Forman con Juan Bautista Lalanne la “comunidad fundacional” de la Compañía de María, que nace en la finca de “San Lorenzo” de Burdeos, el 2 de Octubre de 1817, tras el Retiro que les predica G.José Chaminade, y que vivirán, primero en c/Impasse de Segur y luego en la calle Menuts, junto al primer colegio de la SM. Varios de la comunidad fundadora habían estudiado o fueron profesores de la Pensión Estebenet. Por ello encabeza esta historia de los “primeros compañeros”, una breve reseña del fundador de la Pension o Internado bordelés:

Juan Bautista Estebenet, nacido en Burdeos el 20 de agosto de 1777, y miembro fundador de la “Congregación de la Inmaculada” (fue su prefecto ya en el año fundacional de 1801), dirigió durante casi veinte años uno de los colegios-internados más estimados de la ciudad. Fue admitido a probación en la Compañía de Jesús, en el colegio de Pasajes en España (1831), hizo su noviciado en Milán y Avignon, y pasó los doce últimos años de su vida (1836-1848) en Dôle, donde murió siendo procurador del colegio de esta ciudad. Al dejar de dirigir Estebenet el colegio-internado, este pasó a la recién fundada Compañía de María, convirtiéndose en el primer centro educativo de la SM.

Juan Bautista Collineau (1796-1852)

Nace en Burdeos en el seno de una familia con grandes medios económicos. Era sobrino de un sacerdote de Burdeos, Jean-Germain Collineau, párroco de Saint-Seurin, muerto en 1814. Entra muy pronto a formar parte de la Congregación de la Inmaculada, de la que será “prefecto” o responsable (1818). Había hecho sus estudios en la Pensión Estebenet de la calle Menuts y en el momento del nacimiento de la SM era profesor de ese centro educativo. Se orientaba al sacerdocio. Cuando participa en el Retiro fundacional y se compromete en el nacimiento de la Compañía tiene 21 años. Es un joven de brillantes cualidades, y dotado para la oratoria. Tras los primeros años de la fundación, en los que vive en Burdeos, y ya ordenado sacerdote, es enviado en 1822 a Villeneuve-sur-Lot como director del colegio, un año antes de que Chaminade envíe la primera comunidad SM. Vuelve a Burdeos en 1827, colaborando en la“Institution Sainte Marie” de la calle Mirail como capellán; al mismo tiempo es nombrado primer asistente de G.José Chaminade en el gobierno de la SM. Deja la Compañía en 1832. El obispo de Burdeos, monseñor Cheverús, le dispensa de sus votos y al mismo tiempo le nombra canónigo honorario. En 1835 es nombrado párroco de San Luis, en Burdeos. A pesar de dejar la SM, permaneció muy unido a G.José Chaminade, a quien le administró la unción de enfermos unos días antes de su muerte. Collineau murió dos años después que Chaminade, en Beirut, en un viaje que estaba realizando a Tierra Santa.

Domingo Clouzet (1789-1861)

Nació en Sarremezan (Alto Garona). Familia dedicada al comercio, y que se estableció pronto y con gran éxito en Burdeos. Domingo Clouzet tenía un hermano que fundó en Burdeos una gran casa de comercio y su probidad era proverbial; su hijo Ferdinand fue consejero general de la Gironde. Entró en la Congregación de la Inmaculada en 1814. Tiene 28 años cuando se une a la comunidad fundadora en 1817. En 1821, G.José Chaminade lo nombra director de la obra más compleja e importante de los comienzos de la Compañía: Saint Remy, donde le confían a Clouzet durante casi treinta años, un colegio de primaria y secundaria, una “Escuela Normal” para profesores, una Escuela pofesional de agricultura, una comunidad de “religiosos obreros” que trabajan en el campo, y un Noviciado. Esta es la misión que se le encomienda a quien Chaminade estima por su prudencia y espíritu de fe. Con él trabajarán allí figuras clave de los comienzos, como los hermanos Rothea, Lalanne, Fontaine y Chevaux.
Clouzet expresaba con su físico y manera de ser, los dones que había recibido de la naturaleza y de Dios: alto y fuerte, amable y acogedor, cuidadoso en su vestir y su manera de tratar a la gente, delicado y suave en las formas, pero firme y profundo en sus criterios y espíritu de fe. Por todo ello, Clouzet era un religioso que llamaba la atención, que imponía por su testimonio y su integridad. Así lo estimó siempre el fundador, que tuvo en él a “una de las piedras fundamentales de la Compañía” naciente«Yo le miro a usted en la Compañía como otro yo», escribe el mismo Chaminade al propio Clouzet el 10 de diciembre de 1832. Se podría decir que Clouzet, junto con Lalanne y el “fiel Bidon”, fueron el trío-cimiento de la SM. Inmediatamente se les unirían personas muy valiosas, pero ellos tres, dentro del grupo fundacional, fueron los fundamentos. Significativamente estaban ya ahí las “tres ramas” o ministerios de la “Composicion mixta” de la Compañía: un sacerdote (Lalanne), un laico educador (Clouzet), y un laico obrero(Bidón). A Clouzet le gustaba comprometer a la gente, sacar de ellos lo mejor, ayudar para que todos encontrararan la buena respuesta a la vocación y a la misión recibida. Su integridad personal y su dedicación y entrega al trabajo, provocaba todo un reto a los que convivían con él. Lo conocemos por las cartas cruzadas entre él, Lalanne, y Chaminade, cuando los dos primeros vivían en Saint Remy. A veces las relaciones con él no fueron fáciles, sobre todo cuando las personas no respondían con la integridad y “perfección” con la que soñaba Clouzet. Chaminade tuvo que actuar como un verdadero pastor que equilibrara las posturas, que llamara tanto a la integridad moral y religiosa, como a la paciencia y la paz. Clouzet fue mejorando así en el ejercicio del gobierno de las casas, y en la administración, y creciendo siempre en espíritu de fe y en flexibilidad. Varios años antes que se estableciera el provincialato, Clouzet fue nombrado por Chaminade Visitador de las comunidades y obras, y Ecónomo general (como tercer asistente del Consejo), responsabilidad que ejercerá hasta su muerte. Por ello en 1851, tras la muerte del fundador, tuvo que trasladarse a Burdeos, y luego a París, en 1861, siguiendo a la Administración General. Ese mismo año cayó enfermo, muriendo en brazos del P. Caillet.

“Augusto” Santiago Brougnon-Perrière (1792-1874)

Nació en Burdeos. Había hecho sus estudios en la Pension Estebenet. Cuando entra a formar parte de la “comunidad fundadora” era ya un hombre de cierta experiencia y con un patrimonio. Aunque sólo tenía 25 años. “Don Augusto” (Monsieur Auguste): así le llamaban en los comienzos, aunque en realidad se llamaba Santiago (Jacques). Sin duda, su curriculum como profesor, le granjeó pronto una cierta admiración y estima; de ahí ese título de “don”, que de hecho será el apelativo normal entre los religiosos marianistas (y atípico en la forma de denominarse en la Vida Religiosa). Había ejercido ya como educador en el colegio de Figeac, y después en la misma Pensión Estebenet. Se incorpora a la Congregación y en 1817 participa en el Retiro de San Lorenzo que da origen a la SM. Guillermo José Chaminade le nombra superior de la primera comunidad marianista, primero en la calle Segur (1817-18) e inmediatamente en la calle Menuts. En 1826 es nombrado Tercer Asistente de la Compañía. Dejó la SM en 1832, dispensado de sus votos por el obispo de Burdeos, monseñor De Cheverus. Sin embargo continuó con una relación afectuosa y cercana tanto con el fundador como con Lalanne (recuérdese cómo en la biografía de Lalanne, aparece la visita que Augusto hace a Chaminade poco antes de morir y le escribe a Lalanne, que está en París, para contarle las noticias últimas sobre la situación del fundador).

La salida de Augusto de la Compañía provocó una situación muy complicada y delicadísima desde el punto de vista económico, que será causa de litigio y división en el seno del Consejo general de la SM, y provocó grandes sufrimientos al fundador en los útimos años. En una breve nota biográfica no cabe extenderse sobre este tema. El desarrollo se puede encontrar en “En los orígenes de la Familia marianista” (Eduardo Benlloch). Baste reseñar que cuando Augusto salió de la SM, el fundador quiso aclarar la situación económica entre Augusto y la propia Compañía. Pero esta operación no era nada fácil y tuvo que firmarse una “transacción” entre Augusto y Chaminade. Este “contrato”, firmado como documento el 18 de noviembre de 1833, será más tarde denunciado y rechazado su cumplimiento por parte de los miembros del Consejo general. Entonces Chaminade propuso, de acuerdo con el Consejo, poner el asunto en manos del abogado Ravez, para que actuara de árbitro. El estudio jurídico sobre la validez del contrato seguirá un larguísimo proceso, pues no será hasta 1844 cuando Ravez emita la sentencia arbitral. Esta será favorable a Chaminade y contraria a las opiniones del Consejo general de la SM. Aunque el asunto del “contrato Augusto-Chaminade” se terminaba, el calvario del fundador estaba en su apogeo y no hizo más que enconarse hasta su muerte en 1850. Augusto está así unido de forma muy especial tanto al origen de la Compañía, como al sufrimiento y muerte de Chaminade. La pasión del fundador fué también pasión de Augusto…

Luis Bruno Daguzan (1789-1831)

Nació en Burdeos, de una familia de clase media. En 1815, ya con 26 años, entró en la Congregación de la Inmaculada, donde se puso bajo la dirección de G.José Chaminade. Formó parte del “Estado”, grupo restringido en el seno de la Congregación, que vivía los consejos evangélicos como compromisos privados en medio de la sociedad. El 2 de Octubre de 1817, habiendo participado en el retiro de San Lorenzo predicado por Chaminade, forma parte del grupo que decide fundar una “orden religiosa” tal como Chaminade le ha confiado a Lalanne e inmediatamente a otros congregantes. El 11 de diciembre de ese año, profesa con sus otros seis compañeros, en la sacristía de la Magdalena, los votos privados de castidad, pobreza y obediencia. Durante la Cuaresma de 1818 se une a Augusto y a Clouzet, los primeros que están iniciendo en la casa “Nazaret” de la calle Segur, la vida de la Compañía de María. El 5 de septiembre del mismo año, se unen de nuevo en el retiro que les da el fundador en San Lorenzo, y allí emiten ya los votos públicos y perpetuos. Es la primera profesión de los consejos de la historia de la Compañía de María. Cuando la “pequeña compañía” se traslada a la nueva casa de la calle Menuts, y abre su primer colegio, Daguzan es nombrado Responsable de Trabajo, el tercer oficio o ministerio de la SM. Desde él se ocupará de los asuntos de administración y pronto animará la vida y la misión de los “hermanos obreros”, los marianistas que se dedicarán desde el principio de la fundación al trabajo manual en la ciudad o en el campo. Daguzan se encarga de esta “tercera rama” de la composición mixta de la Compañía (junto a los sacerdotes y los hermanos laicos docentes), que está ya presente en las tres casas de Burdeos, la Magalena, San Lorenzo y el colegio de la Calle Menuts.


Es en este trabajo donde Luis Bruno se santificará. Hombre de una excelente educación, religioso de una profunda humildad, persona de una gran sencillez, integridad y fortaleza, se entregó con amor e ilusión a la vida y misión de la naciente Compañía de María. Murió en la finca de San Lorenzo, de una enfermedad, el 5 de noviembre de 1831.

Juan Bautista Bidón (1778-1854)

Bidón es una de las figuras más simpáticas de la comunidad fundadora. Nacido en Burdeos de una familia de obreros, aprendió el oficio de tonelero. En 1801 entra en la Congregación de la Inmaculada, donde se convierte en uno de sus miembros más activos, hasta tal punto que fué nombrado “prefecto honorario”. A él le encargaron la formación de los jóvenes artesanos y obreros que entraban en la Congegación. Y se mostró como uno de los congregantes más entregados, como lo testimonia su compromiso en la parroquia Sainte-Croix. Las guerras de Napoleon le movilizaron y tuvo que ir con el ejército francés a Italia, donde lo hicieron prisionero los austriacos. Pero tanto en campaña como en cautividad, Bidon suspiraba por volver a estar con su querida Congregación en Burdeos. Al regresar, se puso bajo la dirección de Chaminade, haciendo votos privados en 1815. No participa en el retiro de 1817 de San Lorenzo, cuando los cinco primeros han decidido fundar la Compañía, pero cuando estos vuelven a la ciudad, algún rumor se escapa sobre este nuevo grupo, e inmediatamente se les unen tanto Bidon como un amigo suyo, Antonio Cantau, tambien tonelero como él. Ya están los siete compañeros de la Compañía de María. Con ellos profesa privadamente en la Magdalena (11 de diciembre de 1817) y luego en San Lorenzo los votos definitivos el 5 de septiembre de 1818. Desde el principio fué un hombre que edificó con su espíritu y sus virtudes.


Bidon, “el fiel Bidon” como se le llamará posteriormente, fué la persona de confianza de Chaminade para todo lo referente a “lo temporal”, como se ha dicho siempre en la SM: el oficio que tiene que ver con la administración de los bienes , el trabajo técnico o doméstico, las necesidades materiales o vitales (comida, vestido…), el mantenimiento de las casas, la animación de la vida de pobreza religiosa, la preocupación por la justicia social. Ese fué su ministerio y su misión en la SM, casi siempre en Burdeos, gran parte de su vida. Únicamente se alejó de la ciudad natal de la SM cuando tuvo que fundar y dirigir durante algunos años (1837-41) la escuela de Clairac. Era una región fundamentalente de población protestante, pero su testimonio y su entrega, su sencillez y cercanía, le ganaron el cariño de la gente del lugar. El fundador había recurrido a él para las misiones más delicadas: así, en 1840 se encargó de acompañar la caravana de las Hijas de María que fundaron en Olmeto (Cócega). A la vuelta de ese viaje, Bidon fué destinado al noviciado de Santa Ana, en Burdeos, donde pasaría los últimos años de su vida. Bidon era un religioso de una profunda humildad, de un humor equilibrado, muy amable y siempre dispuesto a prestar cualquier servicio. Cuando los primeros marianistas iban a partir para Estados Unidos en 1849 un superior le dijo, bromeando con él, que si estaba dispuesto a acompañarlos; Bidon que entonces tenía 70 años, creyendo recibir una orden, se puso inmediatamente a hacer el equipaje para el viaje.


Su vida era una oración continua y se decía que no interrumpía nunca, en medio de sus ocupaciones, su diálogo con Dios. En los últimos años, a pesar de la edad que hace mella en él, y de que camina con dificultad, no cesa de ofrecerse para servicios sencillos domésticos y efectivamente continua en misión hasta el final. Se le ve muy a menudo en la capilla orando, haciendo el vía crucis, rezando el rosario, de rodillas en adoración ante el Santísimo, y tambien dedicándose a la lectura espiritual. “Este Nestor de nuestro instituto, decía Lalanne de él, puede que haya sido el único que en medio de tantas sacudidas no ha tropezado”. Murió dulcemente en 1854, asistido por José Simler, entonces joven religioso, y que nos transmitió un precioso testimonio sobre su persona (Circular nº 31).

Antonio Cantau (1791-1819)

Es el primer religioso que muere en la Compañía de María. Había nacido en Burdeos en una familia obrera y trabajaba como tonelero, igual que su amigo Bidon. En los orígenes de la Compañía resuena el mundo del vino, que recuerda a Jesús y María en Caná: la finca donde nació la SM, San Lorenzo, era un viñedo; en los primeros compañeros había dos que habían sido toneleros; el escondite de Chaminade en la “casa del pastor” durente el Terror estaba rodeado de vides (Le Pian Medoc, casa de Teresa de Lamourous); y Chaminade producía un buen vino que enviaba por el Garona a Agen y otros lugares de la región. El día de la beatificación de Chaminade en Roma, Juan Pablo II repetirá varias veces la palabra que María pronuncia en Caná y que nos lleva siempre a Cristo: “Haced lo que él os diga”.


Reclutado por Bidon para la Congregación justo en la época de la supresión (1810), tuvo que hacer también el servicio militar, pero a su vuelta, entró en el “Estado”. Cuando el grupo de los cinco primeros, decide la fundación de la SM al terminar el retiro en San Lorenzo, la noticia comienza a divulgarse en la ciudad, y Bidón y Cantau se unen al proyecto. A lo largo del año 1818 van organizando la vida de la comunidad, primero en la “Casa de Nazaret” (c/Segur) y luego en la Pensión Estebenet (c/Menuts). Antoine Cantau lo nombra Chaminade Responsable del Oficio de Trabajo. Se puso a disposición del señor Auguste para el servicio interior de la casa. Al llegar a la comunidad le dijo: «¿Qué es lo que tengo que hacer? El P. Chaminade me ha dicho que yo me encargaría de los trabajos de la casa, que haría las camas y lo demás». El señor Auguste le respondió: «Nos hemos acostumbrado a hacer nosotros mismos la cama, pero nos falta el cocinero». Cantau fue el improvisado cocinero. «Como era un arte nuevo para él, se mostró primero novicio. Pero el interés que puso en consultar, la atención con la que siguió las lecciones que le daban, las pruebas y combinaciones que hizo él mismo, le pusieron pronto en situación de preparar los platos aceptablemente» (Relato de Auguste con ocasión de la muerte de Antoine Cantau).


El 25 de agosto de 1819, casi a los dos años de la fundación, moría el primer religioso marianista en la Compañía.