectado mucho. Ha recaído en una crisis de escrúpulos que le hace tener un miedo terrible a los juicios de Dios. El dolor físico le hace gritar a veces. A duras penas se le puede apaciguar.

El P. Chaminade estaba en Auch, ocupándose de una nueva obra de las Hijas de María y sobre todo de la fundación de la tercera orden regular de las Hijas de María. María Teresa se acuerda mucho del P. Chaminade. El médico ha afirmado que no tiene ya solución y que ha entrado en la fase final. El P. Caillet le da los últimos sacramentos. La sobrina de María Teresa que también es religiosa de la Misericordia le dice al P. Caillet que su tía recibiría un gran consuelo si pudiera ver al P. Chaminade. El P. Caillet se lo escribe así y el P. Chaminade vuelve en seguida a Burdeos. Puede todavía acompañar a María Teresa en sus últimos momentos, comunicándole una gran paz. Murió el 14 de Septiembre de 1836. El funeral de María Teresa de Lamourous fue una explosión de amor y de veneración en Burdeos, donde era muy querida por todos. El P. Chaminade meditó mucho que se iba quedando único superviviente de las fundaciones, con la muerte de sus dos entrañables colaboradoras, Adela y María Teresa Carlota de Lamourous.

Historia posterior a su muerte

El P. Chaminade presidió la elección de una nueva Superiora de la Misericordia. Resultó elegida la sobrina de María Teresa, Laura de Labordère. Las Constituciones de la Congregación de la Misericordia fueron redactadas por la sucesora de María Teresa de Lamourous, su sobrina Laura de Labordère. Aprobadas el 20-IV-1855 por el cardenal Donet, arzobispo de Burdeos, el 2-VIII-1865 Roma daba un decreto de alabanza a la Misericordia. Desde el 17-II-1872, la Misericordia poseía existencia legal ante el gobierno francés y el Papa León XIII le otorgó la aprobación canónica el 20-VII-1889. La causa de beatificación de María Teresa de Lamourous fue introducida en Roma el 14 de noviembre de 1923, y el “Decreto de heroicidad de virtudes”, por el que fue declarada Venerable, se firmó en Roma el 21 diciembre de 1989.

Unión de la “Congregación de la Misericordia” con las “Hermanas de María-José”. El 1 de mayo de 1971, “La Misericordia” decide unirse con otra congregación, las “Hermanas de María-José. A partir de entonces forman un solo instituto: las “Hermanas de María-José y de la Misericordia” Enlace a su web aquí.

Su espiritualidad la define el nuevo instituto así: “ La espiritualidad de la Congregación está centrada especialmente en el misterio redentor de Cristo y su amor misericordioso por el hombre pecador”.

  Enrique Aguilera sm

Ver más información sobre Teresa de Lamourous en “Los lugares fundacionales: Burdeos en la Revolución y Burdeos de las fundaciones”

BIBLIOGRAFÍA

F. Pouget . “ Vie de mademoiselle de Lamourous, dite la bonne mère, fondatrice et première supérieure de la maison de la Miséricordie de Bordeaux”. Lyon-Paris 1843 .

R.Guitraud. “Etude sur les sources de la biographie de Mª-Thérèse Charlotte de Lamourous, fontatrice de la Misericorde de Bordeaux”. Bordeaux 1968

R.Guitraud. “Mademoiselle de Lamourous”. Prefacio de M.Maziers, arzobispo de Burdeos. Bordeaux. 1971

J. Verrier . “ Beatificationis et canoniztionis Servae Dei Mariae Teresiae Carolae de Lamourous, fundatricis Instituti Sororum a Misericordia (+1836), Positio super virtutibus”. Romae 1978.

J. Stefanelli . “ Mlle de Lamourous”. Dayton,Ohio. 1998

J. Stefanelli. “ Marie Thérèse de Lamourous. Firm of Hand, living of Heart ”. Dayton-Ohio 2001

E. Ortega. “Por las sendas de la misericordia. María Teresa de Lamourous”. SPM. Madrid. 2000.