LAS CARTAS DE PABLO

.........P46 Gálatas ............. P46 Filipenses .............. P46 Romanos

 

1. LOS PAPIROS DEL "CORPUS PAULINO"

a) LA COLECCIÓN "CHESTER BEATTY" Y EL PAPIRO P46. ¿Dónde encontrar los "originales" o "autógrafos" de las cartas de Pablo? Evidentemente no conservamos "autógrafos" ni de estas cartas, ni de los evangelios, ni del Quijote, ni de ningún libro famoso de la antiguedad. El concepto "original" es un concepto moderno. No tiene sentido preguntarse por el "original" o "autógrafo" . Lo que tenemos son copias. Estas copias de los autógrafos se han llegado a clasificar en familias (texto alejandrino, texto oriental, texto occidental...). Ahora bien, buscar las copias más antiguas de un texto, esto sí que es tarea importante de la investigación y de la crítica textual. A veces no tenemos ninguna copia manuscrita. Por ejemplo, del Quijote, lo que tenemos es una copia de la primera edición impresa; nadie piensa que se pudiera encontrar un manuscrito del propio Cervantes. Pero de los textos del Nuevo Testamento sí que tenemos muchas copias manuscritas: unas están en papiros, y otras en códices de pergamino. Evidentemente, ningún manuscrito es de Pablo. Primero porque él mismo no escribía las cartas, tenía un secretario, aunque normalmente añadía algunas frases y firmaba de su puño y letra (Rom 16,22; 1Cor 16,21; Gal 6,11). Segundo, porque se generaban varias copias simultáneamente para las diversas comunidades.
Los textos más antiguos son los de papiro (del siglo II al VIII, aunque más de la mitad son de los siglos III-IV). Del Nuevo Testamento no tenemos muchos papiros, unos 120, pero algunos de ellos son realmente valiosos por la cantidad de texto que contienen: las colecciones "Chester Beatty" (Dublín), la "John Rylands" (Manchester), y la "Bodmer" (Ginebra), son las más importantes. A lo largo de los siglos XIX y XX se han ido descubriendo cada vez más papiros del NT. En la investigación de textos antiguos, en alguna ocasión, por pura casualidad, se han hecho descubrimientos sorprendentes y de una gran importancia, como es el caso de Qumran, lo cual deja abierta la puerta a futuros descubrimientos. En la "Chester Beatty" está el famoso papiro P46, que contiene la mejor y más antigua colección de las cartas de Pablo. En concreto, en este papiro se encuentran los siguientes libros: Romanos, Hebreos, 1 y 2 Corintios, Efesios, Gálatas, Filipenses, Colosenses y 1 Tesalonicenses. El papiro P46 se solía datar entre los años 180 a 200. Sin embargo, Kim ha propuesto una nueva datación: según este especialista el papiro sería del año 85 . Pensemos que las cartas de Pablo están escritas entre el año 50 y el 60. ¡Si fuera cierta esta datación, sería asombroso que conserváramos un manuscrito contemporáneo al evangelio de Lucas-Hechos, y escrito solo 25 años más tarde que las propias cartas originales! Es una opinión muy atrevida, pero parece que se puede mantener. El papiro P46, junto con el P45 y el P47, forman parte de la llamada colección "Chester Beatty", de Dublín, que se dio a conocer entre 1933 y 1937. La publicación de estos papiros supuso un verdadero impacto internacional, que dio lugar a una abundante bibliografía tanto en relación con su paleografía, crítica textual y antigüedad. Estos tres códices de papiro, aunque son fragmentarios, tienen mucho valor pues proporcionan un texto representativo de 15 libros del Nuevo Testamento, cien años más antiguos que los textos conocidos hasta 1930 . Aunque hay grandes lagunas en estos textos, sin embargo, si los comparamos con otros manuscritos bíblicos es posible determinar qué clase de Nuevo Testamento usaba la iglesia cristiana de Egipto durante el siglo III, poco más de un siglo después de la muerte de los apóstoles. Es de destacar la importancia del papiro P46 por lo que respecta a las cartas de Pablo. El papiro P46 tenía 140 hojas de las que se conservan 86, levemente dañadas. Es por tanto un verdadero códice que  contiene la mayor parte del llamado "corpus paulinum", incluyendo la carta a los Hebreos, que actualmente no está considerada como carta de Pablo. La secuencia de los libros conservados es: Romanos, Hebreos, 1ªCorintios, 2ªCorintios, Efesios, Gálatas, Filipenses, Colosenses y 1ª Tesalonicenses.  La colección original de libros de este códice quizá incluía 2ª Tesalonicenses después de 1ª Tesalonicenses, y Filemón; pero parece que faltaban las cartas pastorales (1ª y 2ªTim, y Tito).

b) BREVE INTRODUCCIÓN AL TEXTO GRIEGO DEL NUEVO TESTAMENTO

El texto griego del Nuevo Testamento se conserva en varios soportes: fundamentalmente pápiros y pergaminos. Estos últimos, en códices de letras mayúsculas (códices unciales) o minúsculas. Los papiros y los códices unciales son los documentos más antiguos del Nuevo Testamento (S. II al VII). La gran diferencia es que los papiros, por ser un material más frágil ha sobrevivido en peores condiciones que los pergaminos de piel. La mayoría de los papiros contienen solo fragmentos. Algunos, contienen pocos versículos de un libro del NT, como el famoso P52, de la colección Rylands , que está considerado el más antiguo del NT (primera mitad del siglo II), con dos fragmentos del evangelio de Juan: Jn 18,31-33; 37-38; en recto y verso. El P52 es el mejor testimonio que tenemos de que el evangelio de Juan estaba ya escrito antes del año 150 y atestigua la difusión de este evangelo en Egipto, en la primera mitad del siglo II. Otros papiros llegan a contener varios libros, como es el caso del P46 con las cartas de Pablo. Conservamos unos 120 papiros del NT. En cuanto a los Códices unciales conservamos unos 270, de los cuales destacan dos: “Sinaítico” y “Vaticano”, con todo el AT y NT (S. IV). Son los textos de la Biblia completa más antiguos que conservamos. Estos son nuestros tesoros para la investigación neotestamentaria y la crítica textual.

La escritura en papiro y en pergamino . En la época de Jesús y de la Iglesia primitiva se escribía sobre papiros. El papiro se obtenía de la planta del mismo nombre.  En el interior del tallo de la planta existen unos largos filamentos a partir de los cuales se elaboraban los  papiros utilizados para la escritura. En la antigüedad los rollos de papiro constituían el vehículo más importante  para la transmisión y conservación del conocimiento humano. En palabras del papirólogo Thiede,  " Desde el manuscrito en papiro egipcio más antiguo que se conoce (año 2.700 a-J.C.) y el más antiguo papiro hebreo, encontrado en una cueva de Wadi Murabba'at, cerca del mar Muerto, y fechado alrededor del 750 a.J.C., hasta los tiempos del Nuevo Testamento y más acá, esta  frágil planta de caña proporcionó el material para toda clase de documentos" . La producción de  rollos y hojas de papiro era el privilegio de los talleres egipcios, la mayoría de los cuales estaban situados cerca de las marismas del delta del Nilo. Desde allí se exportaba el producto acabado por toda la cuenca del Mediterráneo y también al norte, al este y al oeste.  El papiro no sólo se empleaba para la escritura. Tenían también otras utilidades. Así, con la planta del  papiro se construían barcas, y con su corteza se entretejían las velas de navío, esteras, vestidos, cuerdas, etc. El papiro también se empleaba como pabilo (esto es, como mecha) de cirios y candelas, así como mecha de lámparas de aceite. Sólo siglos después (en el siglo IV)  comenzará a utilizarse habitualmente el pergamino, formado por piel de animales (ovejas, cabras,  vacas, etc),  las cuales, convenientemente tratadas, se reducían a hojas finas y lisas. La palabra "pergamino" procede de la  antigua ciudad de   Pérgamo (que se hallaba situada en el noroeste de Asia Menor, actual Turquía, a 30 km de la costa del mar Egeo y frente a la isla de Lesbos), que fue donde desde el siglo II antes de Cristo, comenzó a emplearse esta forma de escritura. El pergamino era mucho más caro, pero más duradero. Aunque sólo se impuso a partir del siglo IV después de Cristo, se utilizaba ya antes. De hecho, en una de sus cartas, Pablo hace referencia a unos libros de su propiedad escritos en pergamino (2Tm 4,13). La papirología es la especialidad que se ocupa del estudio de todos los textos antiguos, independientemente de su origen local. La tarea de los papirólogos consiste en descubrir, conservar, identificar y publicar los manuscritos antiguos. En su tarea resulta importante la colaboración de la arqueología y de la filología. La papirología, a pesar de su nombre, no sólo se ocupa del estudio de los textos antiguos escritos sobre papiros, pues también se ocupa del estudio de los textos antiguos escritos sobre pergaminos, vitela, cuero, lino, estillas de madera, tabletas de cera y otros materiales. La nación que ha conservado mayor número de papiros es Egipto. Ello se debe a que el papiro sólo resiste largo tiempo en climas muy calientes y secos.

Los papiros del Nuevo Testamento. Cuando leemos los Evangelios lo hacemos utilizando un texto escrito traducido a nuestra lengua, sea cual sea. Si esta lectura la hacemos en comunidad, utilizando diferentes Biblias, quizá nos sorprendamos de que cada una de ellas ofrezca pequeñas diferencias o variantes en el texto. Esto es fruto sencillamente de la forma de traducir. Los textos más antiguos del Nuevo Testamento están escritos en griego. Los especialistas, a partir de los papiros y los códices más antiguos, han determinado cuál es el texto griego que puede tenerse por original (para lo cual se utiliza lo que se llama la crítica textual, que consiste en fijar el texto más antiguo, a partir de los manuscritos existentes, que tienen variantes). A partir de esta versión en griego se efectúa la traducción cualquier lengua. En la aproximación a Jesús a través del texto de los evangelios que hemos emprendido, podríamos recorrer un itinerario que, desde el texto en español, pasaría por la búsqueda del original en griego, el cual nos acercaría en el tiempo al Jesús histórico. La búsqueda del texto griego original de cada uno de los evangelios y de los demás escritos del Nuevo Testamento no es tarea sencilla. Es posible que, antes del texto griego, existiera un texto escrito en arameo, pero sobre esto no existe pleno acuerdo entre los estudiosos del Nuevo Testamento. No se conserva el primer manuscrito de cada evangelio. Esto no debe sorprendernos. Los papiros, al ser una sustancia vegetal, no solían durar más de 200 años, por lo que, antes de que que se estropeara, se hacían nuevas copias. En el siglo primero no existía la imprenta. Los textos se copiaban a mano. Cuando aparece el primer escrito, las copias se obtienen copiando o dictando. Así, en el proceso de transmisión aparecen manuscritos con leves diferencias en su texto, debidas a errores en el proceso de transmisión.

En el caso del Nuevo Testamento existen un gran número de estos manuscritos. La situación de los evangelios es mejor que la de otros textos de la antigüedad, y ello tanto por el gran número de manuscritos (más de 5.000) como por los pocos años transcurridos desde que se escribieron y la fecha del manuscrito. La clara ventaja de la situación del Nuevo Testamento se aprecia con claridad si tenemos en cuenta los siguientes datos comparativos:

-Que más de 1200 años separan a Platón de los primeros manuscritos de sus obras que se han conservado. -Que más de 1300 años separan a Tucidides  del más antiguo de los manuscritos conservado de s Historia de los Peloponesos. -Que el   primer manuscrito de la Guerra de las Gálias de Julio César es posterior en 950 años al a fecha de composición. -Que el los manuscritos de Virgilio más antiguos que se conservan son 600 años posteriores a su autor. A diferencia de estos escritos antiguos,  en el caso de los Evangelios hay manuscritos completos del Nuevo Testamento del siglo IV. Y papiros incluso del siglo I o II. El descubrimiento más sorprendente puede ser, si se demuestra su veracidad, el del papiro TQ5, un pequeño fragmento encontrado en la cueva 7 de Qumran, que el famoso papirólogo O'Callagham identifica con Mc 6,52-53. Si fuera cierto, estaríamos ante el testimonio más antiguo de Marcos, y se estaría diciendo que una cueva de Qumran, sellada el año 68, en plena 1ª guerra judía, ya tenía el texto de Marcos completo o en algún trozo. Por tanto Marcos, escrito antes del 68. Como ya hemos dicho, los primeros manuscritos de los Evangelios se escribieron utilizando papiros, bien en forma de rollo (por una cara), bien en formato de códice (por las dos caras). Como señalan los especialistas, establecer la lista de los papiros neotestamentarios no ha sido una tarea sencilla. Sólo después de muchas publicaciones y artículos se ha llegado a establecer la relación definitiva de estos papiros. Es en 1947 cuando E. Brady invitó a los científicos a componer ya una lista de los papiros griegos del Nuevo Testamento. Su sugerencia fue aceptada por Metzger, quien ese mismo año publicó una primera lista de papiros en griego correspondientes al Nuevo Testamento, lista que cifró en un total de 54 papiros. En 1951 otro especialista, llamado Maldfeld, elevó la lista a 62. Desde entonces K.Aland ha ido perfeccionando la lista de papiros, hasta ofrecerla públicamente en 1976. En la actualidad la lista de papiros del Nuevo Testamento asciende a la cifra de 120 (cifra que irá seguramente creciendo en los próximos años).  Estos papiros están numerados, y se les conoce por la letra P seguida de un número: P1, P2, etc. Por su antigüedad los papiros son de enorme valor para establecer el texto original de cada uno de los escritos del Nuevo Testamento. Según los especialistas, los papiros de mayor interés son el   P45, el   P46   y el   P75. Por ser el más antiguo,  es también de destacar el papiro P52. Bueno será recordar aquí unas palabras del conocido papirólogo alemán Theide sobre estos papiros neotestamentarios:

"Hay ahora unos cien papiros del Nuevo Testamento en museos y bibliotecas de todo el mundo. Algunos fueron hallados y publicados en el siglo pasado (el XIX), otros hace apenas unos años, otros aguardan aún el día en que un especialista encuentre tiempo de publicarlos y hay incluso algunos fragmentos que pueden o no formar parte del Nuevo Testamento, diminutos pedazos, cuya naturaleza es objeto de acaloradas discusiones entre los especialistas. Los más antiguos de estos papiros son realmente los primeros y escasos restos del texto de los Evangelios, de las Epístolas de Pablo y de cualquiera de los escritos reunidos en el Nuevo Testamento. Algunos dirán que son los tesoros literarios más valiosos de la cristiandad y, como tales, una parte sin precio de la herencia humana. Bajo esta luz, cada uno de los papiros del Nuevo Testamento merece el más cuidadoso escrutinio. Exigen la aplicación tenaz de las herramientas de los papirólogos y los historiadores. Por lo demás, el arte de la papirología no es estático. En su terreno ha habido constantes progresos gracias a nuevas intuiciones, mejoras de las técnicas de análisis y en el empleo de la última generación de microscopios. Por eso siempre es de juego limpio preguntar: ¿es que el trabajo llevado a cabo hace cincuenta o cien años atrás sigue siendo válido".

El total del Nuevo Testamento conservado en papiros asciende a un total  del 67,48 % del total. Esto es, si el Nuevo Testamento tiene un total de 7.956 versículos, los versículos que están representados por papiros son un total de 5.369. El papirólogo español José O'Callaghan ha estudiado el porcentaje de versículos representados por papiros para cada uno de los libros del Nuevo Testamento. El resumen, en relación con los más importantes, es el siguiente: No es fácil el datar la fecha en la que se escribieron estos papiros. Esta dificultad es común a la hora de datar la fecha de otros manuscritos muy antiguos. Desde la alta Edad Media en ocasiones el escriba añadía al final de un manuscrito la fecha de composición, pero ninguno de los papiros que ahora nos interesa está datado de esta forma.  Los paleógrafos han de utilizar distintos medios para datar los papiros y manuscritos antiguos. En algunos casos la fecha de destrucción del lugar en el que se ha encontrado el manuscrito es determinante, al menos para saber que es anterior a esa fecha; es lo que sucedería con los manuscritos hallados en las cuevas de Qumram, que han de ser anteriores al año 68, año en el que sellaron las cuevas. Otras veces el contenido del manuscrito ofrece indicios importantes, como sucede cuando en él aparece citado algún personaje histórico. La datación con el carbono 14 no se ha utilizado, pues tal método exigiría la destrucción de parte del papiro. Realmente, la ayuda más importante para establecer la datación es el estilo de la escritura. Según el estilo de la escritura los especialistas pueden establecer aproximadamente a qué época corresponde el manuscrito.  

 

2. EL "CORPUS PAULINO"

Llamamos "corpus paulino" al conjunto ("corpus" o cuerpo) de las cartas de san Pablo, a sus escritos tomados como un todo. El estudio detenido de las cartas, una a una, necesita un capítulo previo, que abarque la delimitación del corpus en el canon del NT, la historia de la colección, el contexto, la autoría y las características de la redacción y difusión de las cartas. Por eso, vamos a desarrollar primeramente lo más importante de este capítulo genérico sobre las cartas paulinas.

a) Delimitación del corpus en el canon del NT. El corpus paulino lo constituyen hoy 13 cartas, aunque desde el principio del canon neotestamentario ha habido otra carta más, que ha estado "bailando", unas veces dentro y otras fuera del "corpus". Esta carta 14 es la "Carta a los hebreos". Hoy ningún crítico la considera carta paulina. Las 13 cartas paulinas se pueden clasificar de varias maneras. Por ejemplo, por sus destinatarios: 8 dirigidas a comunidades particulares (Romanos, 1ª y 2ª Corintios, Colosenses, Efesios, Filipenses, 1ª y 2ª Tesalonicenses); 4 dirigidas a personas concretas (1ª y 2ª Timoteo, Tito y Filemón); y 1 carta circular (Gálatas, que no señala ninguna ciudad sino una región, Galacia, donde había varias comunidades). De todas formas, se sabe por la historia, que las cartas dirigidas a comunidades concretas fueron pronto leídas y coleccionadas por otras comunidades. Otra manera de clasificarlas puede ser por el tamaño o longitud del escrito, aunque este criterio no sea muy importante (hay textos de la Biblia muy cortos pero de gran importancia y densidad: Cantar, Jonás, Rut). Según esta forma de clasificar al corpus, tenemos, por orden de tamaño: Romanos (la carta más extensa, 16 capítulos), 1ª Corintios (casi como Romanos en extensión, aunque también con 16 capítulos); 2ª Corintios (bastante extensa, 13 capítulos); Gálatas y Eefesios (6 capítulos cada una); Filipenses y Colosenses (4 capítulos cada una); 1 Timoteo (6 capítulos); 2ª Timoteo (4 capítulos); 1Tesalonincenses (5 capítulos); 2ª Tesalonicenses (3 capítulos); Tito (3 capítulos) y Filemón (un único capítulo, la carta más pequeña de Pablo, pero de gran importancia por su temática: la carta sobre la libertad y la esclavitud). Esta clasificación por tamaño ha sido la utilizada comunmente para colocarlas en las ediciones de la Biblia o del NT. Otra forma tradicional de clasificar el "corpus paulino" ha sido el de "cartas doctrinales" y "cartas pastorales". Entre estas últimas se sitúan las dirigidas por Pablo a "pastores" o responsables de Iglesias (1ª y 2ª Timoteo y Tito, ambos personajes fueron obispos de las primeras comunidades). Las doctrinales son todas las demás.

Las cartas debieron ser "coleccionadas" muy pronto por las comunidades. De ahí que aparezacan agrupadas incluso en los papiros o manuscritos más antiguos. El caso más evidente y famoso es el del papiro 46 (P46), ya estudiado, el documento más antiguo que conservamos con la colección de las cartas paulinas (incluye Hebreos, y aunque nos faltan algunas hojas del papiro, parece que no tenía las "cartas pastorales"). El autor o autores de estas colecciones o agrupaciones de sus cartas son evidentemente: o discípulos de Pablo o responsables de archivos o textos para uso litúrgico en la Iglesia primitiva (siglo I y II). Estos recopiladores serían los responsables de los "recortes", añadidos y remodelaciones de las primitivas cartas de Pablo.

¿Hubo más cartas de Pablo, aparte de las 13 del "corpus"? La contestación a esta pregunta es doble: 1. Primeramente, la crítica y los estudiosos de Pablo están de acuerdo que en el propio "corpus" se descubren restos o trozos de otras cartas (a los corintios, Pablo escribió más de 2 cartas, y se pueden reconstruir trozos de ellas en las actuales "1ª y 2ª a los Corintios"; lo mismo ocurre con las cartas posibles a los filipenses, cuyos trazos se descubren en la "carta a los Filipenses"). ¿Por qué no se han conservado todas las cartas y aparecen cartas con incrustaciones o retazos de otras? Lo ignoramos, pero podemos pensar que al agrupar las cartas se tomaron decisiones sobre la importancia de determinados pasajes y su pervivencia dentro de otras cartas dirigidas a la misma comunidad. 2. Sobre la existencia de otras cartas, que se hubieran perdido, es raro que no hayamos conservado ningún rastro de estas otras cartas. Así que en principio, podemos suponer que conservamos cartas de casi todas las comunidades a las que Pablo escribió. Ahora bien, puede ser que se hubiera perdido pronto alguna, o mejor, que los recopiladores desecharan algunas otras que no consideraron oportuno o interesante coleccionar. Pero esto son hipótesis imposibles de verificar al cabo de 20 siglos... Contentémonos con las 13 y la reconstrucción de las incrustadas en ellas.

b) Autoría de las cartas. La pseudoepigrafía paulina. Aunque las 13 cartas del corpus sean canónicas, es decir, están reconocidas como pertenecientes al "canon" del NT, hay discusión entre los críticos, sobre la mayor o menor cercanía de ellas a la pluma de Pablo. Es decir, entramos en el tema de la autoría de las cartas. Para hablar de este asunto conviene delimitar el concepto de "autor". Nosotros hoy, tenemos un concepto "moderno" de "autor" que no corresponde muchas veces al concepto antiguo. Para nosotros la "propiedad intelectual" es algo sagrado: un texto tiene siempre un autor que es siempre el que ha escrito (excepto cuando alguien encarga a otro la redacción de un texto y luego lo firma como propio). En cambio en la antiguedad no existía este concepto de la "propiedad intelectual": los autores muchas veces se ocultaban (los famosos anónimos: Lazarillo de Tormes, etc). Otras veces se colocaban determinados textos como producidos por autores muy famosos. Esto es lo que se conoce como "pseudoepigrafía". Muchos libros de la antiguedad son "pseudoepigráficos", y posiblemente entran en esta categoría algunos libros del NT (¿los evangelios de Mateo o Juan? ¿las cartas de Pedro?). ¿Qué ocurre con las cartas de Pablo en cuanto a la autoría? ¿Vamos a pensar que Lucas, que tanto escribió sobre Pablo en Hechos, no dice ni una vez que Pablo escribía cartas a sus comunidades (¡no cita ninguna!) porque pensaba que Pablo no era el autor de ellas? Eso es impensable. Lucas no habló del Pablo escritor ni citó cartas, por otros motivos, pero no por dudar de la autoría de las cartas. Entonces, ¿Pablo escribió las cartas que se le atribuyen? En primer lugar digamos que Pablo no escribía las cartas, las dictaba a un secretario (igual que hacía Santa Teresa): a veces este mismo secretario se presenta en la carta ("Os saludo en el Señor, también yo, Tercio, que he escrito esta carta" Rm 16,22), otras veces Pablo añade unas letras ("El saludo va de mi mano, Pablo. Esta es mi firma en todas mis cartas; así escribo: la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros" 2Tes 2,17-18).

La crítica distingue comunmente hoy en el "corpus paulino" tres estratos de autoría:

1. Las cartas "protopaulinas" o de primera mano. No debemos llamarlas "auténticas" para evitar considerar a las demás como faltas de autenticidad o identidad paulina. Sin embargo estas cartas "protopaulinas" serían las dictadas verdadera y personalmente por el mismo Pablo. Estas cartas aparecen sin dudas en todas las listas antiguas y colecciones de cartas. La fechas de composición: entre los años 50 y 60. La carta más antigua y primer texto del NT sería 1ª Tesalonicenses. Las cartas "protopaulinas" son las siguientes:

ROMANOS, CORINTIOS (1ª y 2ª), GÁLATAS, FILIPENSES, 1ª TESALONICENSES Y FILEMÓN

2. Las cartas de la "Escuela paulina". Las demás cartas del "corpus" habrían sido escritas en el seno de la "escuela o taller teológico-misionero" donde Pablo habría trabajado durante su vida, y donde habrían continuado escribiendo los discípulos de Pablo. Los materiales teológicos, litúrgicos o catequéticos, y las referencias eclesiales de otras comunidades, habrían servido de base para redactar otras cartas, que siguiendo la costumbre "epigráfica" habrían puesto bajo el nombre de Pablo. Fechas de composición: entre los años 80 y 100. La carta más cercana a Pablo sería Colosenses. Estas cartas de la Escuela, algunos las clasifican incluso en dos etapas cronológicas:

2.1. Cartas "deuteropaulinas". Más cercanas a la vida de Pablo: COLOSENSES, EFESIOS y 2ª TESALONICENSES.
2.2. Cartas "tritopaulinas". Más alejadas de la vida de Pablo: cartas pastorales (1ª Y 2ª TIMOTEO, y TITO)

De todas formas, en cuanto a la "escuela paulina" nos movemos en un terreno de "hipótesis", en el que no todos están de acuerdo. Sobre todo ciertas cartas, como las pastorales, han sido y siguen siendo, muy discutidas en cuanto a su autoría, pues algunos (ya muy pocos) siguen defendiendo el caracter "protopaulino" de ellas. Recordemos cómo 2 Tim fue considerada el "testamento espiritual de Pablo", escrita poco antes de morir.

c) Historia de la redacción, lugar y envío de las cartas "protopaulinas". El estudio actual de la biografía de Pablo, aunque contiene divergencias en diversos temas y especialmente en la cronología paulina, permite establecer un "cuadro espacio-temporal", que sitúa bastante bien las cartas "protopaulinas". Este es un modelo de encuadramiento, que se puede considerar bastante exacto:

Nombre de la carta

Fecha

Escrita desde
Escrita a
Emisario
1ª Tesalonicenses
50-51
Corinto
Tesalónica
Timoteo (1ª Tes 3,2-6)

1ª Corintios

Filipenses (C)

Filemón (C)

Gálatas

2ª Corintios

53-54

55-56

55-56

55-57

55-56; 57-58

Éfeso

Corinto

Filipos

Colosas (se supone)

Galacia

Corinto

Estéfanas (16, 15-18)

Epafrodito (2,25-30)

Onésimo (12,17)

No se identifica

Tito y otros (7,13; 8,17)

Romanos
58-59
Corinto
Roma
Febe (16,1-2)

Como se puede observar, la mayoría de las cartas protopaulinas estarían escritas durante su estancia en Éfeso, teniendo en cuanta además que a Corinto escribiría unas tres o cuatro cartas en total, y otras dos o tres a Filipos. Las "C" con las que están marcadas Filipenses y Filemón señalan las llamadas "cartas de la Cautividad", ya que se consideran escritas desde la prisión que sufrió Pablo en Éfeso durante el año 55-56 aproximadamente. Las cartas de Colosenses y Efesios (cartas deuteropaulinas) están también catalogadas tradicionalmente como "cartas de la cautividad", aunque hoy no se puedan relacionar con el momento de ese encarcelamiento de Pablo.

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