Lo que Dios nos ha dicho en 2013

evangelio_y_mundo_actual

El año 2013 ha estado marcado en la historia de la Iglesia católica por un doble acontecimiento que puede suponer un hito en la vida de la propia comunidad eclesial: en su vivencia del Evangelio, en la transmisión de este al mundo, y en la credibilidad de la propia Iglesia. La renuncia de Benedicto se ve ya como la gran decisión “política” que posibilitó la elección de una nueva vía para la Iglesia, al elegir a Francisco. Ágora, en esta nueva sección, quiere presentar su reflexión e invitar a profundizar en la “nueva evangelización”, que se inició como reto desde Juan Pablo II, y se abre como nuevo discurso con el Sínodo de 2012 y la publicación de “Evangelli Gaudium“.

 1. Una mirada histórica. No se trata de hacer un repaso de la historia eclesial en esta clave. Eso sería muy largo. Queremos solo situar el momento actual en la “vía del Vaticano II”. Porque es aquí, donde 50 años después, nos encontramos. El último concilio fue verdaderamente profético en su visión de la Evangelización contemporánea: a) primeramente porque se preguntó sobre el misterio de la Iglesia en clave de Evangelio y comunión (Lumen Gentium). y b) porque asumió como tarea propia la de hacer dialogar la fe cristiana y el mundo contemporáneo (Gaudium et Spes). Tras la elección de Francisco, esta doble vía de una Iglesia más evangélica (sólo cimentada en el Evangelio), más pobre, más cercana, más misericordiosa, se ha hecho más patente, más creible. Una Iglesia “en salida”, callejera, “que arma lío”. Palabras nuevas, coloquiales, de Francisco, que expresan hoy lo que fue la vida y el caminar de Cristo: él salió por todos los caminos, y armó lío, fue bandera discutida… En el momento en que la Iglesia se ha acercado a las raices de su ser, ha ganado credibilidad. Sin esta, no se puede evangelizar. Como decía uno: “muchos no leerán otro evangelio que tu propia vida”, y Pablo VI añadió: “el mundo de hoy escucha con más gana a los que dan testimonio que a los que hablan, y si escucha a estos es porque dan testimonio”.

El Vaticano II desde ahí ofreció sus documentos programáticos en el tema de la misión, unos fundamentales (Lumen Gentium y Gaudium et Spes) y otros específicos: “Dei Verbum” sobre la Revelación, un texto importántísimo por lo que ha supuesto para el conocimiento y formación en la Sagrada Escritura; y “Ad Gentes”, cimiento conciliar para la reflexion sobre la Evangelización.

Diez años después de clausurarse el Vaticano II, Pablo VI nos regaló un documento magnífico,“Evangelii Nuntiandi” (La Evangelización del mundo contemporáneo. 1975), que sigue siendo un referente vivo. Juan Pablo II lo completó y actualizó en “Redemptoris missio” (1990), sobre todo con la presentación de los nuevos “areópagos”, o nuevos escenarios de la misión, en expresión del Intrumentum Laboris del Sínodo de 2012 sobre la Nueva evangelización.

Esta es, de forma rápida, la historia de la llamada eclesial a la Evangelización, desde el Vaticano II hasta 2013. A hora nos toca entrar en “La alegría del Evangelio”, que Ágora comenzará a comentar o subrayar en esta sección (para ver el texto completo: AQUÍ).