PEDAGOGO, HOMBRE DE IGLESIA, TESTIGO DE LA FE

(1877-1935)

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Introducción y motivo

La vida marianista en España tiene en el P. Domingo Lázaro, a uno de los referentes más preciosos: como pedagogo y educador, como hombre de Iglesia y colaborador con otras congregaciones educativas, como espíritu abierto a larenovación de la educación y la catequesis; y como testigo de su fe, por seguidor de Jesús, por marianista y por su profunda vida espiritual. El testimonio profundo que nos dejó, hizo que los marianistas españoles promovieran el estudio de su figura y su legado intelectual y espiritual. Al mismo tiempo, se abrió un proceso eclesial para solicitar que fuera declaradomodelo de santidad: primeramente con la fase diocesana, y actualmente con la causa introducida ya en Roma.

La antigua provincia marianista de Madrid creó una fundación canónica cuyo fin y objetivo fundamental es garantizar la educación marianista y el futuro académico y de gestión de los colegios, y la puso bajo la tutela de Domingo Lázaro. Por tanto, la Compañía de María transfirió la titularidad de nueve de sus centros a la “Fundación Educación Marianista Domingo Lázaro (FEMDL)” y se abre a la posible incorporación de otros centros. El P. Domingo Lázaro queda así en la FEMDL como referente pedagógico y espiritual, y nos recuerda la fecunda trayectoria de tantos religiosos y seglares comprometidos en la educación marianista en España.

Su tumba en la iglesia gótica del colegio Nuestra Señora del Pilar, de Madrid (centro del que fue director, desde el que gobernó la provincia de España y ayudó a crear la FAE), es un lugar de oración y un memorial de su figura y su mensaje.

Biografía

Orígenes y estudios (1877-1905)

Domingo Lázaro y Castro, quinto hijo de Julián y Petronila, nació en San Adrián de Juarros (Burgos), el 10 de mayo de 1877, en una modesta familia de labradores. Su madre, cristiana de profundas convicciones, fue la primera formadora de su fe.

Desde niño dio pruebas de una inteligencia muy despierta y de una marcada inclinación a la práctica de la vida espiritual. En1889 ingresó en el postulantado que acababan de abrir en Vitoria los religiosos marianistas. Pasó a Francia para completar su formación, y en Moissac hizo su primera profesión el 10 de septiembre de 1893.

El 25 de marzo de 1898 hace su petición de votos perpetuos, que le fueron concedidos y con solo 21 años profesó en Escoriaza el 15 de agosto de 1898. Por sus prendas intelectuales, humanas y religiosas es reclamado para tareas de formación. Primero es destinado de asistente del padre Vicente Olier en el noviciado de Vitoria y al curso siguiente lo encontramos en Escoriaza de director de escolásticos, preparando también los exámenes de su propia licenciatura en filosofía. En el gobierno de los escolásticos más que un vigilante es un consejero, persuadido de que no hay mejor predicación que el ejemplo. Siempre dueño de sí mismo y puntual a los actos de regla. El esfuerzo de compaginar sus propios estudios con la preparación de las clases vuelve a minar la salud de su estómago e hígado. Pero en septiembre de 1901 consigue dar cima a la licenciatura de filosofía y letras por la universidad de Madrid y el 13 de octubre se volvía a Escoriaza con su título de licenciado.

Por la alta estima que de él se hacían los superiores, fue admitido al sacerdocio y el 18 de octubre de 1903 lo encontramos en el seminario de Friburgo, recientemente trasladado, a raíz de la expulsión de los religiosos de Francia. Como seminarista vive un proceso espiritual consistente en el abandono una forma moralista de la religión por una vivencia de la vida teologal de Cristo en el alma. Superada la crisis, pudo completar su formación sacerdotal y recibir la ordenación el 5 de agosto de 1906 en la capilla de la Villa Saint-Jean.

 

Director del Colegio Católico Santa María, de San Sebastián. Una década crucial (1906-16)

Domingo Lázaro es destinado al colegio católico Santa María de San Sebastián como capellán y profesor de religión, filosofía y literatura de los alumnos mayores. La docencia orienta su pensamiento hacia los problemas pedagógicos, una de las cuestiones más al vivo en la sociedad española; y el cargo de capellán le condujo a interesarse por otro de los campos en ebullición en la Iglesia católica durante el pontificado de san Pío X: la renovación de la liturgia, de la piedad, la práctica de los sacramentos, el canto litúrgico, la catequesis… A través de su ministerio ejerció una acción profunda y eficaz sobre los jóvenes en la confesión semanal, el sermón, el cuidado de la celebración litúrgica, los cantos y la formación religiosa. Percibe el potencial formativo y misionero del asociacionismo religioso juvenil y dedica atención a los alumnos más selectos, reunidos en la Congregación de María Inmaculada y en las Conferencias de San Vicente de Paúl. Tanto el Superior general como el provincial lo estiman en altísimo grado y en el verano de 1907 le nombraron director. Lázaro permaneció al frente de la dirección hasta el nombramiento de provincial en 1916. Al tomar la dirección, el colegio contaba con 21 religiosos y 230 alumnos, distribuidos entre 4 clases de primaria, 6 de bachillerato y 3 de comercio. Es el orientador pedagógico espiritual y confesor de los religiosos y alumnos, pero también de los padres de familia.

Lázaro se aplicó a escribir un curso de doctrina y moral católicas para los alumnos de los últimos cursos de bachillerato, que distribuía en clase en forma de apuntes. Más tarde, transformó los apuntes en un libro que bajo el título de Doctrina y vida cristiana fue publicado en 1918. Se trata de un manual de doctrina católica, presentada de manera apropiada a la capacidad de los jóvenes de los últimos cursos de bachillerato y universitarios. Su finalidad es ilustrar las mentes de los jóvenes y formar en ellos la conciencia moral. Por estas cualidades fue una obra apreciadísima, muy divulgada y ampliamente empleada en los colegios marianistas y en las casas de formación. También se preocupó de formar a los alumnos en la oración y en la liturgia. Con este fin compuso un manual de oraciones, que fue publicado en 1918 con el título de Formulario de oraciones. El autor se proponía formar a los alumnos en el espíritu de la oración litúrgica, sobria y serena, evitando las fórmulas dulzonas y exageradas. En cuanto a la dimensión académica-intelectual, con el fin de superar el memorismo, adquirió abundante material didáctico para la enseñanza de idiomas y colecciones de mapas murales y películas; muy notable fue la compra de un aparato de proyección; amplió el laboratorio de química y los museos de historia natural y de física. También promovió las excursiones científicas y culturales, y la confección por los alumnos mayores de la revista escolar Tao-Te-King. Con tales iniciativas, el padre Domingo adquirió fama de hombre sabio, educador competente y austero religioso. Se adquirió reputación de intelectual notable, gracias a las conferencias en el Círculo católico de la ciudad en el año 1909 en torno al problema de la crisis modernista. Finalmente, siendo director de San Sebastián, el padre Domingo sorprendió a todos por la predicación de los ejercicios espirituales anuales a los religiosos marianistas, en agosto de 1909, por ser inusual que un sacerdote marianista predicara los ejercicios a sus hermanos, pues lo habitual era encomendar a los redentoristas los sermones de los retiros. Se encontraba al frente de la dirección del colegio de San Sebastián, cuando fue llamado a dirigir la vida y las obras de los marianistas en España.

Primer Provincial de España e impulsor de la misión marianista (1916-24)

El P. Domingo fue nombrado provincial de España en 1916. La implantación de la Compañía de María en nuestro país tuvo lugar en 1887. Pocos años más tarde, en 1895, fue erigida en provincia autónoma. Hasta 1916 estuvo regida por provinciales franceses. Consolidada ya la provincia y garantizado el reclutamiento vocacional, la Administración general juzgó oportuno dotarla de un provincial español. Se optó por el P. Domingo, que tenía en ese momento 39 años. La instalación del nuevo provincial se realizó en Vitoria el 15 de Agosto de 1916, presidiendo el acto el superior general, P. José Hiss. Lázaro fijó su residencia en Madrid. La SM se había establecido en la capital de España en 1904 en unos pisos con religiosos universitarios. La presencia se consolida a partir de 1907, con la fundación del colegio Nuestra Señora del Pilar. Este colegio comienza su andadura en varios pisos diseminados en el barrio de Salamanca, y es en ese momento cuando Domingo Lázaro comienza su provincialato. Al mismo tiempo que se preocupa de los religiosos y las comunidades, tiene que ocuparse, al año de ser elegido, de un acontecimiento de primera magnitud: el centenario de la Compañía de María, en 1917. El peso de la celebración tuvo que asumirlo íntegramente el provincial, ya que ningún miembro de la AG pudo desplazarse a causa de la guerra europea.

Después de muchas dudas, apremiado por la urgencia de encontrar un edificio grande que respondiera a las necesidades de espacio, y tras dificultosas gestiones con los herederos de Doña María Diega Desmaissiéres y Sevillano, duquesa de Sevillano, el 25 de Enero de 1921, firmaba la compra del “colegio más hermoso de España”, en la calle Castelló, y trasladaba allí el colegio Nuestra Señora del Pilar. Un edificio neogótico que a partir de ese momento se convirtió en elprimer complejo educativo marianista de Madrid, y sede también de la Administración provincial.

También le tocó al P. Domingo iniciar el largo camino de la fundación benéfico-docente de Doña Ana de Bertodano, marquesa de Bárboles, que tras un pleito difícil, culminó años más tarde, al hacerse cargo la Compañía del colegio Santa Ana y San Rafael, que fue desde el principio una obra de un claro compromiso con ambientes sociales más necesitados. En esta misma línea, Domingo Lázaro promovió la fundación de centros en zonas deprimidas y ambientes más populares, en España (escuela de Villarrín de Campos-Zamora), y en Marruecos (Alcazarquivir). Y se fundó en Ciudad Real una comunidad al servicio del “Instituto Popular de la Concepción”, que desembocaría después en el colegio Nuestra Señora del Prado. Precisamente envió como director de la Popular a D. Carlos Eraña, figura clave en los comienzos de la misión marianista en la Mancha, testigo de la fe y modelo de educador marianista. Carlos Eraña fue declarado beato por la Iglesia en 1995, junto a Jesús Hita y Fidel Fuidio, magníficos educadores los tres.

Director del colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid (1924-35). Educador en lo humano y en lo cristiano

A instancias de sus superiores renunció al provincialato en 1924 para hacerse cargo de la dirección del colegio Nuestra Señora del Pilar, de Madrid. Es el primer director español, después de Luis Heintz, fundador y primer director del colegio. Si como superior el P. Domingo prestaba gran atención a la comunidad, otro tanto hacía como director del colegio. En dos vertientes complementarias: la religiosa y la humana.

Ambas facetas pueden estar simbólicamente unidas en el lema que hace inscribir en el arranque de la escalera central del colegio: “La verdad os hará libres”, frase de Jesús (Jn 8,32), y letrero que ha marcado el espíritu del colegio. La preocupación por vivir en la verdad liberadora y ser testigos de ella, llenó al P. Domingo: no en vano le llegaron a llamar algunos “el padre verdades”.

Como educador cristiano, le preocupó primordialmente la formación religiosa de los educandos. En su doble faceta: doctrinal y práctica. En lo doctrinal, constató al punto la deficiencia de los textos de religión, tanto en la enseñanza primaria como en la media. Esta constatación deprimente sirvió de acicate a su gran iniciativa y creatividad. En la enseñanza primaria introdujo los procedimientos intuitivos, para una mejor comprensión del catecismo. Y a los maestros les facilitóabundante literatura sobre catequesis y pedagogía catequética. Se mostró igualmente innovador en la enseñanza media. Insatisfecho con los textos de religión escolar vigentes, elaboró el suyo (en la más pura tradición marianista, de crear los propios textos docentes): “Doctrina y vida cristiana”, un clásico en los textos escolares, que está en los orígenes de lo que años más tarde será la aventura de una de las más importantes editoriales de Iglesia en España: Ediciones SM. Si de la enseñanza descendemos a la práctica, hallamos también la profunda huella del P. Domingo en la formación religiosa de los alumnos: presidiendo las celebraciones,explicando la celebración de la Eucaristía, predicando en la misa dominical, dedicando mucho tiempo al confesonario, etc Especial interés ofrecen las celebraciones de la primera comunión.Atento a las nuevas orientaciones de Pio X, impulsó las primeras catequesis y tandas ya en San Sebastián en el curso 1910-11. Para promover el espíritu y la práctica de la oración compuso un “Manual de oraciones”, idea que cuajó posteriormente en los colegios marianistas y que tuvo formulaciones y adaptaciones muy interesantes en los años 50 y 60 (“Hijos de Dios”).

Otra faceta importante de la actividad apostólica de Domingo Lázaro fue la atención que prestó a la Congregación mariana(que funcionaba solo en ambientes colegiales; hasta 1950 no llegaría el salto al mundo adulto con la creación de CEMI), organizada por él mismo en el colegio. También aquí, como siempre, se propuso garantizar el futuro de estas agrupaciones. Por ello elaboró un “Manual del congregante”, que sirvió después de vademécum en los demás colegios. Como se ve, el P. Domingo plasmaba continuamente sus ideas y sus iniciativas en libros que después suscitaban líneas de futuro, en lo pedagógico o catequético… La acción educativa del P. Domingo no se ciñó al ámbito de los alumnos, sino que irradió en lasfamilias de estos, en las asociaciones de Antiguos Alumnos y en la propia sociedad: esto sucedió en San Sebastián y luego en Madrid.

Su reputación de hombre sabio, de educador competente y de religioso cabal, se extendió rápidamente, y esto hacía que suscharlas y conferencias pedagógicas y religiosas en la ciudad fueran seguidas con mucho interés, y crearan el caldo de cultivo de lo que vendría a continuación.

Fundador de la FAE, pedagogo y hombre de Iglesia (1930)

El P. Domingo al llegar a Madrid, no solo se puso en contacto con los responsables de los institutos religiosos docentes, y con figuras de la filosofía y educación católica (el filósofo Zubiri había sido discípulo suyo, y luego amigo personal), sino que estuvo muy atento a las nuevas corrientes del pensamiento filosófico y pedagógico en España. Especialmente constató la fuerza y el dinamismo de la Institución Libre de Enseñanza, y su repercusión en el país a través del Instituto Escuela. Empieza entonces un gran movimiento de las fuerzas educativas en España. Y aunque por una parte constata las grandes diferencias ideológicas o espirituales entre la ILE y los planteamientos eclesiales, no deja de sentir un gran interés por este proyecto profundamente renovador de la Institución Libre de Enseñanza. El piensa en cristiano un proyecto de renovación educativa desde la Iglesia:¿el colegio Nuestra Señora del Pilar, un Instituto escuela católico?

Fruto de sus contactos con pensadores, políticos y educadores cristianos, Lázaro ha constatado las grandes carencias del sistema educativo oficial, y los problemas y peligros que se vislumbran para los centros de Iglesia. Por otra parte ve la falta de coordinación en las congregaciones docentes, y se lamenta de que la educación no sea la principal preocupación de nadie: gobernantes, políticos, sociedad, familias. ¿Qué hacer? Responde con su habitual clarividencia y sentido práctico: a) luchar por la libertad de enseñanza. b) despertar la conciencia de los católicos en este campo, y c) crear un cuadro de educadores cristianos, con su “estado mayor docente”. Es así como surge la “Federación de Amigos de la Enseñanza (FAE)” destinada a potenciar iniciativas pedagógicas, estimular una mayor y mejor preparación del profesorado, y defender los intereses y derechos de la enseñanza cristiana. En la génesis intervino también junto al P.Domingo, D.Antonio Martínez sm, uno de los directores técnico del colegio del Pilar, y otra de las grandes figuras de la educación marianista en España. Se iniciaron rápidamente las gestiones. La primera, convocar a los superiores de los institutos docentes, con el fin de coordinar esfuerzos. Luego, agrupar a los seglares cristianos más comprometidos en asuntos pedagógicos. No fueron escasos ni fáciles los esfuerzos que hubo que hacer para aunar pareceres y voluntades. Hubo momentos de vacilación y tentación de abandonar el proyecto, que se sospechaba complejo. El P. Domingo Lázaro fue encargado de redactar una Memoria y de presentarla, juntamente con el jesuita Enrique Herrera Oria (hermano de Ángel Herrera, director de El Debate), al primado, Don Pedro Segura. Era el mes de Marzo de 1930. Se redactaron los estatutos y se creó la primera Junta. En ella estaba de vocal Pedro Poveda, fundador de la Institución teresiana con Josefa Segovia, y magnífico sacerdote entregado a la educación, la promoción de la mujer, y el trabajo social con los más pobres. En la FAE empezaron a quedar integrados los colegios católicos de España, que eran no solo los colegios dirigidos por los religiosos/as sino también los centros diocesanos y los dirigidos por seglares cristianos.

Esa era la idea original de Domingo Lázaro. Por eso, cuando años más tarde la FAE desemboque en la creación de la “Federación de Religiosos de la Enseñanza (FERE)”, por una parte se había consolidado el sueño de Domingo Lázaro, pero por otra se había “empequeñecido”. La respuesta más plena ha venido en 2004 al unirse FERE a los “Centros Católicos (CECA)”.
Paso a paso, y a buen ritmo, fue completándose la estructura y realizándose los ambiciosos proyectos: la aparición de larevista “Atenas” (Abril 1930) para la información y orientación pedagógicas, y de la que Domingo Lázaro fue alma y animador; las semanas de Educación” (1932), con miras al acercamiento y unión de los Institutos religiosos docentes y del elemento oficial, sobre todo maestros; el Instituto Pedagógico” (1934), más tarde “Escuela superior de Educación”, para maestros, inspectores y licenciados. Junto a esto, y en la misma línea, el P. Domingo prestó siempre ayuda eficaz a las asociaciones católicas de todo tipo. Particularmente a los Padres de Familia, Maestros, Jóvenes de Acción Católica, etc.

El final de una vida y el inicio de la gran crisis en España (1931-35)

La vida del P. Domingo termina cuando comienza uno de los periodos más dramáticos de nuestra historia contemporánea, desde el advenimiento de la Segunda república a la conclusión en el enfrentamiento de los españoles por la guerra civil. Los días que vivió el país desde el 12 de Abril de 1931 fueron de zozobra y agitación progresiva. La Iglesia y el mundo de la enseñanza sufrieron duramente la tormenta. El P. Domingo, desde la revista Atenas, iba previniendo y registrando los acontecimientos: la aprobación de la nueva Constitución (1931), la disolución de la Compañía de Jesús (1932), y la tremenda noticia de la “ley de las congregaciones religiosas” (1933) que suprimía la enseñanza confesional. La situación se tensa de tal manera que la vida marianista se convulsiona, por ser tiempo de persecución: es el proceso de la “secularización” forzosa de la vida religiosa, y las transformaciones legales en los colegios. Pero al mismo tiempo que se sufre y se deterioran los modos habituales de vida, se adoptan medidas, que como en los comienzos del cristianismo, producen frutos: los marianistas españoles fundan en Argentina, y hay un impulso grande de la formación entre los religiosos (titulaciones universitarias), etc.

Para el colegio Nuestra Señora del Pilar, que seguía siendo todavía el corazón marianista de Madrid, se tomaron las mayores precauciones debido al serio peligro de incautación que se cernía sobre el codiciado edificio. La perdida del Pilar supondría la ruina de la Compañía en España. Para disuadir al estado de su incautación se decidió destapar todas las deudas que amenazaban la propiedad, sobre todo la contraída con los marianistas estadounidenses, por el préstamo para la compra del edificio de Castelló. En el curso 1933-34 se nombra a Don Mario González-Pons nuevo director seglar y se escogen a varios titulados para que se hagan cargo de las clases. El claustro lo componen doce seglares, y veinticuatro marianistas; la mitad de estos duermen distribuidos en varios pisos de la ciudad.

El P.Domingo sigue trabajando en los proyectos de la FAE. Precisamente preparaba la Cuarta Semana de Educación,cuando le sobreviene una gripe, que se convierte a las pocas semanas en una pulmonía. Consciente de su gravedad, convoca al subdirector y al administrador para ponerles al corriente de la marcha del colegio y de la administración de la provincia (trabajo que se le había asignado). Desde ese momento se dedicó por entero a la oración. Su confesor, el P. Miguel Léibar organizó turnos para que rezasen con el paciente. El 21 de Febrero de 1935 recibe la unción de enfermos, y a continuación quiso renovar sus compromisos religiosos, leyendo la fórmula de la profesión religiosa: Después les dijo a toda la comunidad: “Sed fieles al espíritu de vuestra vocación, y unidos todos con vuestros superiores y con Dios, ¡adelante! Pase lo que pase, trabajad bajo la protección de Santísima Virgen María, nuestra Madre”. Al atardecer del día 22 recibió la visita de su hermano Mariano, sacerdote, que venía desde Burgos. Se abrazaron y despidieron, ya que poco después el P. Domingo entraba en agonía, y expiraba hacia las ocho de la noche.

Al día siguiente la totalidad de los alumnos desfiló por la capilla ardiente. Padres, antiguos alumnos, amigos y conocidos llegaron al colegio, atraídos por la fama de hombre íntegro y santo de que gozaba. Tanto el funeral, en la parroquia de la Concepción, como el entierro, constituyeron un gran homenaje de afecto y gratitud.

Los marianistas españoles vieron en el P. Domingo al prototipo de religioso y al padre espiritual de la provincia. Todos lo estimaban como hombre de consejo y como modelo de virtudes cristianas.

Y sus amigos y los que le conocieron, dieron testimonios elocuentes de su figura:

“Cuantos religiosos, sacerdotes y seglares, hubieron de beneficiarse de su irradiación, no dejaron de sentirse elevados hacia un mundo mejor, cuyas cimas parecía siempre vivir el alma selectísima del P.Lázaro, luminosa en el pensamiento, incansable en la acción, fervorosa en el sacerdocio, abnegada y generosa hasta el sacrificio en el servicio de los demás” (Juan Zaragüeta, catedrático de Pedagogía de la Universidad de Madrid, antiguo alumno de San Sebastián y sacerdote).

“Por su cultura filosófica y teológica, y por su educación y relaciones internacionales, conocía como pocos los problemas pedagógicos, especialmente los de la segunda enseñanza, en los que era una autoridad mundial.” (Rufino Blanco, Regente de la Escuela superior de Magisterio, máxima autoridad en bibliografía pedagógica)

Bibliografía

  • SALAVERRI, JOSÉ MARÍA “Domingo Lázaro. Un educador entre dos grandes crisis de España”. Madrid. PPC. 2003.
  • CUEVA, BERNARDO “Breve biografía del siervo de Dios R.P. Domingo Lázaro y Castro SM” Madrid. 1987. Pro Manuscrito

ACTUALIDAD DE DOMINGO LÁZARO
La educación por la familia y en la familia

La figura de Domingo Lázaro, educador cristiano de la juventud, cobra renovada actualidad en nuestros tiempos. Doña Carmen Gayarre, hija espiritual del P. Domingo y pionera de la educación especial en España, dice esto al declarar como testigo en el proceso de Beatificación:

“Domingo Lázaro es un verdadero modelo de educadores cristianos en estos tiempos en que los educadores son tan necesarios. Y en estos momentos que tienen mucha semejanza con el tiempo que él vivió”.

Nos detenemos, en estas líneas, en una intuición central del P. Domingo: la importancia de la familia en la educación. Fue un tema recurrente en su pedagogía, ya desde sus tiempos de Director en Sebastián. Y sobre él escribió una serie de artículos que fueron publicados, después de su muerte, en el libro “Forjando el Porvenir”, de 1946.
Espigamos de este libro algunos pensamientos del P. Domingo:

“La familia es por su propia naturaleza un centro de educación y debe ser el principal centro de educación… Los padres áun reconociendo su limitación y en cierto grado su insuficiencia son más “competentes que los demás”… La educación que se hace “fuera” de la familia es muy incompleta, y muchas veces se hace “en contra” de la familia”.

“En el procedimiento de la madre está en substancia toda la Pedagogía, que es obra de abnegación, de entusiasmo y de amor. Los pedagogos, si lo son algo, deben todo su arte a las madres”.
“Los Colegios pueden poco para la verdadera educación, y lo poco que pueden, no lo pueden sino cuando los padres educan en casa y… en el colegio, por su influencia, por el recuerdo de su amor y de su dignidad. El colegio puede poco, muy poco, cuando a él no llega la sombra del padre, ni hasta él se irradia el calor del corazón de la madre…La familia es el verdadero centro de educación. Con la acción de los padres puede el Colegio obrar maravillas; sin ella, no puede casi nada”.

“Es preciso que los padres se preocupen – iba a decir se obsesionen – con la educación de sus hijos. Este es, deben decirse a menudo, nuestro principal deber profesional, el deber personal, esencial e ineludible de nuestra paternidad. En este punto la despreocupación no es lícita. Despreocuparse es abdicar y abdicar sería prevaricar. Pueden los padres tener varios ideales: ideal humanitario, económico, político, artístico, etc; pero el ideal de los ideales, su ideal, es la educación de sus hijos. Todas las mañanas, al levantarse deberían formular un acto de fe en esta sublime misión”.

Me parece que estas palabras de Domingo Lázaro son de gran actualidad, aunque alguna expresión de la época pueda parecernos anticuada. Vivimos tiempos en que la familia se siente amenazada por fuera y por dentro y en que los padres experimentan la dificultad de educar en valores o de transmitir la fe. Los centros docentes – públicos y privados – se sienten también inmersos en una crisis, muy fácil de identificar pero muy difícil de afrontar en el día a día de la tarea educativa.

¿No será el momento de encontrar inspiración y apoyo en educadores como el Siervo de Dios, Domingo Lázaro, que han gastado su vida al servicio de la educación cristiana de niños, adolescentes y jóvenes?

Los “santos” son nuestros modelos e intercesores ante Dios. Confiemos al P. Domingo nuestras dificultades familiares y colegiales, en torno a la educación los hijos.

Enrique Torres Rojas sm

EPISTOLARIO (Antología)

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Esta Antología, tomada de las numerosas cartas del P.Domingo Lázaro, ha sido preparada por el P.Enrique Torres, iniciador de la Causa. Se trata de una selección de las mas interesantes, que nos ayudan a conocer la personalidad espiritual, su espíritu pedagógico y su buen hacer como hombre de gobierno en la misión marianista. Esta obra es un complemento precioso de la última biografía escrita sobre el P.Domingo: Salaverri, José Maria. “Domingo Lázaro: un educador entre dos grandes crisis de España”. PPC. 2003

1. Friburgo, San Sebastián y primeros años como Provincial (1898-1918)
2. Segunda fase del provincialato (1919 a 1921)
3. Últimos años como provincial (1922 a 1924)
4. Superior del colegio Ntra Sra del Pilar de Madrid. Fundación de la FAE (1924-30)
5. Últimos años. En medio de la gran crisis política y religiosa de la IIª República (1931-35). Fin de la Antología