El primer religioso marianista

(Burdeos 1795 – Besançon 1879)

La utopía de la libertad

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por Enrique Aguilera

La biografía de Lalanne, “hijo primogénito” de Chaminade, y primer religioso marianista, sobresale con mucho entre las demás de la comunidad fundadora, por el carácter y la apasionante historia del personaje. Sin embargo su nombre está unido inseparablemente a los otros seis con quienes empezó la historia de la Compañía de María.

1. Infancia. Congregante, y estudiante de medicina. En París con Liautard.

Juan Bautista Felipe Augusto Lalanne nació en Burdeos el 7 de Octubre de 1795, en el seno de una familia burguesa. Su padre Juan Gabriel, topógrafo de profesión, era amigo de Guillermo José Chaminade. Comocomandante de la Guardia Nacional había sufrido la cárcel en el Terror, y luego, como administrador del hospital de Burdeos, había ayudado a las Hijas de la Caridad. Su madre, Françoise Eck, era hija de una Barberin, por lo que a Lalanne siempre le gustaba señalar que estaba emparentado con los Barberini italianos (una rama de esta familia vivió en Francia). Los primeros estudios los hace en el liceo de la ciudad. En 1807, a los 12 años, era ya postulante de la Congregación de la Inmaculada, fundada por Chaminade siete años antes (el “Acto de consagración a María”, lo llevó hasta su muerte metido en un saquito de cuero y colgado del cuello). En 1811 es miembro activo de la Congregación seglar, convirtiéndose enseguida en un líder y promoviendo actividades diversas. En los primeros días de la Restauración (1814) hay congregantes varones que han profesado votos privados y viven como religiosos en medio de sus trabajos profesionales, siguiendo un reglamento de vida. Es la “Sociedad de los Quince”. Lalanne está en ese grupo, junto a los demás que formarán parte de la comunidad fundadora de la SM. Hombre de brillantísimas cualidades y excepcional por su creatividad y apertura intelectual, le gustaban tanto las letras como las ciencias, y era un buen orador y escritor. Había comenzado los estudios de Medicina, aunque lo que le interesaba de verdad eran las ciencias naturales (entomólogo, se especializó en los insectos, promovió los laboratorios de ciencias, y con el naturalista Laterrade participó en la fundación de la Sociedad Linneana de la ciudad). Entra como interno del Hospital general de Burdeos. El curso 1814-1815 viajó a París, para completar estudios de física y química en el Colegio de Francia. Residió en la Casa de estudios Notre Dame des Champs (futuro Colegio Stanislás), fundada hacía 4 años por el abbé Liautard; de él y de su estilo pedagógico recibió una profunda influencia. No sospechaba entonces Lalanne, que cuarenta años más tarde, llegaría a ser el primer director marianista de este importante centro educativo de París. Como la Casa Liautard era un semillero de vocaciones, se orientó fuertemente al sacerdocio. Pero su padre, enfermo y arruinado, había fallecido el 23 de junio de 1812. La muerte de su padre obligó entonces a Lalanne a regresar a Burdeos y suspender su carrera de Medicina. Con su madre viuda y sin fortuna, se dedica a dar clases en la Pension de la calle Menuts. Juan Bautista Estebenet, uno del grupo fundacional de la Congregación de la Inmaculada, dirigía este colegio, donde eran profesores también otros congregantes, Augusto Brougnon-Perrière (“señor Augusto”) y Juan Bautista Collineau, que años más tarde serán de la “comunidad fundadora” de la SM. Lalanne desempeñó las funciones de prefecto de disciplina y profesor, y al año siguiente fue director de estudios. En Burdeos se acaba de restablecer la Compañía de Jesús, y Lalanne se orienta hacia los jesuitas. Está dos años en espera y deliberación.

2. El primer religioso marianista en la primera comunidad SM (1817)

En la primavera de 1817 se predica en Burdeos una gran misión por el P. Rauzan (fundador de la “Misión de Francia”) y sus misioneros itinerantes, que tiene una enorme repercusión en la ciudad. El P. Chaminade estudia cómo pueden colaborar sus congregantes en afianzar los frutos de la misión. El día 1 de Mayo, Juan Bautista Lalanne se presenta al P. Chaminade y le comunica su decisión: consagrarse a llevar la misma vida y las mismas obras que su Director de la congregación. G. José Chaminade ve en ello el signo de la Providencia que estaba esperando y se emociona. Entonces se confía al discípulo y le abre su corazón con los proyectos que ha ido concibiendo. He aquí las ideas que Chaminade expone a Lalanne:

1º. Tuvo una inspiración que ha estado madurando treinta años. Es el momento de ponerla en práctica. 2º. La Vida religiosa es al Cristianismo, lo que el Cristianismo es a la Humanidad. Sin la Vida religiosa, la puesta en práctica del Evangelio es incompleta. La Vida religiosa es tan imperecede­ra como el Cristianismo. 3º. No se trata de restaurar una orden religiosa de antes de la Revolución. Las formas monásticas están gastadas; no sirven. Pero ninguna forma es esencial. 4º. Vamos a fundar una asociación religiosa nueva con votos. 5º. En la medida de lo posible sin nombre, sin hábito, sin existencia civil. “Nova bella elegit dominus” (El Señor ha elegido una nueva manera de luchar: “nueva” porque la dirige una mujer y porque son un ejército humanamente desarmado, armado sólo con la fe) 6. María aplastará la cabeza de la serpiente. “Seamos el talón de la mujer”. Ese 1 de Mayo de la entrevista Chaminade-Lalanne, será recordado y lo llamará después el mismo Chaminade, día altamente memorable”. El 2 de Octubre de ese año, tras el retiro celebrado en la finca de San Lorenzo, a las afueras de la ciudad (finca que Chaminade compró para sus padres, y que sirvió de refugio durante los años del Terror), Juan Bautista Lalanne, junto con otros cuatro (Collineau, Brognon-Perriere, Clouzet, Daguzan) deciden comprometerse a vivir en comunidad religiosa. Al volver a Burdeos, la noticia se extiende y se les unen dos obreros toneleros (Bidón y Cantau). Ha nacido la Compañía de María. Después de algunas reuniones en San Lorenzo, se convino que Augusto Brougnon-Perrière buscase una casa en la que se reunirían inmediatamente los que se encontrasen libres de sus compromisos personales. En efecto, Augusto B.P. encontró una pequeña casa en el callejón de Segur, nº 14. Alquilada el 24 de noviembre de 1817, fue bendecida al día siguiente, en que Augusto B.P. vino a habitarla. Los demás se irán reuniendo para vivir en comunidad, tan pronto como se lo permitan sus compromisos familiares y profesionales; mientras tanto, emplean la casa –a la que denominaron “Nazaret”como lugar de las reuniones de los miércoles y viernes, y para hacer juntos la meditación. Inmediatamente, Chaminade se aprestó a organizar la naciente comunidad: nombró superior a Augusto B.P. y Juan Bautista Lalanne, que sin tener todavía órdenes sagradas era el único que llevaba hábito talar, fue establecido como director espiritual y encargado de redactar los reglamentos y formularios de oraciones. A lo largo del año van formando poco a poco la comunidad en esa casa a la que llaman “Nazaret”. El jueves 11 de diciembre, en la octava de la Inmaculada Concepción, los siete pronunciaron sus primeros votos en manos del P. Chaminade en la sacristía de la Magdalena. A principios de enero de 1818 vino Clouzet a vivir en la casa, a mitad de la cuaresma se incorporó Daguzan, en Pentecostés, Lalanne; y a mitad de agosto Collineau acompañado por Bernardo Laugeay, que era un congregante de 22 años, con la voluntad de iniciar un discernimiento vocacional. También se incorporaron los dos obreros, Bidon y Canteau. El 5 de Septiembre de 1818 hacen los votos definitivos tras un retiro en San Lorenzo, y viven ya los siete juntos. El 20 de Agosto de 1819 muere Cantau, primer religioso marianista que fallece en la SM.

3. Una colaboración creativa en la formación espiritual de la Compañía

Nombrado responsable de la animación espiritual de la primera comunidad, su aportación al crecimiento de la espiritualidad en la SM es notable, ya que en parte, gracias a él se conservan las ideas espirituales del fundador (apuntes de los retiros predicados por Chaminade) y algunos de los documentos primitivos sobre oración, o el camino espiritual (Los cinco silencios y el “Método de virtudes). Los dos documentos más primitivos que conservamos donde se desarrolla el “Método de virtudes”, y por tanto la explicación de “los cinco silencios” son: el documento “Dirección del Instituto de Hijas de María”, y los “Ejercicios espirituales” redactados por J.B. Lalanne. Ambos, lógicamente tienen a la base la inspiración y el pensamiento de Chaminade.

Cuando fueron fundadas las religiosas marianistas, Guillermo José Chaminade manifestó su intención de redactar un “manual de dirección”, para inculcar el desarrollo progresivo de las virtudes. David Monier, secretario suyo en aquel momento, inició la tarea en 1816, y trabajó en ella, de forma intermitente hasta 1819, bajo la dirección del Fundador. Es el documento conocido como “Dirección del Instituto de Hijas de María”. La obra del Método de virtudes quedó incompleta ya que el capítulo sobre las virtudes de consumación nunca se terminó. El texto del “Método de virtudes” en este Manual de dirección, se copió, estudió y adaptó para los religiosos marianistas (fue la tónica de los tiempos de la fundación: primero se trabajaba para las religiosas y luego para los religiosos; sucedió con las primeras reglas, y sucede con los textos de “Dirección espiritual”). Se conservan doce copias manuscritas (AGMAR. Roma). Este “Manual de dirección” donde está el “Método de virtudes” tuvo gran influencia en trabajos posteriores sobre ascética marianista.

Casi al mismo tiempo, durante el primer año de la naciente Compañía de María en la calle de Segur (1817-1818), el joven “jefe de celo” (o responsable de guiar en la vida espiritual a la comunidad), Juan Bautista Lalanne,fue encargado de redactar para sus hermanos, unos “ejercicios espirituales” sobre las virtudes en la SM. Esta segunda versión sobre los cinco silencios tiene por tanto un objetivo específico doble: la oración y el discernimiento, ya que son apuntes para la predicación de ejercicios sobre este tema. Además supone un avance en esta “espiritualidad del silencio” con respecto a la versión de David Monier, ya que aparecen temas y desarrollos nuevos; sobre todo es crucial el giro de talante positivo y la fundamentación bíblico-teológica que adquiere el método. Esta profundidad que le da Lalanne a “los cinco silencios”, significa un buen complemento a la versión primera. Una prueba de la repercusión del método, y concretamente de “los cinco silencios”, en aquellos primeros años de la fundación, es la frecuente alusión que los primeros marianistas hacen de ellos. Adela de Trenquelléon es la autora del Pequeño catecismo de los silencios (“Escritos de Dirección” I, 870-912), una interesante versión catequética que fue utilizada tanto por las Hijas de María como por la Compañía de María. El texto que conservamos lo inició Adela y lo completó su prima Isabel (María José) de Casteras, que luego fue Superiora General. Este catecismo, aunque depende de las dos fuentes anteriores, enriquece claramente la enseñanza sobre los silencios, sobre todo por su carácter pedagógico, nuevas aportaciones, y por la confirmación de la nueva línea de Lalanne.

 

4. Educador en los colegios de c/Menuts (1819-1825) y de c/Mirail (1825)

 Desde Agosto de 1818, la primera comunidad de la “pequeña Compañía” está buscando una casa mayor, porque no caben en el piso fundacional “Nazaret”. Están pensando también en una “Pensión educativa” propia. Augusto, Lalanne y Collineau trabajan en la Pensión Estebenet (calle Menuts o de los franciscanos menores). Hay que aclarar que la Enseñanza Secundaria en Francia tenía tres tipos de centros: a) los “Colegios oficiales” (reales o comunales) y los “colegios privados” de “pleno ejercicio”estos centros poseían todos los cursos; b) Las“Instituciones” que formaban a sus alumnos hasta los cursos de examen (es decir las Humanidades); y c) Las “Pensiones”, que solo tenían los cursos elementales. La “Pensión Estebenet”” era el único centro educativo católico de cierto peso en Burdeos. Los jesuitas llevaban también el Seminario Menor, pero no admitían ningún externo seglar. La SM quería abrir una Pensión propia ( no se conformaban con ser profesores de un colegio de la Congregación seglar), por una serie de razones: la querían propia para poder acoger a los postulantes, “entrenar” a los novicios y para formar cristianos. Ya desde muy pronto se fue difundiendo la idea de que había poco que hacer con la generación del momento, maleada por la ideología revolucionaria. Para “multiplicar cristianos”, para sacar futuros congregantes, para recristianizar, había que actuar con la generación naciente, impedir que se maleara y formarla en el Evangelio. Recristianizar Francia partiendo de las generaciones nacientes. Por otra parte, Lalanne ya tenía algunas ideas pedagógicas originales y creativas. La enseñanza tradicional en Francia estaba organizada así:Primaria: basada en lectura, escritura y cálculo. Secundaria: basada sobre todo en las humanidades clásicas Latín y Griego. Lalanne buscaba una reforma profunda, sobre todo, en la Secundaria: dar mucho más tiempo a las lenguas modernas, a la historia y a la geografía (materias nuevas, que aparecen en los primeros colegios de la Compañía), y a las matemáticas y la contabilidad. El se daba cuenta del auge del comercio y de la técnica en la ciudad de Burdeos y buscaba preparar mejor a las futuras generaciones. Además quería emplear métodos nuevos: mucho más activos, participativos y no sólo magisteriales. También quería promover una sana emulación. Por otra parte, una Pensión educativa la concebía como una prolongación de la familia. Desterrar toda represión y castigo corporal, basar la disciplina en el amor y en la cercanía entre profesores y alumnos. La comunidad religiosa era el núcleo ideal para dar vida y nuevo “espíritu de familia” a una Pensión de Educación. Lalanne está fusionando los estilos de Liautard y de Chaminade, al mismo tiempo que incorpora su personalidad, de joven nacido en plena revolución.

En 1819, tras un año en el que la primera comunidad SM se instala junto a la Pensión de la calle Menuts, Estebenet cede toda su obra a la Compañía de María. Chaminade organiza el traspaso de titularidad y de dirección, y se firma un contrato con Estebenet, (poniendo a Augusto como nuevo titular y también director del centro) que tendrá consecuencias muy negativas para el futuro de la Compañía, cuando Augusto abandone la SM. En cuanto a Lalanne, se integra en el Equipo de dirección con la responsabilidad de todo lo educativo y religiosoen 1821 es ordenado sacerdote por Monseñor D’Aviau, obispo de Burdeos, gran amigo de Chaminade y de la Compañía.

La “Pensión Auguste” de la calle Menuts cada año tiene mayor prestigio. Monseñor D’Aviau viene todos los años para presidir la distribución de premios. Las sesiones literarias y las reuniones generales de la congregación son auténticas fiestas literarias, de las que hablan toda la ciudad y hasta los periódicos. Tienen, por otra parte, 120 alumnos y ya no caben más. El P. Chaminade entonces, compra un magnífico edificio en la calle Mirail, el Hotel Razac. Ya en 1824 se hizo la distribución de premios en sus patios, pero el traslado definitivo fue en Pascua de1825. Precisamente en ese momento comienza a llamarse: Institución Santa María, título que se tomó después para muchas obras de la SM. Durante 10 años, Augusto B.P. y Lalanne la convirtieron en el más famoso centro educativo de Burdeos. Quisieron que se les permitiera dar la Retórica y la Filosofía, pero el Rector de Burdeos no lo permitió, porque temía que hiciera sombra al Colegio Real. Lalanne compaginó su trabajo de profesor, con el de superior del seminario de La Magdalena (1825).

5. Director del colegio universitario de Gray (1826-30).

 Cuando Monseñor Frayssinous es nombrado ministro de educación, se inicia una política de nombramientos eclesiales para puestos de dirección en la escuela pública y en la universidad. Entonces se le propone a Chaminade la entrada de la SM en la enseñanza universitaria, visto el prestigio educativo de los primeros marianistas. Chaminade acepta y ofrece a Collineau como director del colegio universitario de Villeneuve-sur-Lot, y a Lalanne como director del de Gray. Es curioso ver a Lalanne aceptando entrar en la Universidad pocos años después que pretendiera su “destrucción” (como aparece en la correspondencia entre él y Liautard). Pero en fin, cuando “toca poder” y surge el momento de influir e intentar cambiar las cosas, lo aprovecha. No lo tuvo fácil, pues evidentemente había mucha gente opuesta a este desembarco clerical en el mundo universitario. Sin embargo la obra de Lalanne en el colegio universitario de Gray fue tan extraordinaria que el propio pueblo, con sus autoridades a la cabeza, defendieron a Lalanne contra sus opositores. Sacó al colegio de la ruina física y académica, y lo levantó muy alto gracias a su gestión pedagógica y a su creatividad. Reorganizó el claustro de profesores, creó un internado, renovó el sistema de estudios, mantuvo a las familias informadas continuamente de los resultados académicos de sus hijos, estableció una disciplina ejemplar y un método de emulación, que premiaba el trabajo diario y constante, cuidando tanto de los aventajados como de los retrasados. Al mismo tiempo, Lalanne escribía, predicaba, y daba conferencias pedagógicas. Y en medio de todo este trabajo, tiene tiempo para escribir “Llamada a la opinión pública, justificando el papel de la Iglesia en Francia, en lo educativo y en la reconciliación con todos los franceses. Golpea, sí, pero escucha” (1828). Era la toma de posición de Lalanne ante la oposición política a la presencia de la Iglesia en la Educación. Los propios obispos habían publicado un texto sobre el tema, pero Lalanne quiere ir más lejos todavía, proclamando lo que será uno de sus lemas: la Iglesia es la mejor defensora y educadora de la libertad humana. Los políticos “liberales” o la izquierda anticlerical no pueden pretender tener la última palabra. La Iglesia no se conforma con que le dejen un sitio; quiere demostrar que es educadora de la mejor libertad. Este pensamiento será típico de Lalanne y lo desarrollará en público y en privado.Pero Lalanne manifestaba sus reparos ante su permanencia en la dirección de Gray, pues difícilmente la Universidad entregaría el Colegio a la Compañía de María, como hubiese sido su deseo. La mayor dificultad surgió en 1828: el 16 de junio, Carlos X firmaba un Decreto contra los Jesuitas y las Congregaciones marianas y monseñor Frayssinous era relevado al frente del Ministerio de Instrucción; en esta tesitura política, Lalanne perdía a su principal valedor ante las autoridades universitarias. Por todos estos factores, presentó su dimisión en 1829, y el Consejo general de la SM retiró al padre Lalanne de su cargo de director del Colegio municipal de Gray al terminar el curso 1829-30 para hacerle tomar la dirección del internado que la Compañía mantenía en Saint-Remy.

6. Lalanne, la Enseñanza primaria y las Escuelas Normales

En medio de estas ocupaciones, Lalanne tenía tiempo para pensar y actuar sobre la Enseñanza primaria y lasEscuelas Normales o de Magisterio. Sobre la primera, hay que recordar que la Compañía, inmediatamente después del compromiso con la Secundaria en Burdeos, abre una escuela primaria en Agen, (1820. “El Refugio”, casa fundacional de las Hijas de María, que se habían trasladado a su nueva casa de la calle Agustinos). Esta escuela será también un modelo pedagógico y la comunidad fundadora (Bernard Laugay, los hermanos Armenaud, Memain y Gaussens) dejará un testimonio que tendrá eco hasta en la prensa. Algunos religiosos le aconsejaron a Chaminade que no entrara en la Enseñanza Primaria, pues sostenían que la SM había nacido para trabajar solo en la Secundaria, pero el fundador siguió adelante, intuyendo en la Primaria un nuevo campo marianista.

En la Enseñanza Primaria de Francia coexistían tres métodos: el individual (el profesor atendía a los alumnos uno a uno o por pequeños grupos, según las edades; sistema que ha pervivido en las escuelas rurales), elsimultáneo (clase con todos los alumnos a la vez; popularizado por La Salle y que luego se universalizaría), y elmutualista o mutuo (el profesor explicaba a un grupo de monitores a primera hora de la mañana, y luego estos se distribuían para enseñar a los diversos grupos de alumnos; creado en torno a 1811 y 1814, por los discípulos de dos filántropos ingleses, el ministro anglicano Andrés Bell y el cuáquero José Lancaster, este sistema loadoptaron los “liberales”). Pero la dificultad de contar con buenos monitores entre los alumnos y la mayor eficacia docente propiciada por la división de los niños de una escuela en tres clases, atendidas cada una por su maestro fue desplazando el método mutuo, a favor del simultáneo. Sin embargo, la victoria del método lasalliano sobre el lancasteriano se debió a un intenso debate ideológico-político en la sociedad francesa de la Restauración, que tomó como campo de batalla la escuela y el método pedagógico a practicar. En efecto, los liberales presentaban el método mutuo como la expresión pedagógica del liberalismo y de la monarquía constitucional; y denigraron el método simultáneo practicado en las escuelas de La Salle como una educación transmisora de los principios de la monarquía absoluta, representada en la autoridad indiscutida del maestro y en la sumisión de los alumnos, a los que no se les confía ninguna iniciativa ni autonomía.(…) La disputa en torno al método pedagógico se acabó con los Estatutos sobre las escuelas primarias municipales, adoptados por el Consejo de la Universidad del 25 de abril de 1843. En ellos se dispone que toda escuela elemental debe estar graduada en tres “divisiones”, según las edades de los niños (6 a 8 años, 8 a 10 años y de 10 años en adelante), según el modelo de los Hermanos de las escuelas cristianas. ” (Antonio Gascón. “Historia de la Compañía de María”. Pro manuscrito).

Lalanne entra sin complejos en la Primaria, y va a confirmar la unión del “simultáneo” y el “mutuo”, fórmula mixtaque perfeccionará Bernard Laugay (Método 1824, primer método pedagógico marianista). Una vez más, la pedagogía marianista desde los orígenes adopta fórmulas originales. Así le dice Chaminade a Clouzet: “La enseñanza en la Compañía de María es, en el fondo, enseñanza simultánea; pero se le podría, mejor, llamar mixta, tal como la ha llamado el señor Lalanne; porque si usted observa, tiene algo de los tres géneros de enseñanza; es decir, de la enseñanza individual, de la enseñanza simultánea y de la enseñanza mutua. Pero sería peligroso nombrarlos en el Prospecto (de la Escuela Normal de Saint-Remy) y sobre todo, decir que allí también se forma en el método mutuo” (26. Marzo. 1829. Cartas.II. 350-351). “Aunque los directores marianistas debatieron en sesiones de estudio la composición de un método pedagógico, éste se fue elaborando más bien, a través de ensayar con los métodos existentes, el individual, el simultáneo y el mutuo. Con esta práctica se hizo una síntesis didáctica que vino a llamarse método mixto o simultáneo-mutuo. Su origen se remonta a las reuniones de profesores marianistas durante las vacaciones de 1820 para discutir las corrientes pedagógicas del momento y las prácticas docentes en las escuelas dirigidas por la Compañía. De aquí salieron varios bocetos de métodos que fueron llevados a la práctica y revisados y corregidos para su publicación. La estrategia de reunir a los religiosos, para revisar y perfeccionar los métodos didácticos practicados en las escuelas marianistas, quedó consagrada en las Constituciones de 1839, cuyo artículo 267 pedía al Superior general convocar “a intervalos más o menos largos (…) a los directores de las escuelas primarias y a algunos religiosos experimentados en la enseñanza para revisar los métodos y perfeccionarlos” (Antonio Gascón. Idem).Al primero de todos los métodos marianistas (Méthode d´enseignement à l´usage des écoles primaires de la Société de Marie –manuscrito-), compuesto en 1824 y denominado Antiguo Método (obra de David Monier y Bernardo Laugeay a petición del padre Chaminade), le siguió el Nuevo Método (1831), obra del congregante y afiliado José Justino Lacaste, con la ayuda de Memain y Gaussens. El Nuevo Método superaba al anterior porque no se limitaba a indicar los procedimientos para enseñar la lectura, la aritmética, la ortografía o el medio para obtener la disciplina, sino que se interesaba por la formación del espíritu y del corazón de los alumnos. En 1841 don Bernardo Gaussens redactó un nuevo texto titulado Méthode d´enseignement mixte à l´usage des écoles primaires de la Société de Marie (manuscrito), ordinariamente designado como Método mixto. Este no añade nada al Nuevo Método, sino que recoge una mayor experiencia de la enseñanza y muestra una tendencia a eliminar los métodos mutualistas. El método siguió perfeccionándose y alcanzaría su madurez durante el generalato de Caillet, siendo el P.Juan Bautista Fontaine su Asistente General de Instrucción.

En la entrega de premios de la escuela de Agen, en 1823, Lalanne pronuncia un discurso con el título: “¿Hay que temer a la formación?”, en el que expone su tesis: “Si solo educamos con lo que viene de lo humano, educamos para la rebelión; si educamos solo con lo que viene de Dios, conducimos a la pura resignación; pero si unimos la fe y la razón, estamos iluminando. Entonces, iluminad, iluminad, desvelad a todos lo secretos del arte y de la naturaleza. Que el hombre del campo como el de la ciudad pedan ser instruidos en su dignidad de hombre y en sus derechos de ciudadanos”.

En cuanto a las Escuelas Normales o de Magisterio, la Compañía de María está en el origen del impulso definitivo, a estos centros formadores de educadores en Francia. La idea de la Escuela Normal no era nueva, ya que Juan Bautista de la Salle había fundado una en 1684, aunque duró poco tiempo. Luego, tras la Revolución, hubo primero un intento con la propuesta de Lakanal; con Napoleón y Luis XVIII se abrieron tres escuelas, y finalmente los Hermanos de las Escuelas cristianas abrieron una en Rouen (1823). Es precisamente ese año, cuando Chaminade impulsa el trabajo de formación y retiros con los profesores de los pueblos. Esta iniciativa tiene lugar en Saint Remy: el 31 de Marzo de 1824, una circular oficial convocaba a sesenta profesores para este Retiro que sería el punto de partida de esta misión educativa que la SM cuidará como uno de sus objetivos hasta nuestros días. Esta Escuela normal de Saint Remy era el comienzo de un vasto proyecto: la fundación y dirección de Escuelas Normales por toda Francia. Chaminade dio a Lalanne la misión de redactar el Método de las Escuelas Normales, así como la preparación de las memorias, prospectos y circulares, para el ministerio, los inspectores y los obispos. El plan era, nada menos, que crear Escuelas Normales en todos los departamentos de Francia. Las Escuelas Normales que dirigió la Compañía en Francia (Saint Remy, Courtefontaine) no continuaron más allá de 1835, pero supusieron el impulso primero para la creación de todas las públicas en el país. Sin embargo la SM, cuando entró en Suiza, abrió una Escuela Normal en Sión (1845), que dirigió con éxito durante el resto del siglo XIX y todo el siglo XX. Ha sido la Escuela de Magisterio por excelencia de la Compañía.

7. Director del colegio de Saint Remy (1829-33)

 El castillo de Saint Remy, en el nordeste francés, que Chaminade compró en 1823, había sido construido en 1760 por la familia Rosen. La SM, con la adquisición de esta propiedad de 140 hectáreas, en pleno bosque y rodeada de campos, dio un salto en su histórica misión educativa. Primero porque el suroeste donde había nacido, dejaba de ser el único lugar de vida y trabajo, y se emprendía el primer “exodo” misionero. El viaje de la comunidad fundadora en carruaje, de Burdeos a Saint Remy (en trece días, la mayoría en el coche de caballos, pero algunos andando, turnándose, porque no cabían todos en él…), pertenece a la historia más pintoresca y entrañable de la Compañía de los orígenes. Es curioso que ese mismo trayecto, pero en sentido inverso (Saint Remy – Burdeos), lo hiciera Lalanne una vez ¡andando!, para hacer ejercicio, orar, y al mismo tiempo para investigar la flora y los insectos de Francia… Una vez más, Lalanne es distinto a todos…

En este lugar de Saint Remy estableció la SM un Colegio-Internado de enseñanza primaria y secundaria, una Escuela normal para maestros, y talleres para una escuela de artes y oficios, al mismo tiempo que disponía de un entorno natural único (que predispuso a Lalanne a pensar desde entonces, que el mejor colegio debía hacerse en esas condiciones, rodeado de la Naturaleza).

Desde Burdeos y luego desde Gray, Lalanne observaba el nacimiento de esta obra emblemática de la SM naciente, y soñaba secretamente dirigirla un día. Pero él ya empezaba a influir claramente en este gran complejo educativo, tal como se ve desde 1827, en el prospecto dirigido a las familias ese año: “Los alumnos, en sus paseos, pueden formarse en las ciencias naturales elementales como la botánica o la entomología (la pasión científica de Lalanne, auténtico experto en insectos y mariposas)junto a ellos, lo maestros les inician y ayudan en esta labor”. El 10 de Septiembre de 1829 recibía Lalanne el nombramiento de director, cargo en el que permanecería hasta 1833,en que Chaminade lo requeriría para levantar el colegio de Burdeos. La llegada de Lalanne a Saint Remy supuso una revolución, como sucedía a cada lugar al que llegaba: nuevo plan de estudios con impulso al estudio de la Lengua, las lenguas clásicas, la Historia y la Geografía, las Ciencias naturales, las Matemáticas, y las Bellas Artes.       Materias que nos parecen hoy normales, pero que entonces eran un plan absolutamente original y completo. Pedagógicamente Lalanne se implicó como en ningún sitio, estableciendo criterios y organizando una didáctica novedosa y sorprendente. Fueron famosos los recursos que creó para la enseñanza de las distintas materias, como el mapa gigante de Francia a escala, que hizo en un prado de dos hectáreas, para estudiar Geografía (representando las montañas, los ríos, bosques y ciudades…), la piscina que mandó construir para dar clases de natación, o los viajes culturales que estableció para los alumnos tanto de primaria como de secundaria. Sorprendentemente, nada de lo que habitualmente utilizamos en el siglo XXI, como planes de estudios, actividades extraescolares, o recursos didácticos, hubiera sido nuevo para ellos en Saint Remy… Todo lo nuestro (excepto la Informática) estaba ya allí en Saint Remy… Además Lalanne se preocupó de establecer un sistema de seguimiento de los alumnos y emulación, basado en boletines periódicos de notas para las familias, en premios para los más aventajados, y en sistemas para atender y cuidar a los más atrasados. Las familias estaban muy contentas con él, y la huella que dejó siempre en sus alumnos, la observaremos a lo largo de su vida.

8. El ardiente promotor de la libertad de enseñanza en Francia

 Fundada en 1806 para ganar la juventud francesa a los proyectos e intereses del nuevo gobierno, la Universidad pronto llegó a tender al monopolio absoluto de la enseñanza. Los jóvenes marianistas que se habían educado a la vez en la nueva visión social surgida tras la Revolución de 1789 y en la misión educativa eclesial que reclamaba un papel y un proyecto, iban a manifestarse en contra de este monopolio sobre todo por boca de Lalanne. Así eldiscurso que pronunció como director del colegio, en la entrega de premios de Saint Remy, en 1830, se convirtió en una pieza clave de todo un camino que Lalanne recorrerá, en defensa de la libertad de la Iglesia para abrir y dirigir centros educativos de todo tipo. El discurso se titulaba: “Sobre la educación religiosa considerada como la garantía más segura de las libertades públicas”. Y contenía pasajes tan fuertes y comprometidos como este: Cerrad vuestros colegios religiosos, se nos dirá con un desdén cargado de ironía, pues las doctrinas que se enseñan en ellos son diametralmente opuestas a las aspiraciones de la libertad.- ¡Pues lo que yo os propongo es precisamente lo contrario: abrid por todas partes colegios religiosos, pues sin la Religión tal como se enseña en ellos, no son posibles las libertades públicas!… No hay poder en las leyes, ni estabilidad en las instituciones liberales, mientras las costumbres del pueblo no estén impregnadas de la virtud. El Evangelio ha roto las cadenas que tenían prisionera a la Humanidad. Es el Evangelio el que abolirá toda injusta servidumbre. Por tanto, todo amigo de la libertad debe pedir hoy a la Religión, a sus ministros fieles, la dedicación y entrega al trabajo educativo: la abierta y plena libertad de la educación cristiana es lo que debemos pedir y perseguir con ardor, pensando en el bien del mismo Estado. No contento con la expresión de este derecho en ciertas ocasiones y ante un público colegial, va a dar el salto a la acción pública. Así, se une a la “Agencia general para la defensa de la libertad religiosa”, que desde París, une a figuras de “católicos proliberales” como Lamennais, Lacordaire, Montalembert. Al mismo tiempo tienen el apoyo de la prensa, como L’Avenir o La Quotidienne. Esta plataforma va a ser un elemento de concienciación y lucha política, con la que Lalanne va a comulgar y a la que prestará su apoyo con nuevas ideas, como el Discurso en defensa de la libertad de enseñanza, frente a la razón de Estado y contra los prejuicios que se tienen sobre la Iglesia” (publicado en París en 1839). Este manifiesto influirá decisivamente en el compromiso de esos años en favor de la libertad de enseñanza, e incluso en la aparición de ciertas leyes favorables a la educación religiosa (Ley Falloux). Lalanne siguió, al mismo tiempo publicando artículos en L’Univers (entre ellos, Precioso documento para la causa de la libertad de enseñanza” y “Los niños ¿pertenecen a sus padres?”).

Hasta el fin de sus días Lalanne fue un batallador en este tema. Con sus mismas cartas de protesta al Congreso o Senado francés, con motivo de propuestas legales que consideraba negativas, sus entrevistas con los ministros de educación, no cejó nunca en trabajar para conseguir este derecho. El mismo Chaminade no dudaba muchas veces en entrevistarse con el gobierno de turno, enviando a Lalanne o a otro marianista o a algún amigo. En resumen, Lalanne fue durante toda su vida el campeón de la libertad de enseñanza en Francia, y no sin cierto éxito. Sin embargo su “cercanía” a las posturas de Lammenais y su grupo, le llevó a mantener diferencias con Chaminade http://es.wikipedia.org/wiki/F%C3%A9licit%C3%A9_Robert_de_Lamennais.

Conocemos el entusiasmo de Lalanne por los escritos de Lamennais a través de su intercambio epistolar con Chaminade, en el que éste es criticado por el joven sacerdote marianista de poseer “viejas ideas”. Chaminade dialoga con paciencia y humor con Lalanne, pero lamenta que estas lecturas del discípulo le acerquen al fideísmo lamenesiano. El entusiasmo del joven sacerdote Lalanne por el Estado liberal impuesto por la Revolución de Julio, se nutría del principio lamenesiano que afirmaba que del caos revolucionario surgiría un mundo nuevo. Pero Chaminade le hace notar que no es legítimo trasladar al orden de los procesos históricos, el principio físico del “caos al orden”. A lo largo de la correspondencia, Chaminade fue atrayendo a su discípulo a un pensamiento teológico más equilibrado. Sin embargo, el pensamiento y comportamiento de Lalanne dio la tónica liberal característica de la práctica pedagógica marianista. La conjunción de los principios burgueses como virtud pública (“lo bello, lo útil, lo posible” era un lema de Lalanne), en correspondencia con un cristianismo vivido como una moral de utilidad social, produjo la perfecta síntesis de la escuela marianista con el medio sociocultural liberal en el que nació y al que se quería evangelizar. Síntesis que se encuentra entre los motivos de fuerza mayor para explicar la eficacia docente y de evangelización de la juventud de los centros escolares de la Compañía de María. El realismo encarnacionista de Chaminade y la utopía liberal de Lalanne fueron las dos “almas” de la SM.

9. Director de la Institución Santa María (1833) Traslado a Layrac (1835-45)

 Al comenzar el año 1930, la situación en las dos obras más importantes de la S.M. (La Institución Santa Maríade Burdeos y Saint Remy), es tensa y difícil. Desde su retiro, y por medio del correo, Chaminade se aplicó a poner orden en el conflicto de competencias surgido en Saint-Remy, entre Lalanne y Clouzet. La polémica se declaró al poco tiempo de empezar el curso, en diciembre de 1829 y se prolongó durante tres años, coincidiendo con la fase más radical de la Revolución de Julio de 1830. Lo que no era nada más que un conflicto entre las dos autoridades, la del primero como director de la comunidad y del colegio, y la del segundo como ecónomo de todo el establecimiento, acabó convirtiéndose en una discusión sobre los reglamentos de la Compañía de María, cuya solución serviría para esclarecer la organización administrativo-carismática de toda la Compañía.

Lalanne vino a Saint-Remy en el curso 1829-30 con la autoridad de Superior de todo aquel complejo marianista compuesto por una comunidad de 31 religiosos, de los que sólo eran sacerdotes, Lalanne, Juan Chevaux (que era el Maestro de novicios) y León Meyer, encargado de la dirección del colegio de primera y segunda enseñanza. Pero también vino con la consigna de obtener para la Institution de segunda enseñanza el “pleno ejercicio” de las clases del último curso del bachillerato. Lalanne entendía que el Gobierno concedería este privilegio si el nivel educativo y la vanguardia pedagógica que en él se experimentara atraía la admiración de las autoridades académicas. En consecuencia, todas las demás obras de la casa, el Noviciado incluido, quedaron supeditadas al colegio de segunda enseñanza, cuyos gastos no podían soportar las demás actividades. Lógicamente, el conflicto de competencias y autoridades entre Lalanne, director, y Clouzet, administrador, explotó a poco de comenzar el curso, en diciembre de 1829. Chaminade tuvo que intervenir para defender la Escuela de magisterio y el Noviciado y para frenar a Lalanne, que no miraba nada más que su internado de segunda enseñanza. Pero al fundador también le importaba reconciliar a los dos hombres, porque con su enfrentamiento corrían el peligro de terminar por convertirse en cabezas de dos bandos enfrentados en toda la Compañía. Se inicia así una intensa correspondencia entre los tres en la que al hilo de la solución del conflicto de competencias se van tratando otros asuntos de máximo interés: los métodos de enseñanza y programas de estudios para el plan de Escuelas normales; la redacción de las Constituciones; y la racionalización de la economía general de la Compañía de María. El litigio se terminó cuando, por amor de la paz, el padre Chaminade permitió separar totalmente la administración del internado de segunda enseñanza del resto de las obras del complejo de Saint-Remy. Lalanne, hombre de profundos sentimientos religiosos e íntimamente unido al fundador, reconoció y se arrepintió de su conducta en una emotiva carta del 17 de noviembre de 1832.

En la Institución Santa María” de Burdeos (Hotel Razac) la situación también es complicada, porque Augusto Brougnon-Perrière, incluso después de haber sido dispensado de sus votos, sigue dirigiéndola. La situación financiera es muy mala y además se divulga el rumor que Augusto abandona la SM. El número de alumnos empieza a bajar. Chaminade empieza a pensar que la única solución para Burdeos es que venga Lalanne a levantar la Institución. Además, Augusto quería un arreglo para separar sus propios bienes, de los bienes que estaban a su nombre pero que eran de la SM. Pedía también una compensación pequeña por lo que había aportado a la SM. El Arzobispo apoyaba a Augusto. En estas circunstancias, Chaminade decide traer a Lalanne a Burdeos y dejar en Saint-Remy a Chevaux y Clouzet con el refuerzo de Fontaine que les envía como jefe de Instrucción. Lalanne viene a Burdeos como director (1833) y efectivamente empieza a levantar de nuevo el prestigio de la Institución Santa María y llena de alumnos el colegio. Al principio, el mismo Augusto se hace cargo de la administración, aun fuera de la SM. Chaminade y Augusto llegan a un arreglo en la separación de bienes. Este acuerdo o transacción será clave para entender las dificultades de los últimos años del P. Chaminade. Desde 1833, empieza a funcionar una nueva Administración General: Chaminade, Superior General; Caillet, Jefe de Celo o Vida Religiosa; Lalanne, Jefe de Instrucción o Educación; y Mémain, Jefe de Trabajo y Economía. El P. Chaminade hace una visita de todos los establecimientos. Pero Lalanne se encuentra encajonado en Burdeos. Tiene demasiados alumnos. Además está convencido de que nunca le van a conceder en Burdeos la Institución de pleno ejercicio, porque es una ciudad con Colegio Real. La ocasión se va a presentar en 1835, cuando Dardy, congregante de Agen, propone a Chaminade la compra de la antigua abadía de Layrac, cerca de Agen. Dardy la había comprado y había creado en ella una Pensión educativa. Pero quería que la dirigiera la SM y le sugiere a Chaminade que ponga a Lalanne al frente de Layrac. Al final, Chaminade acepta. Se compra Layrac y Lalanne traslada toda laInstitución Santa María de Burdeos a Layrac. Chaminade le pone como ecónomo a Mémain, con la orientación de que lo controle en la gestión del centro. Lalanne como siempre, tiene un éxito fulgurante como educador, llena Layrac, y empieza a poner todas sus ideas en práctica, pero se desata en los gastos. Lalanne vuelve a sus ideas de independencia de los grandes establecimien­tos y estalla de nuevo un conflicto con Chaminade. Por dos veces fracasa Lalanne en la petición de Institución de pleno ejercicio. La situación financiera se hace insostenible, y se pretende llegar a un acuerdo entre Chaminade y Lalanne. El plan es que la SM se retire de toda responsabilidad de Layrac, que Lalanne se haga cargo del centro personalmente (como si estuviera fuera de la SM) haciendo frente a la situación hasta regularizarlo todo y devolvérselo a la SM floreciente. La realidad mostrará que Layrac acabará en quiebra total, en parte por toda una serie de leyes adversas que le hicieron disminuir el alumnado. En 1845, Lalanne tendrá que irse a París para huir de sus acreedores y encontrar dinero para pagar sus deudas.

En cuanto al edificio del Hotel Razac de Burdeos, primeramente se alquiló; se quiso abrir otra obra educativa llevada por el párroco de Saint Eloi y por otros educadores, pero tuvo una vida muy precaria. En 1874, la SM la volvió a tomar (con motivo de la expulsión de Alsacia de los marianistas). El P. Hérail la dirigió, e inmediatamente conoció de nuevo un gran renombre. En 1894, la SM abrió un colegio en Cauderán, a las afueras de Burdeos, el actual “Colegio Santa María Grand Lebrun”. Y el Hotel Razac de la histórica calle Mirail fue vendido en 1901 al Monte de Piedad de la ciudad, que lo cedió más tarde al Liceo Montaigne. Ese edificio de la calle Mirail, y el de la cercana calle Menuts nos traen siempre la memoria de nuestros dos primeros colegios en Burdeos.

10. Diez años de prueba y retiro (1845-55). Director de Santa María de Ternes, del primer colegio marianista de París, y de la Escuela des Carmes (1853)

Diez años son muchos años en la vida de cualquier persona, pero más cuando Lalanne tiene cincuenta y cinco años y se encuentra en una situación de “apartamiento”, acosado por los que buscan satisfacer las deudas que ha contraído en Layrac. Son años difíciles, en los que busca apoyos para ir situándose personal y profesionalmente. Religiosamente en una situación excepcional, ya que está “apartado” de la vida comunitaria marianista aunque mantiene sus votos y su consagración misionera a María. La relación con Chaminade y con la SM no se ha roto, pero vive distanciado, buscando solucionar su problema personal, a la espera de “reingresar” en la Compañía cuando todo se haya apaciguado… Sin embargo, curiosamente, estos años le llevaron a una de las etapas más importantes y fructíferas de su vida, la dirección del colegio Stanislás, en el que estará quince años.

En los cinco primeros años de esta etapa de espera en París (1845-50), hace de todo: capellán del Colegio Laville, saca la Licenciatura en Letras (1847), es contratado en el Pritaneo de Ménars (una Escuela de artes y oficios), trabaja como profesor de Literatura del Seminario menor de San Luciano en Beauvais, ¡saca dos tesis doctorales!, escribe un “Manual de Retórica elemental y completa” (publicada en 1857), e incluso solicita una plaza ¡como rector de la Universidad!. Viendo lo anormal de su situación, tiene la tentación de marcharse de Francia, instalándose en Viena. Le desaconsejan esta huida, y sigue su periplo: en los cinco años siguientes (1850-54) se va a ir encendiendo una doble luz: para él, la fase de estabilidad previa al Stanislás, y para la SM, la fundación en París. En 1847 había establecido relación con el P. Mage, que igualmente descontento de la enseñanza universitaria como de la enseñanza eclesiástica, decide trabajar para reformar ambas. Mage quería fundar, en la misma casa donde el P. Liautard había abierto (1804) el futuro Stanislás, un establecimiento educativo que llamó “Port-Royal católico”. Lalanne redacta los estatutos de la nueva obra, pero esta no llega a nacer. Mage abre entonces en la calle Pot-de-fer-San Sulpicio (hoy Calle Bonaparte), una obra educativa, con parte del “proyecto Lalanne”.Tampoco tiene éxito. Mage entonces se asocia a otros dos sacerdotes, que desde 1849 dirigían la “Institution Sainte Marie” en el castillo de Ternes. Le ofrecen allí a Lalanne ser Director de estudios, y empieza como tal en 1850.

Muy alejado de la vida de la SM, Lalanne solo había recibido esporádicas noticias de la situación crítica que había vivido el Fundador en estos años tan duros para él, con procesos y una relación tensa por parte del Consejo General. A primeros años de enero de 1847, Augusto hace una visita a Chaminade y se asusta mucho. Entonces le escribe a Lalanne a París y le dice: “Fui a visitarlo y lo encontré muy desmejorado”El 22 de Enero de 1850 le sorprende la noticia de la muerte de Guillermo José Chaminade en Burdeos.

En cuanto a la casa de la Calle Bonaparte, Lalanne le propone al P. Mage que la venda a la Compañía de María. Esta acepta, funda así en París, y le confía al mismo Lalanne la dirección del nuevo colegio que se llamaráInstitution Sainte Marie”(1852). Estos años seguirá con su preocupación pedagógica y el seguimiento de los planes oficiales de Educación: Observaciones sobre el programa oficial de estudios y liceos(Publicación.1853), El mantenimiento de la diversidad de estudios –ciencias, letras, artes- en la unidad de un plan único (Discurso.1852), Paralelismo entre los estudios literarios y los científicos, en relación al desarrollo de las facultades intelectuales y morales (Discurso.1853).

Pero la “nueva hora de Lalanne” va a llegar con la dirección de dos de las más prestigiosas instituciones educativas de la capital. En 1853 el arzobispo de París le confió la dirección de la sección eclesiástica de la Escuela des Carmes (hoy “Instituto católico de París”; http://www.icp.fr/icp/icp.php). El objetivo de esta Escuela era “proporcionar a los jóvenes eclesiásticos una formación literaria y científica lo suficientemente elevada y completa, para responder a las exigencias de la enseñanza y hacerles capaces de adquirir los títulos más elevados” (Reglamento redactado por Lalanne). Lalanne se dio de corazón a este centro, que con el tiempo se convertiría en una de las universidades de Iglesia más importantes de Europa. Lo mejoró en lo académico, en lo pastoral, y en lo cultural.

11. Director del Colegio Stanislás de París (1855-71)

La dirección del colegio Stanislás (http://www.stanislas.fr/)fue la gran obra de su vida, ya que dedicó a ella quince años (1855-1871). Lalanne ya pasó por este centro cuando tenía 20 años. Ahora ya es un hombre maduro, con una gran experiencia religiosa y pedagógica, pero sobre todo es conocido como un excelente director. En 1804, tres sacerdotes de la diócesis de París, Liautard, Augé y Froment habían fundado un centro educativo en la actual calle Vavin, “Casa de educación Notre Dame des Champs. Dos de los fundadores son universitarios, el tercero ha sido formado por los Oratorianos de Juilly (famoso colegio donde fueron alumnos también Montesquieu y La Fontaine). Stanislás nace pues, de una doble tradición, universitaria y religiosa. En 1810 el colegio tiene ya 500 alumnos. En 1822 el rey Luis XVIII le da el nombre de Stanislas (por su propio bisabuelo Estanislao –rey de Polonia-); la restauración borbónica saluda así a la Iglesia tras la difícil etapa napoleónica). De 1825 a 1854, el colegio se desarrolla bajo el impulso romántico: la notoriedad de la institución se extiende a causa de la calidad de los estudios y también de la participación en la vida nacional: conferencias del P. Lacordaire en 1834, que se convertirían en las charlas de Cuaresma en la catedral de Notre Dame, y la actividad de Federico Ozanam, profesor del colegio y fundador de las Conferencias de San Vicente de Paul en ayuda de los marginados (Ozanam fue beatificado en 1997 por Juan Pablo II http://www.familiavicenciana.org/Fundadores/Fundadores_Principal.htm?irA=Fundadores_Beato.htm). En 1840 el Stanislás se constituye jurídicamente en Sociedad civil, aunque la responsabilidad de la educación se deja a los sacerdotes de la casa. El P. Gratry, director de 1841 a 1846, dará un gran impulso a la preparación para acceder a la Universidad, con un doble deseo, de formar buenos profesionales y creyentes comprometidos. En 1847, una serie de dificultades económicas lleva al centro a desprenderse de locales, hasta que una nueva sociedad se hace cargo del colegio, instalándolo en los lugares históricos de la brasserie Santerre, calle Notre Dame des Champs nº 22.

Es el momento en que la Compañía de María llega al Stanislas. La dirección del colegio es confiada por la SM a Juan Bautista Lalanne. Cuando el vicario general de París, Buquet, viene a proponérselo, se queda sorprendido y a la vez emocionado. Solo falta convencer al P. Caillet de que la Compañía se haga cargo. El sucesor de Chaminade duda, pero Lalanne lo convence con un argumento espiritual: “Este colegio donde tanto bien se ha hecho, me parece que es un regalo que la Santísima Virgen quiere hacer a la Compañía de María”. Caillet no resiste a la propuesta adornada con estas palabras… Una vez nombrado director en 1855, Lalanne pide a Caillet que le envíe al P. De Lagarde como ayudante. Así, después de las vacaciones de Pascua se envió a tres religiosos, entre ellos al joven e inteligente seminarista Luis de Lagarde para la dirección de la sección de pequeños, quien se convertiría más tarde en subdirector (1863-64) y finalmente sucesor suyo. Lalanne no me cargará con demasiado trabajo al comienzo –dice Lagarde-, quiere probablemente probarme antes de lanzarme. Quiere hacerme heredero de sus ideas, de su experiencia y su obra”A partir de este año 1855 Lalanne se reintegró definitivamente a la Compañía de María, y no sólo como miembro de derecho –ya que nunca había dejado de serlo- sino de hecho. El curso 1855-56 el colegio contaba con 117 alumnos, de los cuales 57 en régimen de internado. El 11 de Septiembre de 1857, Lalanne había obtenido del ministerio la confirmación definitiva de los privilegios del colegio, que le aseguraban una situación excepcional entre los centros educativos parisinos, ya que era el único que tenía el derecho de llevar el título de “Colegio particular” (“colegio”, porque es reconocido como tal por la administración de educación pública; “particular”, porque, no recibiendo ninguna subvención estatal, conserva su libertad para contratar el personal y para modificar su Reglamento). Lalanne se encuentra de repente, con lo que siempre había soñado para los centros de la Compañía…

12. Lalanne y la SM, tras la muerte de Chaminade. La “Notice historique sur la SM

El mismo año que Lalanne asumía la dirección del colegio, se empezaba a producir una situación crítica en la Compañía, con la reelección del P. Jorge Caillet como superior general. El 7 de octubre de 1855, Caillet y sus Asistentes, elegidos en el Capítulo General de Saint-Remy de 1845 (tras la dimisión de Chaminade como Superior general), concluían el período decenal de su mandato. Las Constituciones admitían dos modos bien distintos para la elección del Superior General y de sus Asistentes; por el primero, la elección se hacía en un Capítulo General, convocado por el Superior General, según preveía la Regla de Vida. Pero había otro modo, señalado por la Regla, en el caso que “las circunstancias”, no permitieran convocar el Capítulo. En tal caso, bastaba que el Superior General consultara a los capitulares –en aquel momento, todos los directores de los establecimientos marianistas- si consentían a la reelección. Si sus respuestas se mostraban a favor por una mayoría de dos tercios la Administración General, podía continuar gobernando; y sólo en el caso de que la respuesta de los capitulares no alcanzase esta mayoría, era necesaria la convocatoria de un Capítulo General. Caillet creyó de buena fe hacer uso de este derecho constitucional, pues “en las circunstancias actuales era más expeditivo consultar que convocar a los miembros del Capítulo General, sobre el asunto de la elección a hacer”. El reproche principal que recibió la Administración General por emplear este procedimiento fue, que habiendo impedido a los religiosos reunirse en “igualdad natural”, había causado un grave daño a la libertad de voto, pues los capitulares no habían podido discutir entre ellos la decisión a tomar. En consecuencia, una buena parte de religiosos consideró la reelección por correspondencia, como una treta de Caillet y de sus Asistentes, para evitar discutir en el Capítulo General los problemas de la Compañía. Pero ante la consulta de Caillet, la mayor parte de los religiosos confiaron de buena fe en sus Superiores mayores y se sometieron a este proceso de reelección del Consejo General. Por la circular del 15 de abril de 1855, la Administración General preguntó a todos los directores de las casas si era oportuno que “el Consejo actual de la Administración retome por diez años, a partir del 7 de octubre próximo, el gobierno de la Compañía de María”. A esta cuestión, 87 religiosos respondieron a favor de la continuación del General y sus Asistentes, 13 en contra y 7 no se definieron. Según el artículo 478, se daba una mayoría de dos tercios. Caillet daba cuenta de los resultados de la consulta por la circular nº 39 del 23 de mayo de 1855 y advertía que “la operación está terminada, mis queridos hijos; la cuestión ha sido resuelta por vuestros jefes. (…) La finalidad de la presente Circular es pues promulgar la reelección del Superior General y de sus tres Asistentes, y darlo a conocer a todos los miembros de la Compañía”. No obstante la legalidad del procedimiento y que la reelección había sido aprobada por la Santa Sede, el procedimiento fue contestado por algunos religiosos muy relevantes, en general en las comunidades alsacianas, Pero, sobre todo, alzó su voz Juan Bautista Lalanne, que se hizo el portaestandarte de todos aquellos que pidieron la convocatoria del Capítulo General. Con este fin, Lalanne publicó en el verano de 1858 dos ensayos polémicos contra Caillet: Des Chapitres généraux dans les Orderes religieux d´après les Conciles, les decrétales de Papes, les reglamentes et usages des anciens Ordres monastiques” y la Notice historique sur la Société de Marie”. Esta última obra, importante para conocer a Lalanne, pero un verdadero panfleto contra Caillet, nos muestra la tensión de fuerzas que se vivían dentro de la Compañía de María en ese momento.

13. La obra de Lalanne en el colegio Stanislás

En 1858 la SM compra el colegio Stanislás y al año siguiente construye una capilla. En 1861, a la muerte del P. Juan Bautista Fontaine, Lalanne es nombrado Asistente general de Educación, cargo que va a compaginar con la dirección del colegio, ya que la Administración general de la SM se acaba de trasladar a París (1860) poniendo su sede en la Institution Sainte Marie, de la calle Berry, nuevo colegio que la SM había abierto en 1856 (del mismo estilo que el primer colegio fundado en 1852 en la calle Bonaparte). Lalanne comienza a impulsar su estilo, haciendo progresar la historia del Stanislás:

1. El Plan de estudios del Stanislás era muy parecido al de los liceos o institutos: las clases las impartían profesores de la Universidad, pero el director tenía total libertad para la programación de estudios. Lalanne en París era un director más maduro y sereno que en otros colegios donde había brillado por su creatividad, actividad desbordante, y a veces por su radicalismo. Aquí, su acción es más sosegada y más profunda. Se daba cuenta ya, de que a veces “lo mejor es enemigo de lo bueno”, y sabía bien que dos dones de la vida marianista que Chaminade les había transmitido eran: la capacidad de adaptación y el realismo de saber pisar tierra. Así el idealista y radical Lalanne de otras etapas llegaba a una síntesis madura sin       renunciar a sus ideas y su carácter.

2. El impulso dado en el colegio a las lenguas clásicas fue de tal envergadura, que en 1862 se llegó a representar el “Filocteto” de Sófocles ¡en griego! El hecho trascendió a la prensa, ya que el periódico “L’Unión” dio cuenta del estreno, como un hecho teatral de altura en Francia. Sin embargo, Lalanne prefería el latín por varias razones: primeramente por la trascendencia que tenía para el estudio de la lengua propia y en segundo lugar, decía que era imprescindible para aprender a pensar, escribir, leer y conversar. El latín, opinaba Lalanne, era la lengua que ofrece más recursos y contribuye más a la formación intelectual y espiritual. En ese sentido, nuestro sistema educativo actual, privado de este cimiento crucial latín-griego, está a años luz de la riqueza de la enseñanza lingüística en el siglo XIX y parte del XX… Las modificaciones que Lalanne realiza en los planes de estudios en Stanislás en 1865 fueron imitadas por el Ministerio de Educación: ante el adelanto del estudio de los idiomas, de dibujo, y de cálculo en el colegio, el ministerio adopta inmediatamente el punto de vista de Lalanne.

3. Seguimiento del profesorado. Las frecuentes visitas a los profesores en su propia clase con sus alumnos, era una de las formas preferidas de seguimiento. Se sentaba, escuchaba, observaba, a veces interrumpía, y sobre todo, luego en privado, comentaba y evaluaba con el profesor respectivo su forma de enseñar y educar. Los Jefes de estudios realizaban para él una Relación diaria de incidencias que contenía muchas cosas: levantarse, oración, movimientos, comidas, estudios, recreos, castigos, enfermedades, ausencias, acostarse.

4. Boletines de notas semanales (en Burdeos eran trimestrales, en Layrac mensuales), fórmula que se popularizará en la SM y estará vigente durante más de un siglo.

5. Las Entregas solemnes de premios se hacían una vez al año, siendo el acto académico por excelencia en presencia de las familias. La tradición venía de Burdeos, y se afianzó en todos los centros; era el momento que Lalanne aprovechaba para la formación pedagógica y religiosa de los adultos, así como para ir exponiendo su pensamiento a lo largo de los años.

6. La “Asociación de Antiguos alumnos” del Stanislás: Lalanne lanza la propuesta en 1859 y se va preparando el terreno hasta que se funda definitivamente (1865) y obtiene la declaración oficial de asociación de utilidad pública. En la página web de la Asociación actual aparece claramente Lalanne como su fundador: http://www.stanislas.fr/content.php?cat=3&;menu=1

14. La batalla de París (1870-71) y el fin de su directorado en el Stanislás

La guerra franco-prusiana, especialmente el asedio de 1870, supuso un duro golpe para París y por tanto para el Stanislás. Los primeros meses fueron de “dispersión”: muchos alumnos habían sido movilizados, y otros permanecían en sus casas por el miedo de las familias a la situación bélica en la capital. Incluso el director estaba ausente, ya que el asedio le sorprendió a Lalanne en el sur. Había ido a descansar por mandato de sus superiores, y ahora se ve imposibilitado de regresar por el bloqueo de París que mantienen las tropas alemanas. ElP. José Simler, superior general, ha quedado también bloqueado en la capital y aprovecha ese año para investigar en los archivos de la Compañía: este encierro será decisivo para que Simler escriba la primera biografía de Chaminade, y para dar a conocer las riquezas de la espiritualidad marianista. El colegio intenta continuar con sus clases y actividades, pero cuando comienzan los bombardeos de la ciudad (seis obuses caen sobre el colegio), se decide trasladar el alumnado a la “Institución Santa María” de la calle Berry. Una vez terminado el asedio, parecía que volvía la calma, pero la entrada de los alemanes en la ciudad, y la insurrección de la “Comuna” en París (1871), trastocan todos los planes. Aunque algunas clases recomienzan su trabajo, el peligro está en que los alumnos mayores sean de nuevo movilizados por los comités revolucionarios de la Comuna. Entonces Lalanne, una noche de Abril, como un nuevo Moisés, esconde a todos los alumnos mayores de 17 años y los lleva como en “éxodo” al colegio de los oratorianos de Juilly, mientras pasa el terror. En Mayo tiene lugar la represión contra la Comuna: la “Semana sangrienta” llegó incluso hasta el mismo Stanislás, en cuyos patios se libró parte de la batalla, durante dos días de tiroteos. Un aviso a Lalanne, de amigos muy bien informados, logró que el colegio escapara del incendio que iban a provocar en él. Hecha la “calma” en París, que costó veinte mil ejecuciones, con el nuevo gobierno, regresan los alumnos del “éxodo” al colegio.

Lalanne ha cumplido muy bien su etapa de quince años como director, pero se piensa en un relevo. Tiene 75 años, y el P. Lagarde le sucede en el cargo, siendo nombrado nuevo director del Stanislás. Lalanne celebra su Eucaristía de despedida el 24 de Junio de 1871, día de su santo, acompañado de sus alumnos. En el Padrenuestro, cuando pronuncia “Hágase tu voluntad”, todos observan que las lágrimas brotan de sus ojos. Así que Lalanne, sin renunciar a seguir prestando servicios de gobierno, prefiere un lugar más tranquilo y de menos envergadura que París. Le destinan entonces a Cannes, para ser director del colegio que él mismo había fundado unos años antes.

Dos antiguos alumnos de Lalanne en dos de los colegios que dirigió en París, lo recuerdan así: “Con qué ardiente convicción nos hablaba, y cómo se multiplicaba por todas las actividades del centro. Los retiros de primera comunión, que nos hacía hacer han dejado en mi vida una impronta del todo particular, tal era la solicitud con la que nos rodeaba. Nosotros le queríamos como a un padre y le acompañábamos en los paseos por el Bosque de Boulogne, a donde íbamos con él a buscar mariposas e insectos… Poseía una alegría y una capacidad de entretenimiento que jamás se me ha podido olvidar”. (Monseñor Bouquet, obispo de Chartres, que fue alumno del Colegio de Ternes durante la dirección de Lalanne). Del mismo modo lo recuerda el escritor Anatole France, antiguo alumno de Stanislas: “!Qué anciano tan encantador el padre Lalanne! Era feo, pero de una fealdad amable; feo como san Vicente de Paúl. Ello le daba el aspecto de la piedra; pero no una piedra dura sino de esas viejas piedras con las que se esculpen los santos de las iglesias. Para mayor gracia se retrataban en él singulares contrastes: era venerable y hacía sonreír; tenía un grande y tierno corazón; un alma justa y santa que poseía un espíritu alegre, impaciente e ingenuo. En él, el buen sentido estaba unido a una suerte de fantasía. Era atolondrado y celoso, desorganizado y pésimo administrador, pero con esa recta fortuna que hace prosperar todo en las almas inocentes”. ( A. France, “La vie à Paris”, Le Temps. 8-VIII-1886).

Los marianistas dejaron una huella imborrable en uno de los colegios católicos más importantes de Francia, como es el Stanislás. El directorado del P. Luis de Lagarde sm, fue también tan extraordinario que es considerado el segundo fundador del colegio. El Stanislás, que celebró su bicentenario en 2004, recuerda en la sección sobre la historia del colegio la obra excepcional de Lalanne y de Lagarde (http://www.stanislas.fr/content.php?cat=6&;menu=32).

15. Director del colegio Stanislás de Cannes (1871-76)

En 1866 Lalanne había fundado en Cannes un “anexo” del colegio de París, con el objetivo de proporcionar un clima más sano y suave a los alumnos más delicados de salud o enfermizos. Para marcar el lazo de unión entre ambos centros, le llamó también Stanislás al colegio del sur. Situado en la ladera meridional de una colina, con vistas al mar y las islas cercanas, el lugar es para él un volver a la educación en medio de la naturaleza, como lo habían sido Saint Remy o Layrac. Al mismo tiempo que se ocupa de la dirección, lo vemos trabajando en los jardines, plantando árboles, cuidando las palmeras y los eucaliptos. Organiza excursiones a los Alpes, y vuelve a su pasión de entomólogo, tanto en el colegio y el bosque, como en los círculos científicos de la ciudad de Cannes. El Mediterráneo es su nuevo horizonte y se le ve disfrutar. Su día lo distribuye así: por la mañana temprano, una hora de oración y la Eucaristía. Luego ayuda en la misa de los alumnos. A continuación se ocupa del abundante correo y por fin, hace un largo recorrido por las aulas (él no daba clase, pero sustituía algunas veces a profesores enfermos). Por la tarde, dedica una hora a recibir visitas de familias y otra a entrevistarse con profesores. A continuación se ocupa un rato del Jardín botánico que ha creado (cuidando las nuevas especies de plantas raras), y dedica un rato a preparar alguna conferencia o a escribir. Se hacía presente en la oración de la tarde con los alumnos y les dirigía unas palabras al terminar el día. Tras la cena, todavía tenía tiempo para la lectura o para preparar alguna charla. Antes de acostarse, la lectura del breviario. Lalanne seguía llevando un seguimiento minucioso tanto del trabajo de sus profesores como de los propios alumnos, ya que pasaba a menudo por cada clase. A veces escuchaba, tomaba notas y no decía nada, otras veces intervenía. Y en privado, con cada profesor, repasaba el “Diario de clase”, y con bastantes alumnos (sobre todo con los que más lo necesitaban) tenía entrevistas para evaluar la marcha del curso e interesarse por sus problemas.

A veces se quejaban algunos de que el director daba una importancia excesiva a las actividades extraescolares en detrimento de lo puramente académico, pero Lalanne defendía el punto de vista de que la educación se juega en varios ámbitos a la vez. Esta había sido una tónica de su historial como director, y nadie le podía reprochar que no hubiera trabajado por una educación de calidad en el currículo y en abrir camino a nuevas materias científicas o humanísticas. Pero él estaba atento a todo: “El recreo es uno de los ejercicios de la vida escolar que tiene más influencia sobre el carácter y la virtud de los alumnos” (El recreo o los “tiempos no académicos” como lugares educativos, en los que los profesores se hacen presentes junto a sus alumnos, hablan con ellos, y se relacionan de forma más espontánea y cercana, han sido un elemento crucial en nuestra práctica pedagógica; todavía hoy es precioso ver algunos colegios cómo siguen trabajando este ámbito, y no lo reducen a una simple “vigilancia”). Buscaba un equilibrio muy claro en la disciplina, afirmando que los alumnos necesitan saber bien los límites, que la corrección y los castigos tienen su papel, pero nunca aislados de la cercanía y el diálogo. El más peligroso error que se puede cometer en educación es persuadirse que se llegará a corregir a los chicos a fuerza de castigos o por la severidad llevada hasta la crueldad (…) El maestro que debuta como tal tiene que hacerse respetar, pero continuar indefinidamente en un régimen de temor o de castigo, es seguir un falso camino que solo conduce a la depravación de las personas”. Ni educación rígida ni permisiva, el camino está en combinar la exigencia y la libertad, que hace crecer personas autónomas y responsables. Lalanne fundó en Cannes una Academia que llamóSociedad de las letras, las ciencias y las artes”, y estableció fórmulas de colaboración (concursos literarios) entre este colegio de Cannes y el Stanislás de París.

En 1876 los superiores juzgaron oportuno descargarlo del trabajo de dirección, para ocuparlo en otra misión. Le llaman a París, a la sede de la Administración General (donde había trabajado ya como Asistente general de Educación desde 1861 al 1868, al mismo tiempo que dirigía el Stanislás parisino), para confiarle la que sería su última aunque corta aventura.

16. La última misión: Inspector. Un nuevo plan para la Secundaria en la Compañía (1876-79). Su muerte.

En 1876, ¡con 80 años! fue nombrado nada menos que Inspector de Enseñanza Secundaria de los colegios de la Compañía, su último servicio antes de morir. Era un trabajo muy conocido para él, pues lo ejerció como Asistente General de Educación. Pero en esta ocasión había un programa específico. Así resumía el objetivo que se proponía: Se ha visto la necesidad de regular todo el sistema de estudios por medio de un plan único. He dedicado un año a redactar este plan, partiendo de lo mejor que he visto en nuestros centros y fuera de ellos. He resumido en una serie de conferencias el resultado de mis observaciones, mi experiencia y mi estudio. He sometido todo a la consideración del superior general, que le ha parecido bien tanto el plan general como los detalles. Pero hemos pensado no establecer un Reglamento obligatorio, hasta que los directores y profesores lo conozcan y puedan hacer sus observaciones, objeciones y propuestas. Con esta finalidad me pongo en camino, para presentar el plan, por medio de conferencias, en todos los centros de enseñanza secundaria. Cuando tenga todas las sugerencias o propuestas que quieran hacerme, las entregaré a una comisión para valorarlas. Tras de lo cual, se redactará el Reglamento, que se aplicará experimentalmente durante dos o tres años”. O sea, que su última misión es coordinar la redacción de un Nuevo plan de estudios para la Secundaria. Y hacerlo implicando a todos, en un debate abierto al principio, antes de la redacción final.

En la primera visita a los colegios (1876-77) supervisaba todo, daba numerosas conferencias, escuchaba las reacciones, al mismo tiempo que escribía. En el año escolar 78-79 emprende una nueva vuelta por los centros, dedicando las conferencias a los estudios de enseñanza secundaria clásica, charlas que contienen la expresión definitiva de sus ideas en materia de educación, pero propuestas para el debate con todos. En Enero de 1879 se queda en Burdeos porque sus fuerzas se debilitan. En Febrero continúa hacia Cannes, y le sorprende una fuerte crisis en Marsella. Llega muy cansado a Thonon, y es en el curso de la visita al colegio de Besançon cuando enferma gravemente. Sin embargo no cesa de dar sus conferencias a los profesores. En la noche del 17 de Mayo, tras un día lleno de ocupaciones, sufre una embolia cerebral mientras reza el breviario. Vivirá todavía ocho días con pleno conocimiento, pero privado del uso del habla, muriendo el día 23, a las ocho de la tarde, entre los brazos del P. José Simler y junto al P. Luis De LagardeSimler anota en su diario ese mismo día: “Confirmaciones. Visita del arzobispo a M. l’abbé Lalanne, quien no parece conocer ni comprender. Esa misma tarde, a las 8 horas 50, muerte de M.l’abbé Lalanne: Requiescat in pace. Ahora, querida Compañía de María, todos los primeros han desaparecido. ¡Ojalá puedas, por el honor de la Santísima Virgen y con su ayuda, conservar hasta el fin de los siglos, la flor, el vigor, la simplicidad y la entrega de la juventud! Cerré los ojos a M.Bidón, primer discípulo del P. Chaminade y primer miembro de la Compañía, muerto en Burdeos en 1854; he cerrado igualmente los ojos a M.l’abbé Lalanne, el único de los primeros discípulos que ha vivido hasta el día de hoy. Desearía que esta coincidencia fuera para mí, el presagio cierto de que consagraré todas mis fuerzas, a perpetuar entre nosotros el espíritu de la Compañía de María” (Joseph Simler. “Diario íntimo y notas. 1878-1905“. -Colección “Nuestras fuentes”-.Servicio de publicaciones marianistas. Madrid. 2006).

Me pongo en camino

Así escribía él, resumiendo su proyecto final de inspector de educación. “Me pongo en camino”. Un camino, el de Lalanne, que fue un propósito emocionante continuo. Un camino como el de Jesús, como el de María, como el de Chaminade, Adela o Teresa, el camino de los testigos de Dios y del Evangelio. Y llegaba la hora de hacer el camino hacia la plenitud en Dios. “Me pongo en camino”…

A la edad de 84 años, tras una vida dedicada a la educación de la infancia y la juventud, moría el primer marianista tal como había iniciado su andadura: entregado a testimoniar la fe en un mundo cambiante, consagrado a Dios por María, apasionadamente evangelizador desde la cultura o la pedagogía, y abriendo siempre caminos nuevos. Fue enterrado en el panteón marianista de Courtefontaine. El colegio Stanislás de París le dedicó una placa con esta inscripción:

“A Juan Felipe Augusto Lalanne,

sacerdote de la Compañía de María, canónigo de Burdeos y de Beauvais,

nacido en Burdeos en 1795, que pasó más de sesenta años formando a los jóvenes en la cultura y la virtud, y que ya mayor, pero sin embargo lleno de coraje, salvó al colegio Stanislás de la ruina, dejando para la posteridad el ejemplo de una gran entrega unida a una admirable prudencia, sus alumnos y sus amigos erigen este monumento para manifestar su reconocimiento y perpetuar su memoria.

¡Qué viva en el Señor!”

BIBLIOGRAFÍA

  • HUMBERTCLAUDE, PIERRE “Un educateur chretien de la jeunesse au XIX siècle: L’abbé J.P.A. Lalanne. 1795-1879”. Librairie Bloud& Gay. París. 1932. 313 pag
  • LALANNE, J.P.A. “Notice historique sur la Societé de Marie”. Saint Cloude – Belin. 1858
  • CHAMINADE. G.J. “Lettres”. Havaux Nivelles. 1930 (Vol 1. pag 260)
  • GASCÓN, ANTONIO “Historia de la Compañía de María” (Vols 1 y 2)
  • BENLLOCH, EDUARDO “En los orígenes de la familia marianista” (Historia marianista nº 18). Servicio de publicaciones marianistas. Madrid. 2001. 379 pag
  • BENLLOCH, EDUARDO “El mensaje Chaminade hoy” SM. Madrid. 1988. 183 pag
  • ALBANO, AMBROGIO “Repertoire analytique. Boite 13. Lalanne et la SM”. AGMAR Roma. 1986 (Documentación sobre Lalanne en los Archivos generales de la SM)
  • ALBANO, AMBROGIO “Repertoire analytique. Boites 199-204. Documents Lalanne”. AGMAR Roma 1983 (Documentación sobre Lalanne)